Alimentos que comemos todos los días y dañan el cerebro

La salud del cerebro es importante para nuestro bienestar. Hablamos de ejercicios para cuidarlo y alimentos que lo potencian. Hoy veremos comidas que lo dañan.

 

La salud del cerebro es importante para nuestro bienestar general. Ya hablamos de ejercicios para cuidarlo, las cosas cotidianas que lo dañan, y de alimentos que lo potencian. Hoy veremos comidas que tienen efectos negativos en el órgano.

1 – Azúcar

Al azúcar no la consumimos solo cuando endulzamos un café, un té o una taza de leche. También está presente en frutas, jugos, panificados y, por supuesto, en bebidas gaseosas.

Su consumo en exceso está asociado al desarrollo de patologías como obesidad y diabetes, pero también impacta en el cerebro.

El cerebro es sensible a la cantidad de glucosa (azúcar) que recibe. “Los niveles altos de azúcar en la sangre, con el tiempo, van dañando los vasos sanguíneos del cerebro que llevan sangre rica en oxígeno”, destacan los especialistas de la Clínica Mayo de EEUU y señalan que un consumo excesivo prolongado en el tiempo “puede provocar atrofia cerebral y causar problemas con la memoria y el pensamiento y, al final, causar demencia vascular”.

2 – Alimentos ultraprocesados

Los alimentos ultraprocesados suelen incluir altos niveles de azúcar, grasas y sal. Como veremos, todas esas cosas tienen un efecto negativo en nuestro cerebro. De hecho, estudios científicos vinculan su consumo al deterioro cognitivo.

Ejemplos cotidianos de estos productos son las papas fritas, las pizzas congeladas, las salchichas, los aderezos industriales, las salsas o comidas preparadas.

3 – Grasas trans

Existen distintos tipos de grasas en los alimentos. Las grasas trans producidas industrialmente, conocidas como aceites vegetales hidrogenados, son las que deberían preocuparnos.

Estas grasas trans artificiales se pueden encontrar en la manteca o margarina vegetal, las papas fritas, snacks dulces y salados, hamburguesas, galletitas y en budines o muffins industriales.

Una dieta alta en grasas extendida en el tiempo no sólo provocará aumento de peso, niveles poco saludables de colesterol, diabetes, hipertensión y enfermedades del corazón. También deteriora las capacidades cognitivas en el largo plazo.

4 – Sal

Un estudio de investigadores de la Universidad de Georgia, EEUU, reveló la relación entre la actividad neuronal y el flujo sanguíneo en el cerebro y cómo la función cognitiva se ve afectada por el consumo de sal.

Los resultados demuestran que la inflamación en el cerebro, también conocida como neuroinflamación, juega un papel importante en el desarrollo de obesidad, la presión arterial alta y el colesterol elevado, que a su vez son factores de riesgo de enfermedades crónicas graves.

“Cuando las neuronas se activan, normalmente se produce un rápido aumento del flujo sanguíneo en la zona. Esta relación se conoce como acoplamiento neurovascular o hiperemia funcional y se produce a través de la dilatación de los vasos sanguíneos del cerebro llamados arteriolas”, detalló Javier Stern director fundador del Centro de Neuroinflamación y Enfermedades Cardiometabólicas del Estado de Georgia y autor del estudio.

Los investigadores monitorearon el consumo de sal porque el cuerpo necesita controlar los niveles de sodio con mucha precisión. “Cuando se consumen alimentos salados, el cerebro lo detecta y activa una serie de mecanismos compensatorios para que los niveles de sodio vuelvan a bajar. Si se consume mucha sal de forma crónica, se produce una hiperactivación de las neuronas de vasopresina. Este mecanismo puede inducir una hipoxia excesiva, lo que podría provocar daños en los tejidos del cerebro”, concluyeron los investigadores.

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