A pesar de la baja en el humor social, el Gobierno cree que la marcha universitaria no afecta su imagen

A partir del caso Adorni bajaron las perspectivas positivas sobre Milei, pero en la Casa Rosada son intransigentes y sostienen la postura del inicio del mandato. Repitieron la estrategia de victimización y contraataque frente al reclamo que llenó las calles del centro porteño.

Después de la mesa política que se realizó ayer por la tarde en la Casa Rosada, testigos de lo conversado aseguraron, con seguridad, que en ningún momento se había mencionado la marcha universitaria. Otros, que el asunto que copó la agenda política del día había sudi tocado “muy por encima” entre los máximos funcionarios de Javier Milei.

“Es que todavía estaba ocurriendo”, dijo, con cierto tono irónico, un funcionario sobre el mítin liderado por Karina Milei y Manuel Adorni, con los primos Martín y Lule Menem, Diego Santilli y Patricia Bullrich. Después, otro señaló que en la Plaza de Mayo y alrededores la Policía Federal había registrado el irrisorio número de 135.000 personas. Desde la Universidad de Buenos Aires (UBA) contaban cerca de 1 millón y medio, una cifra más creíble que la oficial al menos para cualquiera que mirase las imágenes de la plaza consideraría.

La estrategia del Gobierno para enfrentar la cuarta marcha universitaria contra la gestión presupuestaria educativa de Milei osciló, nuevamente, entre el ninguneo y la crítica. Ratificaron, como desde hace dos años, que consideran que las protestas por los fondos para la educación superior son “políticas”, o sea, partidarias. Y en ningún momento reconocieron, ni en público ni en privado, que las imágenes de los drones sobrevolaron el centro porteño atestado de manifestantes puedan perjudicar la imagen del Presidente.

El Gobierno sigue parado en la autopercepción de 2024, cuando la primera gran manifestación por el financiamiento universitario amenazó con complicar pero finalmente no hizo mella en la imagen de los libertarios. Esto aunque el momento político del Gobierno haya cambiado, desde entonces, hacia un grado de mayor fragilidad, especialmente con la merma o empeoramiento de la percepción pública que quedaron en evidencia en las últimas encuestas sobre el impacto del caso Adorni.

Así, a pesar de la caída en la imagen de la administración nacional incluso entre los propios votantes, las reacciones oficiales fueron tan verborrágicas como agresivas.

Marcha Federal Universitaria - Plaza de mayo - 12 de mayo

Empezaron con un comunicado para recordar que la ley de presupuesto universitario no está vigente por decisión de la Justicia. Siguieron con un anuncio formal de la ministra del área, Sandra Pettovello, sobre el lanzamiento de una plataforma virtual para “conocer la realidad de cada una de las universidades nacionales con datos actualizados y fehacientes”, en línea con las acusaciones de corrupción y desvío de fondos contra los comandos de las universidades. Y continuaron con un video explicativo del principal espadachín mediático de la política educativa del Gobierno, Alejandro Álvarez, que todos los alfiles de Santiago Caputo se encargaron de difundir meticulosamente en las redes.

Terminaron por la noche, cuando la protesta se desarmaba. También en las redes, con una especie de afiche al estilo de las promociones de las películas. El simple, directo título presentaba a “Los promotores de esta marcha política opositora” y a continuación mostraba los bustos de los protagonistas acusados: Sergio Massa, Axel Kicillof y Juan Grabois; los “zurdos” Myriam Bregman y Nicolás del Caño; Martín Lousteau, Elisa Carrió y Horacio Rodríguez Larreta.

Es cierto que la manifestación tuvo el respaldo de esos dirigentes, y que varios se sumaron para apropiarse de la consigna. Pero hubo menos figuras opositoras in situ que en otras ocasionesY bastaba con prestar atención a las coberturas periodísticas, en la ciudad como en el interior para percibir, en los testimonios de los asistentes, que abundaban los “autoconvocados” en contraste con los militantes partidarios o sindicales.

Con todo, en las sedes del Gobierno al caer la tarde de ayer se mostraban despreocupados. Están seguros, decían, que la mejora en la economía que prometió Toto Caputo para después de junio -y durante los meses que le quedan a Milei de mandato- será suficiente para revertir la caída de la opinión pública.

En realidad, los interesaban mucho más otros temas, como las intrigas palaciegas por la designación al frente de la Comisión de Inteligencia del alfil karinista Sebastián Pareja, enfrentado a Santiago Caputo. El asesor de Milei, sugestivamente, decidió faltar a la reunión de la mesa política donde se definieron las prioridades legislativas del año y no se habló de la marcha universitaria. En la Casa Rosada aseguraron que fue con aviso. Y por la noche un funcionario cerró: “Estuvo todo muy bien”.

Fuente: Infobae

Rivero. C

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