Zafaron de la cárcel: condenaron a la pareja acusada de balear un patrullero en Chimbas, pero por otro delito
Aunque los acusaban de disparar contra los policías en Villa del Sur, la Justicia no pudo probar el ataque. Recibieron dos años de prisión en suspenso por tener un arma de guerra apta para el disparo y quedaron libres.
Un violento episodio ocurrido en la madrugada del miércoles en Villa del Sur, Chimbas, terminó con una condena que dejó sabor a poco para la Policía. Sergio Daniel Quiroga (22) y Macarena de los Ángeles Carrizo (23) aceptaron su culpabilidad en un juicio abreviado y fueron condenados a dos años de prisión condicional, por lo que recuperaron la libertad inmediatamente al no contar con antecedentes penales.
A pesar de que inicialmente se los investigaba por abuso de armas tras una balacera contra un móvil policial, la fiscalía de la UFI Genérica —liderada por Eliana Roca y Adrián Riveros— no logró reunir las pruebas suficientes para demostrar de manera científica que ellos hubieran gatillado. Por este motivo, la condena acordada con el abogado defensor, Rodolfo Pardo Conte, fue bajo la calificación de coautores del delito de tenencia de arma de guerra apta para el disparo.
El hecho original se desencadenó alrededor de las 00:20, cuando efectivos del Comando Radioeléctrico Central patrullaban por calle Benavídez. Al notar movimientos sospechosos frente a una vivienda, un hombre comenzó a disparar contra el patrullero desde la vereda, lo que obligó a los uniformados a pedir apoyo e irrumpir en el domicilio.
Tensión y un ataque canino: Al ingresar a la propiedad, el sospechoso soltó a un perro dogo que atacó a uno de los agentes. Para frenar la agresión, la Policía debió efectuar un disparo disuasivo antes de lograr encerrar al animal en el baño y reducir a los ocupantes, quienes se mostraron sumamente agresivos y entorpecieron el operativo.
Durante las pericias posteriores realizadas por personal de Criminalística, los investigadores incautaron pruebas contundentes dentro de la casa: encontraron vainas servidas sobre la mesa del comedor, cartuchos en la vereda y una pistola FM Browning calibre 9 milímetros. El arma tenía el cargador colocado con diez municiones, incluyendo una bala en la recámara lista para ser disparada, elemento que terminó siendo la clave para la única condena del caso.
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