El Día de la Libertad de Prensa encuentra a Argentina en el puesto 98 del ranking mundial
Este 3 de mayo, Día Internacional de la Libertad de Prensa, el panorama para el periodismo argentino está lejos de ser una celebración. Según el Índice Mundial de Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras, Argentina se ubica en el puesto 98 de 180 países, nada menos que 69 posiciones por debajo de donde estaba en 2022. El dato no es un dato menor: es la fotografía de un deterioro concreto y sostenido.
El contexto global tampoco ayuda. El Informe sobre Tendencias Mundiales 2022-2025 de la UNESCO advierte que “la libertad de prensa ha experimentado su mayor declive desde 2012”, mientras que el Índice Global de Libertad de Expresión del Instituto V-Dem registró una caída del 10% en la última década. Ese retroceso va de la mano del debilitamiento de instituciones judiciales y parlamentarias, la pérdida de confianza pública y la profundización de la polarización política.
La relación entre Milei y la prensa
En Argentina, la tensión entre el Gobierno y los medios de comunicación viene escalando desde el primer día de gestión del presidente Javier Milei, aunque las últimas semanas marcaron un punto de inflexión.
El episodio más resonante fue la prohibición de ingreso de periodistas a la Casa Rosada, justificada como medida de seguridad luego de que un programa de Todo Noticias utilizara gafas inteligentes para grabar dentro del edificio. Las imágenes, según coincidieron varios analistas, no revelaron información sensible ni comprometieron la seguridad del Estado. Sin embargo, la Casa Militar presentó una denuncia penal por espionaje contra dos de las periodistas involucradas, quienes podrían enfrentar hasta seis años de prisión si la Justicia avanza con la acusación.
“Era un video que mostraba las luchas internas en la sede del gobierno, un recurso estético”, declaró Luciana Geuna, una de las periodistas denunciadas. “Javier Milei está claramente presentando a los periodistas como sus enemigos”, agregó.
El diario La Nación contabilizó más de 1.000 insultos dirigidos a periodistas en las redes sociales de Milei solo durante el fin de semana de Pascua. El repertorio incluye calificativos como “traidores a la nación”, “basura inmunda” e “imbéciles”. En sus plataformas, el presidente también promueve el lema “No odiamos lo suficiente a los periodistas”, acompañado de videos de quienes critican a su gobierno.
El escenario que viene
El avance de las grandes plataformas tecnológicas y el auge de la inteligencia artificial generativa suman presión sobre los medios tradicionales, erosionando su lugar en el ecosistema informativo y abriendo espacio para la desinformación y el discurso de odio. El Gobierno de Milei, que prefiere las redes sociales para sus comunicaciones oficiales y evita sistemáticamente las conferencias de prensa, es parte activa de ese proceso.
La investigación periodística sobre casos de corrupción que involucran al círculo cercano del presidente ha llevado además al Ejecutivo a distanciarse incluso de medios hasta entonces considerados afines, ampliando así el frente de conflicto.


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