El mosto volvió a sostener al sector vitivinícola sanjuanino frente a la caída de la producción nacional
Mientras la vitivinicultura argentina registró una disminución cercana al 8% en su producción, San Juan logró incrementar su cosecha y encontró en el mosto una herramienta clave para equilibrar el mercado, evitar sobrestocks y sostener la rentabilidad de la actividad.
En un escenario complejo para la vitivinicultura argentina, marcado por una caída de la producción nacional y cambios en las condiciones económicas del país, San Juan logró diferenciarse gracias a una estrategia que volvió a poner al mosto en el centro de la escena. La elaboración de este derivado de la uva permitió amortiguar el impacto de la crisis sectorial y brindar mayor estabilidad al mercado local.
Desde la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Agroindustria destacaron que la fuerte participación del mosto y de los productos sulfitados durante la presente campaña contribuyó a reducir la presión sobre el mercado de vinos, evitando un exceso de oferta que pudiera afectar los precios en un contexto de altos costos productivos.
El secretario del área, Miguel Moreno Mas, señaló que esta herramienta funcionó como un regulador táctico para ordenar los stocks y sostener el equilibrio comercial de la actividad. Además, remarcó que la comercialización del mosto continúa mostrando niveles estables, pese a la disminución registrada en su valor FOB internacional.
Las cifras de la última vendimia también dejaron señales positivas para la provincia. Contra los pronósticos iniciales, la cosecha superó las expectativas tanto en volumen como en calidad. Según datos oficiales, San Juan alcanzó los 409,9 millones de kilos de uva durante la campaña 2026, lo que representó un crecimiento cercano al 5% respecto del ciclo anterior.
Del total cosechado, más de 381 millones de kilos fueron destinados a elaboración, consolidando un incremento superior al 5% frente a los registros de la vendimia 2025. El desempeño productivo estuvo acompañado por una destacada calidad de la materia prima, especialmente en las zonas de altura como el Valle del Pedernal y Calingasta.
Por otra parte, el sector atraviesa una etapa de adaptación a un nuevo contexto económico. La desaceleración de la inflación modificó las dinámicas de comercialización y almacenamiento que durante años caracterizaron a la industria. Este proceso generó un período de ajuste en la cadena, aunque desde el Gobierno provincial consideran que los indicadores comienzan a mostrar signos de recuperación.
A este panorama se suma el aporte de importantes bodegas sanjuaninas que lograron concretar exportaciones por alrededor de 70 millones de litros de vino blanco, una operación que aportó dinamismo al mercado y fortaleció las perspectivas de crecimiento para los próximos meses.
Con una cosecha superior a la esperada, una estrategia de diversificación basada en el mosto y una mayor inserción en mercados internacionales, la vitivinicultura sanjuanina busca consolidar una etapa de recuperación y sentar las bases para un desarrollo sostenible en los próximos años.
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