El Papa envió argentinos al Congreso Católico Africano

Francisco dirigió un mensaje a la cumbre católica más importante del continente. Además, envió a dos funcionarios de la Curia Romana y argentinos como a teólogos latinoamericanos.

La periferia salva al centro. En esa premisa el Papa siente al continente africano en su corazón. Más aún. El sur global, la conexión de América, Asia y África, es un sueño de Francisco. Que no deja en un anhelo. Está tallando esa iglesia del sur global. Para ello dispuso un mensaje especial (formato vídeo y escrito) para la cumbre católica más importante de África, que inició en la ciudad de Nairobi, este lunes 18 y finalizó este viernes 22 de julio.

Asimismo, el Vicario de Cristo envió hasta África desde Roma, a dos funcionarios claves en su gobernanza. Por un lado, a la teóloga nacida en la localidad argentina de Lomas del Mirador, Emilce Cuda, secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina, y por otro a monseñor Lucio Ruiz, el santafecino encargado como segundo del estratégico Dicasterio de la Comunicación. Para afianzar ese camino de hermandad entre los continentes africano, y el suyo, América, autorizó la participación de dos teólogos de prestigio internacional, el mexicano, Carlos Mendoza, y la brasileña, Cleusa Caldeira. Ambos hablaron con Télam.

La iglesia en África, el continente donde más crece en número los bautizados en el mundo, congregó en la Universidad Católica de África Oriental, desde teólogos, laicos, obispos, curas, religiosos y religiosas hasta académicos católicos de todo el continente así como a los movimientos populares.

“Es un signo de esperanza que hayan tomado la iniciativa de caminar juntos. Juntarse para discernir qué nos dice Dios hoy, no solo para atender las necesidades desafiantes, sino también para hacer realidad los sueños africanos (sueños sociales, culturales, ecológicos y eclesiales) es ya señal una Iglesia Africana en salida”, escribió Jorge Mario Bergoglio al II Congreso Católico de toda África.

En sus recuerdos de las visitas al continente africano el Pontífice destaca que “África siempre nos sorprende” y los incentiva a que “hagan surgir lo mejor de ustedes en estas reflexiones, para que nazca esa creación africana. Porque África es poesía”.

Al final de su texto Francisco exhortó a que la iglesia africana vaya por los “caminos de conversión misionera, ecológica, de paz, de reconciliación y de transformación de todo el mundo”.

Las reflexiones de estos cinco días en Kenia fueron en los ejes: sinodalidad, las mujeres, la niñez y el futuro de la Iglesia africana con conferencias y talleres todo esto con el objetivo de lograr acciones que mejoren la iglesia y la sociedad. Estos temas son continuidad del I Congreso celebrado en diciembre de 2019, en Nigeria.

No todo fue discernimiento en la academia. También pisaron el barro. Fueron a la Jungla, o Kibera como se llama en el lenguaje local nubi, una de las villas más grandes de África. En la periferia más empobrecida de Nairobi, donde sobreviven más de un millón de personas, fueron a visitarla los participantes de la cumbre católica. Allí compartieron el pan, en las humildes casas de los vecinos de lo que fue un gran bosque hasta la llegada del imperialismo inglés, y conocieron el trabajo comunitario: un centro cultural y la escuela para los niños huérfanos.

En diálogo, la funcionaria vaticana, Cuda, explicó los motivos que llevaron a que en un congreso africano se encuentren teólogos latinoamericanos. “El Papa invita a iniciar un camino sinodal, y dice que eso interpela a ‘tuti’ (todos), por eso iniciamos este diálogo sinodal del sur global para integrar saberes teológicos, pastorales, sociales, estéticos. Estamos abiertos a la ‘sorpresa’ como el Papa en el saludo inicial. Las periferias dialogan, cantan y disciernen juntas. ¿Por qué no?”, sostuvo la teóloga argentina.

Mientras, que el mexicano Mendoza afirmó a este medio que “se reflexionó sobre la vitalidad de la iglesia desde África para el mundo. Los latinoamericanos tenemos mucho que aprender de las culturas africanas. Y ellos pueden recibir de nuestra tradición, que tiene 60 años de una recepción muy creativa del Concilio Vaticano II”.

Cleusa Caldeira es doctorada en teología por la Facultad Jesuita de Filosofía y Teología (FAJE). Desde allí explica su rol en el Congreso Católico Africano, ya que realizó una investigación posdoctoral sobre la teología africana en el Colegio Jesuita de Belo Horizonte, Brasil. “Fue a través de esta investigación que pude descubrir que existe una tradición consolidada de teología africana, que lamentablemente no llegó a América Latina. Y asumiendo la crítica decolonial, buscamos hacer teología desde nuestras raíces africanas y afro diaspóricas. Este es un trabajo difícil. Primero, porque estamos acostumbrados a pensar con la cabeza del colonizador. Esto tiene que ver con la colonización del ser y del saber. Y el segundo punto, ligado al primero, a pesar de la gran población afro diaspórica y de toda la influencia en América Latina, no conocemos nuestras raíces africanas, nuestras culturas. Esto tiene que ver con el epistemicidio, que invisibiliza la sabiduría y espiritualidad ancestral indígena y africana. Y prevalece la perspectiva eurocéntrica. Manteniendo la unívoca perspectiva eurocéntrica, ¿estamos los latinoamericanos pensando la teología por nosotros y para nosotros? Buscando superar esta perspectiva unívoca es que inicié un movimiento interno de descolonización».

Por otro parte, la alemana Michelle Becka, profesora universitaria de ética social cristiana, afirmó desde Nairobi que “durante mucho tiempo hubo una teología del norte. Eso cambió. Existen muchas teologías, que es la reflexión de la fe, de unas prácticas, que son muy diferentes en distintas regiones y distintos contextos. Pero eso no es aislado. Es importante el diálogo. Aprender todos y todas. Por eso es clave el diálogo sur y norte. Para aprender en el dialogo”.

Al cierre  del Congreso volvieron los participantes al barro, al humus. Allí plantaron árboles como gesto concreto en respaldo de la encíclica del Papa Francisco, Laudato Sí.

Los argentinos y secretarios en la Curia Romana, Emilce y Lucio, aportaron su árbol. El corazón al fin del mundo para salvar al mundo.

Fuente: TÉLAM

Por: Graciela Herrera

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