¿Minería más allá de la obra pública?: proponen usar fondos del cobre para crear créditos pyme y bonos de ahorro ciudadano

Un estudio de la UCCuyo plantea un cambio radical en la gestión de las regalías y el flujo minero. Buscan que el dinero circule más tiempo en San Juan para financiar la agroindustria, la tecnología y el manejo del agua.

San Juan se encuentra a las puertas de una era dorada con el despegue de megaproyectos de cobre como Josemaría, Los Azules o Filo del Sol. Este salto no solo ampliará la matriz productiva, sino que multiplicará el flujo de dinero en contratos, sueldos y regalías. Sin embargo, para que este impacto se traduzca en un desarrollo real y duradero, especialistas advierten que la provincia debe cambiar la forma en que administra estos recursos.

Así lo plantea una investigación de Luis Jiménez, director del Instituto del Agua de la Universidad Católica de Cuyo (UCCuyo). El especialista diseñó un modelo de desarrollo regional que ya presentó ante el gobierno provincial, mineras y bancos locales, y que incluso llevó a España para debatir entre investigadores.

La tesis central es simple pero ambiciosa: lograr que el capital de la minería circule más tiempo dentro de la provincia antes de salir del circuito local, transformándolo en financiamiento productivo.


Las claves del nuevo modelo minero

La propuesta de Jiménez rompe con el esquema tradicional de los fideicomisos mineros actuales (que hoy se destinan exclusivamente a obras de infraestructura) y plantea tres ejes revolucionarios:

  • Fideicomisos de “Segunda Generación”: Crear un Fondo de Desarrollo Regional que funcione como un ente autárquico de inversión y garantía. La idea es acordar con las mineras para que los pagos a proveedores y sueldos se gestionen a través de la banca local (como el Banco San Juan), permitiendo que ese circulante genere liquidez para el sistema financiero sanjuanino.

  • Créditos blandos y “Factoring” para Pymes: Utilizar los fondos acumulados para que las empresas locales accedan a tasas preferenciales para la compra de maquinaria. Además, las pymes proveedoras podrían descontar sus facturas de forma rápida, fortaleciendo la cadena de valor regional.

  • “Cobrizar” el ahorro de los sanjuaninos: Una de las ideas más disruptivas es la creación de bonos basados en el valor del cobre. “Se debería permitir a los ciudadanos (médicos, docentes o pequeños empresarios) que ahorren en instrumentos vinculados al cobre en lugar de buscar dólares”, explicó Jiménez. Esto democratizaría la renta minera y fortalecería la licencia social de los proyectos.


Invertir pensando en el “día después”

El proyecto apunta a que los recursos generados por un bien no renovable como el cobre sirvan para financiar sectores estratégicos que sobrevivan a las minas:

Gestión del agua y agroindustria: Financiar tecnología hídrica para mitigar la crisis climática y potenciar la producción agrícola.

Economía del conocimiento: Crear un hub tecnológico local enfocado en software y desarrollo de patentes mineras exportables al mundo.

Finalmente, el especialista de la UCCuyo recomendó mirar el mapa con una óptica federal y propuso una alianza estratégica entre San Juan y Mendoza para unificar sus mercados de capitales, logrando así una escala superior y transformando a la minería en una verdadera política de Estado regional.

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