Una camioneta al costado de la ruta, un macabro hallazgo y un crimen anunciado: el caso de Nubia Barahona

Una camioneta al costado de la ruta, un macabro hallazgo y un crimen anunciado: el caso de Nubia Barahona

En la madrugada del 14 de febrero de 2011, una escena desconcertante llamó la atención de un patrullero en una autopista de Florida, Estados Unidos. A un costado de la Interestatal 95, en West Palm Beach, había una camioneta detenida desde hacía varias horas. Lo que en un principio parecía un incidente terminó develando uno de los casos de maltrato infantil más estremecedores de los últimos años.

Dentro del vehículo, los rescatistas encontraron a un hombre y a un nene de 10 años. Ambos estaban conscientes, pero el chico sufría convulsiones. El aire era prácticamente irrespirable: un fuerte olor químico envolvía toda la escena.

Horas después, mientras los equipos especializados trabajaban en el lugar, encontraron una bolsa de basura negra. En su interior había restos humanos.

Dos días más tarde se confirmó lo peor: el cuerpo era el de Nubia Barahona, la hermana melliza del nene que había sido rescatado con vida. Su cadáver estaba en avanzado estado de descomposición y había sido cubierto con productos químicos, lo que dificultó su identificación.

Nubia Barahona fue encontrada muerta adentro de una bolsa de basura negra. (Foto: WFSU News)
Nubia Barahona fue encontrada muerta adentro de una bolsa de basura negra. (Foto: WFSU News)

La autopsia deteminó que la víctima había muerto tres días antes y que había sido golpeada de manera brutal.

Una infancia dura

Nubia Docter Barahona había nacido el 26 de mayo de 2000 en Spokane, Washington, junto a su hermano mellizo, Víctor. Desde sus primeros años, la historia de ambos estuvo atravesada por la inestabilidad. Su madre biológica tenía antecedentes de consumo problemático de drogas y alcohol, y ya había perdido la custodia de otros hijos.

A pesar de que Nubia había nacido con hiperplasia suprarrenal congénita, una enfermedad hereditaria que requería controles médicos constantes, durante un tiempo permaneció bajo su cuidado. Sin embargo, en 2003, ambos mellizos fueron separados de ella e ingresaron al sistema de protección estatal.

Primero fueron entregados a su padre biológico, pero esa situación tampoco duró demasiado: el hombre fue acusado de abuso sexual contra un menor y los chicos volvieron a quedar bajo tutela del Estado.

En ese contexto, llegaron a la casa de Jorge y Carmen Barahona en Miami. La pareja ya tenía a su cargo a un nene con autismo y, con el tiempo, inició el proceso para adoptar a los hermanos.

Las primeras señales

Desde el inicio, hubo advertencias. Una enfermera se dio cuenta de que Nubia faltaba a controles médicos clave para su tratamiento porque sus cuidadores no la llevaban. Incluso, recomendó que no se autorizara la adopción, aunque la advertencia no prosperó.

En 2005, la nena le contó a alguien en la escuela que sufría abuso sexual. La denuncia fue investigada, pero no se pudo determinar con claridad a quien señalaba. Por este motivo, el caso se cerró sin resultados concluyentes.

Un año después, el personal escolar volvió a intervenir: le había encontrado a Nubia un hematoma importante en la cara. Los Barahona tardaron en llevarla a una evaluación médica, y cuando lo hicieron, la lesión había disminuido. La explicación de que se trataba de una supuesta caída fue aceptada sin cuestionamientos.

Jorge y Carmen Barahona, los padres adoptivos de los mellizos. (Foto: NBC 6 South Florida)
Jorge y Carmen Barahona, los padres adoptivos de los mellizos. (Foto: NBC 6 South Florida)

En 2007, las alarmas volvieron a encenderse cuando la nena comenzó a bajar de peso de manera abrupta y extrema. En la escuela siempre manifestaba que tenía hambre y tenía mal olor. Otra vez, los adultos responsables atribuyeron todo a su condición médica y la investigación fue archivada.

A pesar de ese historial, en 2009 la adopción se concretó. Un tutor designado para supervisar el caso había manifestado objeciones, pero fue removido poco antes de la decisión final.

Nada cambió. En 2010, nuevas denuncias señalaron que Nubia seguía desnutrida y que incluso estaba perdiendo el pelo. Sin embargo, no hubo medidas en contra del matrimonio que la tenía bajo su cuidado.

La “camioneta tóxica”

El hallazgo en la autopista permitió reconstruir lo ocurrido en los días previos. El hombre que estaba en el lugar era Jorge Barahona, el padre adoptivo de los chicos. El nene que lo acompañaba, Víctor, presentaba quemaduras químicas en gran parte del cuerpo y había inhalado gases tóxicos.

Los investigadores determinaron que dentro de la camioneta había sustancias corrosivas que habían impregnado los asientos y el aire. El chico también tenía lesiones previas: fracturas, cicatrices y marcas compatibles con ataduras.

La camioneta "tóxica" en la que encontraron el cuerpo de Nubia Barahona. (Foto: NBC News)
La camioneta “tóxica” en la que encontraron el cuerpo de Nubia Barahona. (Foto: NBC News)

Según declaró después el propio Barahona, había conducido hasta ese lugar con la intención de quitarse la vida: dijo que le dio pastillas para dormir a su hijo y que luego intentó prender fuego el vehículo, pero que no pudo hacerlo. Sin embargo, su versión no coincidía del todo con la evidencia.

La autopsia de Nubia confirmó que había sido asesinada días antes, el 11 de febrero, en la casa familiar.

Un secreto familiar

A medida que avanzó la investigación, comenzaron a aparecer testimonios clave. Uno de los más impactantes fue el de una nena que visitaba con frecuencia la casa: la nieta de Carmen Barahona.

Según su testimonio, los mellizos eran sometidos a castigos extremos: los ataban de manos y pies, y lo obligaban a permanecer durante horas en una bañera. Solo les liberaban las manos para comer. También aseguró que les daban alimentos en pocas cantidades e insuficientes.

De acuerdo a su relato, los Barahona le pedían que no contara nada y definía lo que pasaba como un “secreto familiar”.

Nubia Barahona fue asesinada días antes de que su cuerpo fuera hallado. (Foto: NBC 6 South Florida)
Nubia Barahona fue asesinada días antes de que su cuerpo fuera hallado. (Foto: NBC 6 South Florida)

Días antes del hallazgo del cuerpo, la terapeuta de la nena había alertado a las autoridades sobre esa situación. Tampoco hubo una intervención efectiva.

El caso generó una fuerte conmoción en Estados Unidos y puso en el centro de la escena al Departamento de Niños y Familias en Florida, que había intervenido en reiteradas oportunidades. Las críticas fueron contundentes: a lo largo de los años, hubo múltiples denuncias que señalaban situaciones compatibles con maltrato. Sin embargo, ninguna derivó en una medida concreta de protección.

Uno de los episodios más cuestionados fue la visita de una trabajadora social el día previo a la muerte de Nubia. A pesar de no haber tenido contacto con los chicos, dio por finalizada la intervención.

Luego se supo que había decidido no continuar la investigación durante el fin de semana. Un informe posterior calificó la actuación del organismo como “inepta” y señaló la falta de criterio para interpretar señales evidentes.

Un proceso judicial interminable

En marzo de 2011, Jorge y Carmen Barahona fueron acusados de asesinato en primer grado, además de contar con múltiples cargos por maltrato y negligencia infantil. La fiscalía solicitó la pena de muerte.

Carmen Barahona en el juicio por la muerte de su hija adoptiva, Nubia Barahona. (Foto: Miami Herald)
Carmen Barahona en el juicio por la muerte de su hija adoptiva, Nubia Barahona. (Foto: Miami Herald)

Con el paso de los años, el proceso judicial estuvo marcado por demoras, cambios de abogados y reiterados pedidos de aplazamiento.

 

En 2020, Carmen Barahona se declaró culpable y aceptó colaborar con la Justicia. Su testimonio será clave para el juicio contra su esposo, que aún no tiene una resolución definitiva. En julio del año pasado, una jueza de Miami afirmó que Jorge Barahona es “competente para ser juzgado por el asesinato de su hija en 2011″. Sin embargo aún no se fijó una fecha para el inicio del proceso judicial.

Mientras tanto, Víctor, el otro mellizo, logró sobrevivir. Tras meses de tratamiento, fue dado de alta y ubicado en un hogar de tránsito. En 2017, recibió una compensación económica millonaria por parte del Estado, que reconoció haber gestionado mal el caso.

fuente:tn

op:checo murciano

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