San Martín afina detalles: Schiapparelli guarda sus cartas para el duelo clave ante Quilmes
En San Martín de San Juan el aire cambió tras la victoria frente a Ferrocarril Midland, pero nadie se confunde: el camino en la Primera Nacional todavía exige respuestas. Y el partido de este sábado ante Quilmes Atlético Club aparece como una nueva prueba para empezar a consolidar la recuperación.
El entrenador Alejandro Schiapparelli eligió el silencio como estrategia. Durante la semana larga de trabajo en Concepción, el DT ensayó variantes, ajustó movimientos y reforzó la idea de intensidad que pretende para su equipo, pero sin soltar pistas definitivas. El posible once sigue siendo un pequeño enigma que recién podría despejarse en la previa del encuentro.
Ajustes en la mitad y más compañía para el “Pulpito”
Uno de los focos está puesto en la mitad de la cancha. En el triunfo ante Midland, San Martín apostó por un esquema de contención con Facundo Monje, Nicolás Pelaitay y Maximiliano Jaurena, liberando a Sebastián González para la generación. Sin embargo, el cuerpo técnico evalúa sumar una variante ofensiva que le dé mayor compañía al “Pulpito” en la creación.
La defensa, en cambio, parece tener el boleto asegurado sin modificaciones, mientras que en ataque la dupla compuesta por Emanuel Funez y Federico Iachetti se perfila como la opción más firme.
Quilmes llega golpeado
En la vereda de enfrente, Quilmes Atlético Club también transita horas de incertidumbre. El equipo bonaerense se entrenó en el anexo del Estadio Centenario bajo la lluvia, con trabajos físicos y tácticos intensos, pero con varias bajas que condicionan el armado.
El parte médico encendió alarmas: Julián Gurzi y Gonzalo Marinelli continúan con desgarros, y a ellos se sumó Ulises Vera, quien sufrió una lesión en el recto del muslo izquierdo y estará fuera de las canchas por al menos tres semanas.
Un duelo que puede marcar tendencia
El cruce del sábado, desde las 17.30 en el Pueblo Viejo, no será uno más. Para San Martín, representa la oportunidad de confirmar que la victoria anterior no fue un espejismo. Para Quilmes, un desafío cuesta arriba con bajas sensibles.
En ese tablero, Schiapparelli juega a las escondidas, como quien guarda cartas en la manga esperando el momento justo para mostrarlas. El sábado, cuando la pelota empiece a rodar, se sabrá si la estrategia tenía truco… o si el Verdinegro empieza, de verdad, a escribir otra historia.
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