Las apuestas online, el calvario que se consolidó de la mano del Mundial

Mariela Coletti, directora del Centro de Investigación y Tratamiento de la Adicción al Juego “Entrelazar”, explicó por Radio 750 cómo los más jóvenes son afectados por la proliferación de este tipo de empresas.

Es cuestión de prender la televisión y ver qué ocurre entre el primer y el segundo tiempo: los 15 minutos que parten a los encuentros de fútbol son ahora escenario de otro partido, el de las casas de apuestas intentando atraer nuevos clientes.

Mientras equipos de fútbol ponen en sus camisetas logos enormes con las palabras “bet” –apuesta o apostar, en inglés– el Mundial 2026 se posiciona como el evento deportivo en el que este tipo de hábitos se terminó de consolidar entre los más jóvenes.

Entrevistada por Radio 750Mariela Coletti, directora del Centro de Investigación y Tratamiento de la Adicción al Juego “Entrelazar”, explicó cómo esto no es algo inocuo, y termina afectando a una gran parte de la población.

“El juego online ya estaba muy metido. En el Mundial pasado tuvimos muchas consultas. Pasó lo mismo, no como ahora, que la oferta está más sofisticada. Pero ya había muchos más chicos complicados con eso a partir del Mundial”, comenzó señalando.

Y añadió: “No se puede parar. Pero sí se podría dejar de ofrecer. Se podría regular la oferta. Se podría prevenir sobre los riesgos y las consecuencias”.

Se podría dejar de neutralizarlos, de creer que es algo inocuo. Pero no hay ninguna decisión de poner esto en claro y de minimizar la oferta y la publicidad”, añadió.

De todos modos, el contexto político no parece ser el mejor. Ya que en muchos casos los gobiernos no entienden que este mercado debe ser regulado con fuerza. O, si lo hace, se encuentra con una fuerte presión por parte de las casas de apuestas.

“Es una cuestión ética. Pero no está en la cabeza ni de los empresarios ni de los políticos. Esto lo tiene que regular el Estado. Las empresas lo único que quieren es vender. Y venden algo que hace daño”, dijo Coletti.

Luego, añadió: “Yo lo que digo es que el Estado tiene una responsabilidad con la ciudadanía. Y eso es pobrísimo que no se esté teniendo en cuenta”.

Porque hablamos de chicos muy jóvenes, menores. Porque cuando dicen los menores, son ellos los que ven esas publicidades y se las rebuscan para apostar igual”, se lamentó.

Y dijo que esto pasa porque piensan que se van a llenar de plata y porque los amigos lo hacen. “Y no tiene la madurez para discernir que eso que están haciendo es meterse en una trampa. Queda un acostumbramiento, una inercia”, afirmó.

Luego, además, la salida de este laberinto se vuelve cuesta arriba. No sólo porque a veces genera deudas impagables, sino también porque carga a las personas con un supuesto estigma.

“Es muy fácil perder. Eso es lo que sucede. Aparece una especie de actividad maníaca. Algo que no puede parar”, afirmó.

Tras lo que cerró: “Y después le da tanta vergüenza y culpa confesarlo, que no lo dicen. Y se mantiene en una cosa solitaria que hace sufrir mucho a la persona que lo padece. Pasa a ser un verdadero calvario”.

fuente: pagina 12

op: checo murciano

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