En la mitad de los casos, los agresores utilizaron armas blancas de uso doméstico para perpetrar los femicidios. La preponderancia de este instrumento en 2025 fue incluso mayor que la registrada en la última década.
Vínculo de pareja o familiar
Además, el informe remarcó que, en 9 de los 10 femicidios, la víctima y el agresor mantenían un vínculo previo, principalmente de pareja o familiar. En 5 de esos casos, la mujer convivía con el hombre al momento del hecho.
Por otro lado, el espacio privado fue el escenario de ataque en 8 de los 10 femicidios, entre los que se destaca la vivienda de la víctima.
De acuerdo al análisis de la UFEM, se trata de una proporción sostenida en el tiempo, lo que muestra que el hogar y las relaciones de intimidad son el espacio de mayor riesgo para las mujeres.
Según el trabajo, en todos los femicidios fue identificado un único autor. El promedio de edad entre ellos fue de 35 años, menor al registrado para las víctimas. Todos los autores eran varones adultos, de entre 18 y 53 años.
Según se señaló, al menos 5 de los 9 agresores presentaban situaciones de consumo problemático, mientras que 3 padecían afecciones en su salud mental. Además, 3 de los hombres habían tenido episodios de violencia contra otras mujeres, distintas a la víctima fatal.
En la mitad de los vínculos, las damnificadas habían padecido episodios de violencia de género con anterioridad por parte del agresor.
En uno de los casos, la víctima lo había denunciado en distintas oportunidades, lo que derivó en su detención y condena por estos hechos previos.
Con respecto al comportamiento posterior al hecho, 4 autores de femicidio intentaron darse a la fuga, aunque todos fueron finalmente hallados. En el resto de los casos, los autores procuraron encubrir el hecho o fueron detenidos durante su comisión.
11 años de informes
Desde su creación en 2015, UFEM construye información criminal sobre distintas manifestaciones de la violencia de género y, en particular, sobre los femicidios como su expresión de mayor gravedad. Para ello releva los hechos dolosos letales contra las mujeres.
El relevamiento y análisis sostenido del fenómeno permite identificar patrones estructurales y aspectos críticos de su dinámica, como insumo para planificar líneas de acción y estrategias de política criminal para la investigación y persecución penal, la sanción a los responsables y la reparación integral a las víctimas.
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