El cantante y guitarrista Gori repasó en diálogo con Télam el camino de la banda que emergió desde el underground porteño con una propuesta lisérgica que mezcló rock con folk psicodélico.

Los miembros originales que grabaron el primer disco homónimo darán un show en el porteño Club Lucille.

Los miembros originales que grabaron el primer disco homónimo darán un show en el porteño Club Lucille.

El cantante y guitarrista Gori, reconocido por haber sido parte de Fun People e impulsor de la celebración de esta noche por los 20 años del debut discográfico de Fantasmagoria, puso reparos a las distinciones que aquella experiencia supo lograr porque, sostuvo, «para mí los premios son los que vienen de otros músicos, aunque también están buenos porque son como un mimo».

«Pero hay que tener cuidado con eso porque si no los premios son más para un curriculum y a mí eso no me interesa, porque es como si fuese a pedir laburo», advirtió Gori durante una entrevista con Télam donde repasó el camino de Fantasmagoria, proyecto que emergió desde el underground porteño con una propuesta lisérgica que mezcló rock con folk psicodélico.

«Fantasmagoria es un cocktail con un montón de ingredientes»

GORI

Acompañado por los miembros originales que grabaron el primer disco homónimo, su hermano Gustavo Loncharich en bajo e Ignacio Brizuela (Bandera de Niebla) en batería, Gori interpretará en orden cada una de las canciones de aquél material debut en un show en el porteño Club Lucille (Gorriti 5520), que comenzará a las 23.

La noche continuará con la actual formación de Fantasmagoria y con el repertorio clásico y adelantos del próximo disco que saldrá a finales de este año y que grabó junto al baterista Agustín Rocino (exCatupecu Machu y Cuentos Borgeanos), Mariano Acosta (Acostadetodo) en teclados y voces y Nikky Molyna (Los Muchachos de la Secta) en bajo.

«En paralelo a Fun People, yo tenía Catarsis, aunque lo tenía muy freezado porque no nos daban mucho los tiempos para hacer las dos cosas. A finales del 2000, después de una gira por Estados Unidos se termina Fun People y me pongo con Catarsis con todo, pero César (Rojas) se va a vivir a España. Entonces armé Fantasmagoria para que no me vuelva a pasar eso de tener que depender el cincuenta por ciento del otro en decisiones, estilo musical y problemas de agenda. Es por eso que me sigue durando hasta el día de hoy y con las mismas ganas de aquél primer día», recordó Gori, en diálogo con Télam.

Haciendo las valijas otra vez – Fantasmagoria (2001)

Con algo de plata que le había quedado de su exbanda y con los temas escritos y ensayados con sus nuevos aliados, el músico se embarcó en una nueva aventura en 2001, con «todo el quilombo que ya se veía venir» con el posterior estallido social de finales de ese año y con «con los amigos que se iban del país», un derrotero que lo inspiró para escribir ‘Haciendo las valijas otra vez’, una de las joyas del álbum veinteañero.

«Fantasmagoria es un cocktail con un montón de ingredientes», resumió el cantante y guitarrista, al evocar el largo recorrido de discos que fue absorbiendo durante su vida y que datan de su infancia y los encuentros familiares con sus tíos santiagueños.

«La primera vez que vi a un guitarrista tocar fue a mi viejo, pero la primera banda fueron mis tíos que tenían un grupo que se llamaba Los Amigos de Cuyo. Folclórica al mango. Mi vieja festejaba el cumpleaños en el departamento donde vivíamos y cocinaba para todos. Cuando terminaban de cantar el ‘feliz cumpleaños’, los chabones automáticamente sacaban las violas y ‘chaka-chaka’. Acostumbrados a tocar en peñas, no amplificaban nada. De ahí se me habrá quedado lo de tocar fuerte», sostuvo.

«Para mí los premios son los que vienen de otros músicos, mucho más que una distinción formal, aunque también está bueno porque es como un mimo»

Para Gori, que después de Fun People cambió la eléctrica por la acústica para darle forma a su propuesta psicodélica pero igual de enérgica, fueron tan importantes aquellos discos infantiles de sus niñez como los que descubrió durante su adolescencia, desde el rock de Kiss hasta el dark de Nick Cave o el folk psicodélico de Syd Barret, forman parte hasta hoy de su identidad musical.

«Hay una desgracia con suerte lo de la guitarra acústica. Yo había grabado todos los demos de Fantasmagoria en el departamento primer piso, contrafrente y viviendo con mis viejos, el momento de grabar era a las dos de la mañana y como no podía enchufar la eléctrica, empecé a grabar todo con la acústica. También pasó que volví de aquella última gira con Fun People con mis dos eléctricas, a las que les daba una paliza bárbara, y las tuve que mandar al luthier. Entonces al primer ensayo caí con la acústica», contó.

La noche continuará con la actual formación de Fantasmagoria y con el repertorio clásico y adelantos del próximo disco

La noche continuará con la actual formación de Fantasmagoria y con el repertorio clásico y adelantos del próximo disco

Télam: Empezaste con Fantasmagoria en el 2001 cuando todavía ni siquiera se hablaba del indie ¿Cómo era irrumpir con una propuesta de folk-rock psicodélico y en una escena que todavía no estaba del todo desarrollada?
Gori: Sí estuve en el comienzo del Buenos Aires Hardcore que era una escena que apareció así de repente, que hizo boom y explotó. Esa movida estuvo buenísima. Después estuve tocando con Fun People, mientras por otro lado andaba mucho por la movida nocturna. Trabajaba con unos chicos que eran DJ’s y ambientadores de discotecas. En paralelo a los shows, laburaba haciendo las decoraciones de Pachá con Sergio Lacroix y tenía otros amigos que tocaban en bandas más pop. Entonces hicimos muchos shows con Los Peyotes, las She Devils y Los Tormentos. Una movida de garage, no tan hardcore. Fantasmagoria era como que no encajaba en ninguna, porque no eramos puristas de ninguna de esas. Algo que me encantaba y que siento que nos pasa hasta el día de hoy. Compartíamos con todos pero no estábamos casados con ninguno.

T.: ¿Te sentís un referente? ¿Cómo te llevás con el reconocimiento?
G.: No creo que sea así. Me acuerdo que estuvimos una vez en una entrega de premios de Clarín en una terna con El Mató a un Policía Motorizado y con Norma. Nos llevamos el premio pero para mí el premio posta era que Gustavo Cerati nos había elegido como banda revelación o mejor banda argentina, o algo así. Para mí los premios son los que vienen de otros músicos, mucho más que una distinción formal, aunque también está bueno porque es como un mimo, pero es más para un curriculum y a mí eso no me interesa, porque es como si fuese a pedir laburo.