Millones de fieles participan del milenario ritual chiíta de Ashura en Irak

La ciudad santa de Karbala volvió a convertirse en el epicentro de una de las mayores manifestaciones religiosas del mundo islámico. Peregrinos de distintos países participaron de las ceremonias en homenaje al imán Hussein, en medio de un amplio operativo de seguridad.

Cientos de miles de fieles chiítas, provenientes de Irak y de numerosos países de Medio Oriente y Asia, se congregaron en la ciudad de Karbala para participar de las tradicionales ceremonias de Ashura, una conmemoración que recuerda el martirio del imán Hussein, nieto del profeta Mahoma, ocurrido en el año 680 durante la batalla de Karbala.

La jornada estuvo marcada por procesiones multitudinarias, rezos colectivos y expresiones de duelo que forman parte de un ritual con más de trece siglos de historia. Vestidos de negro, los peregrinos recorrieron las calles que conducen al santuario del imán Hussein, mientras entonaban cánticos religiosos y realizaban actos simbólicos de penitencia.

Las autoridades iraquíes desplegaron un amplio operativo de seguridad para garantizar el desarrollo de las celebraciones, que cada año reúnen a millones de personas y representan uno de los eventos religiosos más importantes del calendario chiíta. También se reforzaron los servicios sanitarios, el transporte y la asistencia para los peregrinos.

Ashura constituye una fecha de profundo significado espiritual para los musulmanes chiítas, quienes consideran a Hussein un símbolo de justicia, resistencia y sacrificio frente a la opresión. Su muerte en Karbala marcó uno de los acontecimientos fundacionales de la división entre chiítas y sunitas dentro del islam.

Además de las ceremonias religiosas, miles de voluntarios instalaron puestos de comida, agua y atención médica gratuita para asistir a los asistentes, una tradición de hospitalidad que acompaña las celebraciones año tras año.

Pese a las tensiones que históricamente rodean este tipo de concentraciones, la conmemoración se desarrolló bajo estrictas medidas de seguridad y con una masiva participación de creyentes que renovaron una de las tradiciones religiosas más antiguas y emblemáticas del mundo islámico.

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