Solo uno de cada cuatro sanjuaninos dona sangre sin pedido previo y crece la preocupación por el sistema

Aunque la demanda está cubierta, las autoridades sanitarias advierten que el margen es cada vez más estrecho y buscan impulsar cambios para sumar donantes voluntarios.

El sistema de donación de sangre en San Juan atraviesa una situación delicada: logra abastecer la demanda, pero con un equilibrio frágil que depende en gran medida de donaciones por reposición. Actualmente, apenas el 27% de quienes donan lo hacen de manera voluntaria, un número que enciende alertas en el ámbito sanitario.

Desde el Instituto Provincial de Hemoterapia (IPHEM) señalaron que, si bien no se registran faltantes, la disponibilidad de sangre se mantiene “al límite”. La dinámica constante entre ingresos y egresos de unidades impide generar un stock amplio, en un contexto donde la demanda se sostiene elevada.

Frente a este escenario, comenzó a aplicarse en la provincia una nueva normativa nacional que introduce modificaciones para ampliar el universo de donantes. Entre los cambios más relevantes se destaca la reducción en los tiempos de espera para donar tras prácticas como tatuajes o intervenciones quirúrgicas, que ahora pasan de un año a seis meses.

La medida responde a avances tecnológicos en los controles sanitarios, que permiten detectar enfermedades con mayor precisión y en menos tiempo, lo que habilita a flexibilizar ciertos criterios sin comprometer la seguridad.

Además, se establecieron pautas más claras sobre la frecuencia de donación: los hombres pueden hacerlo cada dos meses, con un máximo de cuatro veces al año, mientras que las mujeres pueden donar cada tres meses, hasta tres veces anuales.

Sin embargo, el desafío principal sigue siendo cultural. La mayoría de las donaciones aún se realizan ante la necesidad puntual de un paciente, y no como un hábito solidario sostenido en el tiempo. Por ello, las autoridades buscan promover un cambio de paradigma que permita consolidar un sistema basado en donantes voluntarios y regulares.

El objetivo a largo plazo es ambicioso: lograr que la totalidad de las donaciones provenga de personas que se acerquen por iniciativa propia. Mientras tanto, el sistema continúa funcionando, pero con números ajustados que obligan a sostener campañas de concientización y captación de nuevos donantes.

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