SanCor se encamina a la quiebra y profundiza la crisis del sector lácteo

La histórica cooperativa, con deudas millonarias y salarios impagos, admitió que no puede sostener su actividad. El proceso abre incertidumbre sobre el futuro de sus trabajadores y la continuidad productiva.

La cooperativa láctea SanCor dio un paso decisivo en su prolongada crisis al solicitar su propia quiebra ante la Justicia, luego de reconocer que no está en condiciones de cumplir con sus obligaciones financieras. La presentación se produjo en el marco del concurso preventivo iniciado en 2025, un proceso que ya evidenciaba la gravedad de su situación económica.

El cuadro financiero expuesto en sede judicial refleja la magnitud del problema. En la instancia de verificación de créditos se analizaron más de 1.500 acreedores sobre un total superior a 2.700, lo que dejó al descubierto un pasivo multimillonario. Según distintas estimaciones, la deuda ronda los USD 120 millones, con compromisos tanto en moneda extranjera como en pesos, además de obligaciones laborales acumuladas.

A esto se suma una delicada situación con los trabajadores. La empresa arrastra meses de salarios impagos, deudas por aguinaldos y aportes retenidos que no fueron transferidos a la seguridad social ni al sindicato. Desde el gremio lechero ya habían advertido sobre un escenario de cesación de pagos, impulsando incluso un pedido de quiebra previo ante la falta de respuestas de la firma.

El deterioro de SanCor no es reciente. Desde 2017, la cooperativa inició un proceso de retracción que implicó la venta de activos, cierre de plantas y una fuerte caída en su nivel de producción. De procesar cerca de 4 millones de litros diarios de leche en sus mejores años, pasó a operar con volúmenes muy reducidos, perdiendo competitividad frente a otras empresas del sector.

En paralelo, la crisis impactó en toda la cadena láctea. Empresas vinculadas a su estructura productiva también colapsaron, como el caso de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), que producía postres y yogures para la marca y cuya quiebra dejó cientos de trabajadores sin empleo.

El futuro de la cooperativa ahora queda sujeto a lo que determine la Justicia. Entre las alternativas aparece la posibilidad de una quiebra con continuidad productiva, un esquema que permitiría sostener parte de la actividad y preservar puestos de trabajo bajo una nueva estructura.

Mientras tanto, el caso de SanCor se consolida como uno de los episodios más emblemáticos de la crisis de la industria láctea argentina, con impacto directo en el empleo, la producción y el entramado económico de varias regiones del país.

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