“Extrema fragilidad”: la industria lidera la pérdida de empleo formal y crece la alerta por el cierre de empresas

La industria manufacturera quedó en el centro de la pérdida de empleo privado formal en la Argentina, en una economía que combina bajo consumo, caída de empresas y mayor informalidad laboral. Según un análisis sobre la serie desestacionalizada del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 241.176 asalariados privados registrados, de los cuales 85.561 correspondieron a la industria, equivalente al 35,5% del total.

El deterioro fabril coincide con un diagnóstico crítico publicado en el Boletín Informativo Techint, elaborado por los economistas Bernardo Kosacoff y Diego Coatz. El informe describió a la industria argentina en una situación de “extrema fragilidad” y advirtió que el sector arrastra problemas estructurales que exceden a la coyuntura actual.

La foto se completa con el Monitor mensual de empresas de Fundar, elaborado por Guido Zack, Nicolás Sidicaro y Daniel Schteingart, que mostró que en mayo cerraron 2.371 empresas frente a abril y que desde noviembre de 2023 se perdieron 30.633 firmas, una caída del 6% del total.

La industria explicó más de un tercio del empleo perdido

El dato más fuerte surge del mercado laboral formal. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, la cantidad de asalariados privados registrados cayó en 241.176 trabajadores. La industria manufacturera explicó 85.561 de esos puestos perdidos.

La construcción fue el segundo sector más golpeado, con 62.747 trabajadores menos en el mismo período. En conjunto, industria y construcción representaron el 61,5% de la pérdida total de asalariados privados formales.

Si se toma como punto de partida el último máximo de la industria, en agosto de 2023, la pérdida acumulada es todavía mayor: 89.667 trabajadores registrados menos, una caída del 7,5%.

El retroceso no fue homogéneo. Textiles, confecciones, cuero y calzado encabezaron la caída, con 28.088 puestos menos desde agosto de 2023, una baja del 23%. Luego apareció la metalmecánica, con 21.384 empleos menos, equivalente a una contracción del 9%.

También se registraron pérdidas en otras manufacturas, con 15.368 puestos menos; automotores y neumáticos, con una caída de 9.552 empleos; madera, papel, edición e impresión, con 6.241; y química y petroquímica, con 5.453. Alimentos y tabaco fue la rama más resistente, con una reducción de 856 puestos, apenas 0,2%.

El informe de Techint y las “tres Argentinas” industriales

El informe publicado por Techint ubicó el deterioro industrial dentro de una crisis más amplia de productividad, competitividad e inserción internacional.

Kosacoff y Coatz plantearon que detrás de los grandes agregados conviven “tres Argentinas”. La primera es un núcleo moderno, productivo y exportador. La segunda está compuesta por un entramado amplio de empresas orientadas al mercado interno, con capacidades acumuladas pero problemas de productividad y competitividad. La tercera corresponde a un segmento de baja productividad y elevada informalidad.

Para los economistas, el deterioro no comenzó con la actual gestión. Entre 2011 y 2025, el PBI industrial por habitante cayó 28% y, en ese período, no se creó empleo formal adicional en el sector, pese a que la población aumentó más de 15%.

El informe también destacó que la recuperación posterior a la caída de 2024 fue heterogénea. Las actividades vinculadas con la molienda agrícola y la producción hidrocarburífera mostraron un mejor desempeño, mientras buena parte de las ramas orientadas al mercado interno siguió rezagada.

El diagnóstico agrega un elemento externo: la transformación del comercio mundial. China concentra el 50% de la producción industrial global y más del 20% del comercio de manufacturas, en un escenario marcado por excedentes de capacidad, subsidios y competencia internacional cada vez más agresiva.

La oportunidad de Vaca Muerta, minería y agroindustria

El trabajo de Techint sostiene que la Argentina tiene una oportunidad extraordinaria en oil & gas, minería y agroindustria. Sin embargo, advierte que esos motores exportadores no generarán desarrollo industrial de manera automática.

El desafío será construir encadenamientos con proveedores locales, ingeniería, tecnología, bienes de capital y empleo calificado. De lo contrario, el crecimiento de sectores dinámicos podría convivir con un entramado fabril debilitado y con menor capacidad de generar empleo formal.

La agenda propuesta por Kosacoff y Coatz combina tres planos. En primer lugar, una macroeconomía estable, pero compatible con el crecimiento y la inversión. En segundo lugar, una mejora de la competitividad sistémica, que incluye crédito, impuestos, logística, energía e infraestructura. En tercer lugar, una agenda de productividad dentro de las empresas, apoyada en digitalización, inteligencia artificial, sustentabilidad y formación de talento.

Los autores también tomaron distancia de una vuelta al proteccionismo tradicional. La propuesta apunta a una política productiva moderna, evaluable, compatible con una macro ordenada y abierta al mundo, pero no ingenua frente a China, los subsidios, el dumping y el nuevo proteccionismo global.

La informalidad también avanza en la industria

El deterioro del empleo registrado tiene otra derivación: el avance de la informalidad. Un estudio del Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario, elaborado sobre la base de la Encuesta Permanente de Hogares, mostró que la informalidad en la industria manufacturera pasó del 32,2% en el cuarto trimestre de 2016 al 41,9% en el tercer trimestre de 2025.

En el primer trimestre de 2026, la informalidad industrial se ubicó en 40,8%. Aunque ese nivel queda por debajo de la construcción, el comercio y la gastronomía, marca un cambio relevante para una actividad históricamente asociada al empleo registrado.

El informe de la UNR también identificó una transformación más amplia del mercado laboral. Entre 2017 y 2025, el peso del cuentapropismo pasó del 21,1% al 24,5% de los ocupados, en detrimento del empleo asalariado.

La brecha entre ambas formas de inserción es significativa. En el primer trimestre de 2026, el 65,3% de los cuentapropistas era informal, frente al 37,9% de los asalariados.

La informalidad también tiene impacto sobre las condiciones de vida. En el cuarto trimestre de 2025, el 34,3% de los trabajadores informales vivía en un hogar pobre, contra el 10% de los formales. Por eso, el informe definió a la formalidad como una “frontera del bienestar”.

Fundar: 30.633 empresas menos desde noviembre de 2023

El Monitor mensual de empresas de Fundar sumó otra señal de deterioro del entramado productivo. Según el relevamiento, basado en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en mayo de 2026 cerraron 2.371 empresas respecto de abril, una baja mensual del 0,49%.

El informe muestra que la cantidad de empresas lleva 16 meses consecutivos de caída mensual. En la comparación interanual, cerraron 16.560 firmas frente a mayo de 2025, una baja del 3,3%. Con ese dato, se acumulan 27 caídas interanuales consecutivas.

Desde noviembre de 2023, último mes previo al inicio del actual gobierno, se perdieron 30.633 empresas, equivalente al 6% del total. Fundar señaló que se trata de la peor caída en los primeros 30 meses de un gobierno.

La contracción también tuvo alcance sectorial. En mayo, 15 de los 18 sectores mostraron caídas intermensuales. Los más afectados fueron alojamiento y gastronomía, con una baja del 1,4% y 341 empresas menos; industria manufacturera, con una caída del 0,9% y 403 firmas menos; y transporte y almacenamiento, con una baja del 0,6% y 210 empresas menos.

En la comparación desde noviembre de 2023, 14 de los 18 sectores registraron caídas. Los rubros más afectados fueron transporte y almacenamiento, con una baja del 17,05% y 6.733 empresas menos; actividades inmobiliarias, con una caída del 13,81% y 4.098 firmas menos; y construcción, con un retroceso del 9,34% y 2.033 empresas menos.

Neuquén, la excepción en el mapa empresario

El informe de Fundar también mostró que el deterioro de empresas tuvo alcance territorial. En mayo, las 24 provincias registraron caída intermensual en la cantidad de firmas.

En la comparación interanual, 23 de las 24 jurisdicciones mostraron bajas. La única excepción fue Neuquén, que tuvo un crecimiento del 0,13% en su cantidad de empresas.

Desde noviembre de 2023, también 23 provincias registraron pérdidas. Nuevamente, Neuquén fue la única que aumentó la cantidad de empresas, con una suba del 1,6%.

El dato provincial dialoga con el diagnóstico productivo más amplio: mientras buena parte de la economía pierde empleo formal y empresas, los sectores vinculados con energía, minería y algunos complejos exportadores muestran un desempeño más dinámico.

La contracara está en las provincias y ramas más expuestas al mercado interno, la caída del consumo, la competencia importada y los problemas de productividad.

Una industria bajo presión

La combinación de datos laborales, empresariales y de informalidad deja una radiografía compleja para la industria argentina. El sector lidera la pérdida absoluta de empleo privado formal, acumula casi 90.000 trabajadores registrados menos desde su último máximo y enfrenta un entramado empresario en retroceso.

El problema no se limita a la coyuntura. El informe de Techint advierte que la industria arrastra una década larga de caída del producto por habitante y estancamiento del empleo formal, mientras el estudio de la UNR muestra que la informalidad fabril ganó peso en los últimos años.

Fundar agrega otro dato crítico: la destrucción de empresas continúa y ya alcanza niveles comparables con los peores arranques de gobierno.

El desafío será evitar que los nuevos motores exportadores de la Argentina —Vaca Muerta, minería y agroindustria— crezcan desconectados del resto del entramado productivo. Para eso, la agenda industrial deberá concentrarse en competitividad, financiamiento, infraestructura, productividad, proveedores locales y empleo formal.

Fuente: Ámbito

Rivero. C

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