Alquileres en tensión: crece la morosidad y cae la demanda en San Juan
El inicio de 2026 evidencia un mercado inmobiliario más frío, con dificultades para sostener contratos y cambios en las decisiones habitacionales.
El mercado de alquileres en San Juan atraviesa un comienzo de 2026 marcado por señales de enfriamiento. Referentes del sector advierten una caída en la demanda y un incremento en la morosidad, en un contexto donde los ingresos de los hogares muestran cada vez más limitaciones para sostener los contratos.
Desde el ámbito inmobiliario, el operador Mauricio Turell señaló que durante el primer trimestre se registró una baja cercana al 5% en la intención de alquilar en comparación con 2025. Este retroceso, explicó, no solo impacta en la cantidad de operaciones, sino también en el cumplimiento de los pagos: cada vez más inquilinos cancelan sus obligaciones hacia fin de mes, cuando anteriormente lo hacían en fechas más tempranas.
El factor económico se posiciona como determinante en las decisiones habitacionales. Según el análisis del sector, el precio desplazó a variables como ubicación o comodidad. Esto se traduce en cambios concretos: familias que optan por viviendas más pequeñas, se trasladan a zonas más alejadas o incluso regresan a convivir con familiares ante la imposibilidad de afrontar los costos.
Uno de los segmentos más afectados es el de los jóvenes, históricamente dinámico en el mercado de alquileres, pero que actualmente muestra una retracción significativa. La pérdida de poder adquisitivo y la inestabilidad laboral aparecen como factores clave detrás de esta tendencia.
En paralelo, crece la preocupación por los niveles de morosidad. Aunque no existen cifras oficiales consolidadas, inmobiliarias locales coinciden en que los atrasos en los pagos son cada vez más frecuentes. Desde la Asociación de Inquilinos de San Juan, su presidente Víctor Bazán advirtió que el endeudamiento va en aumento y que comienzan a multiplicarse las rescisiones anticipadas de contratos, muchas veces vinculadas a la falta de empleo.
Los valores actuales del mercado refuerzan este escenario. Un monoambiente se ubica entre $350.000 y $400.000 mensuales, mientras que un departamento de dos ambientes oscila entre $400.000 y $500.000. En el caso de las casas, los precios superan los $600.000, a lo que se suman servicios que pueden agregar entre $200.000 y $250.000 adicionales por mes.
A su vez, se configura una paradoja: mientras algunos propietarios sostienen valores elevados con expectativas asociadas al impulso económico de la minería, la demanda real no siempre convalida esos precios. Como consecuencia, crecen los períodos de vacancia, incluso en unidades de menor tamaño.
En el plano legal, los contratos continúan regidos por el Código Civil y Comercial de la Nación, que establece que ante incumplimientos no puede avanzarse con desalojos inmediatos. El proceso exige una intimación previa y un plazo para regularizar la deuda antes de iniciar acciones judiciales, en un contexto que suma tensión a un mercado ya golpeado.
Op: Juan Llarena
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