San Juan lidera la mora crediticia en Argentina y refleja las desigualdades económicas regionales
La provincia registra un índice de incumplimiento del 36%, el más alto del país. Especialistas vinculan el fenómeno con la informalidad laboral, los bajos ingresos y las dificultades para acceder al crédito formal.
San Juan se posicionó como la provincia con mayor nivel de mora crediticia de Argentina, según un informe elaborado por la consultora Analytica. Con una tasa de incumplimiento del 36%, el distrito encabeza un ranking nacional que evidencia las dificultades económicas que atraviesan numerosos hogares para cumplir con sus compromisos financieros.
Detrás de San Juan aparecen La Rioja, con una mora del 35,3%, y Catamarca, con el 34,8%. En contraste, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registra el menor nivel de incumplimiento del país, con 16,1%, seguida por La Pampa (19,5%) y Neuquén (23,6%). La diferencia entre las provincias con mejores y peores indicadores supera los 20 puntos porcentuales.
El estudio, difundido por la consultora Analytica y publicado por La Nación, sostiene que la distribución territorial de la mora no responde únicamente a factores financieros, sino que está estrechamente vinculada a las condiciones económicas y laborales de cada región.
Según los especialistas, las provincias que presentan mayores niveles de informalidad laboral, menores ingresos promedio y un acceso más limitado al crédito formal son también las que exhiben mayores dificultades para afrontar pagos de préstamos, tarjetas de crédito y otras obligaciones financieras.
En ese contexto, San Juan aparece como uno de los casos más representativos. El elevado índice de mora refleja las complicaciones que enfrentan muchas familias para sostener sus compromisos económicos en un escenario marcado por la pérdida de poder adquisitivo y las restricciones de financiamiento.
Para Analytica, estas diferencias son consecuencia de desigualdades estructurales que se profundizan con el tiempo. Allí donde el empleo registrado es más escaso y los salarios resultan insuficientes para cubrir los gastos corrientes, aumenta el riesgo de incumplimiento y se reducen las posibilidades de acceder a nuevos créditos.
Los analistas advierten que el fenómeno tiene efectos que van más allá de las deudas actuales. Un mayor nivel de mora también impacta sobre la inclusión financiera, ya que dificulta el acceso futuro al crédito para familias y pequeños emprendedores, limitando las oportunidades de consumo, inversión y crecimiento económico.
De esta manera, los indicadores financieros se convierten en un reflejo de las brechas económicas existentes entre las distintas regiones del país, mostrando cómo las desigualdades en empleo e ingresos terminan trasladándose también al sistema crediticio.
Op: Juan Llarena
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