De diseñador gráfico a artista circense y detective ambiental en las plazas: “Siembro una semilla de conciencia”

Diego Brailovsky formaba parte de un programa de trabajo y vacaciones en Nueva Zelanda cuando le cayó la ficha ecologista. Sintió que debía hacer algo. Por ese entonces ya era un artista circense y se dio cuenta de su camino era enseñar a los chicos a cuidar el medio ambiente desde lo lúdico. Hoy trabaja de la mano de escuelas y el Gobierno de la Ciudad, donde propone divertidas misiones verdes.

Un día de 2012 Diego Brailovsky (39) se encontró con una botella que llegaba del mar, en una playa de Nueva Zelanda. No era de vidrio ni contenía mensaje, pero sí representó algo muy significante para su vida. “Me cayó toda la ficha de la problemática ambiental, que digamos, si bien yo ya lo venía sintiendo y viendo, en ese momento estaba solo y con esa botella tuve la necesidad de empezar a hablar de estos temas. Entonces nació Circo reciclado”, cuenta este “detective ambiental” y artista circense ecologista sobre el origen de su emprendimiento en tierras lejanas, en medio de un viaje de Work and holiday (trabajo y vacaciones).

Diego nació en la Ciudad de Buenos Aires y hace más de 15 años descubrió el circo. Se había recibido de diseñador gráfico en el Instituto ORT y en 2006 inició lo que el denomina “un viaje personal” que lo conectó mucho con la naturaleza y al mismo tiempo con las artes. “Es ahí donde me encontré con el circo y entonces me gusta decir que soy diseñador gráfico devenido en artista circense”, explica.

Primero empezó haciendo circo para las familias y enfocado en las infancias. Y pronto advirtió que la temática ambiental -que llegó después- podría funcionar muy bien en el entorno escolar, en un proyecto educativo. El emprendimiento Circo Reciclado (en IG @circo_reciclado) fue concebido para las escuelas. Todavía estaba en Nueva Zelanda cuando empezó a golpear las primeras puertas. “Nos acercábamos de forma independiente y autogestiva a proponer la función (en inglés) de circo reciclado, en ese momento, recycling circus. Caía muy bien porque como ellos venían reciclando hace muchísimas décadas y era una forma de recordar lo importante de la separación de residuos en el cuidado del medio ambiente”, destaca. Con su novia de ese entonces, con la que viajaba, hicieron 85 funciones en 8 meses, algo que definió como “una locura hermosa”. En ese momento entendí que era el principio de un camino muy largo”, recuerda.

Cuando se le venció la visa regresó de Nueva Zelanda, pero decidió continuar con su emprendimiento en Uruguay. Se encontró con otra realidad. Las playas estaban llenas de basura. Por lo que empezó a pensar cómo pensar y armar equipo para abordar la problemática desde la perspectiva de nuestra región. De ese modo, con la colaboración de compañeros y amigos artistas diseñaron propuestas que profundizaran en el tema. “Diseñamos otro tipo de actividades, creamos talleres, involucramos el juego, la reutilización y la creatividad”, resume sobre los inicios de este emprendimiento que ya cumplió 10 años, y del que siente haber aprendido mucho de los chicos.

Las actividades propuestas para los chicos son muy diferentes, y el equipo, las renueva todos los años, siempre con ganas de cautivar a diferentes públicos y a la vez divertirse ellos mismos, estrenando obras nuevas. “Diseñamos espectáculos educativos con distintas temáticas, por ejemplo, la separación de residuos en origen, el cuidado del agua, la contaminación por microplásticos. También tratamos la alimentación saludable y la importancia de hacer ejercicio físico”. Las propuestas tienen ejes pedagógicos donde se trabaja la cooperación, el respeto, el diálogo y la escucha, el trabajo en equipo, que para ellos son pilares fundamentales. Para Circo Reciclado, la salida frente a la problemática es colectiva.

Las actividades propuestas para los chicos son muy diferentes, y el equipo, las renueva todos los años, siempre con ganas de cautivar a diferentes públicos y a la vez divertirse ellos mismos, estrenando obras nuevas. “Diseñamos espectáculos educativos con distintas temáticas, por ejemplo, la separación de residuos en origen, el cuidado del agua, la contaminación por microplásticos. También tratamos la alimentación saludable y la importancia de hacer ejercicio físico”. Las propuestas tienen ejes pedagógicos donde se trabaja la cooperación, el respeto, el diálogo y la escucha, el trabajo en equipo, que para ellos son pilares fundamentales. Para Circo Reciclado, la salida frente a la problemática es colectiva.

FUENTE: infobae

OPERADOR: ANA PAULA CARRASCO

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