Alivio para el campo sanjuanino: proyectan triplicar la erogación de agua tras las intensas nevadas

El Gobierno provincial anticipa una temporada favorable para el sector productivo con menos días de corta de riego. Sin embargo, encienden alarmas por posibles heladas, plagas y granizo.

Las abundantes nevadas registradas durante los últimos meses en la cordillera de los Andes transformaron radicalmente el mapa hídrico de San Juan. Tras varios ciclos marcados por la escasez, el Gobierno provincial confirmó que las nuevas estimaciones permitirán triplicar la entrega de agua para los regantes en comparación con el año en curso y reducir sustancialmente las jornadas de corta en los canales de distribución.

El ministro de Producción, Gustavo Fernández, aseguró que el escenario actual superó las previsiones más optimistas proyectadas a comienzos de año. De hecho, el esquema acordado con el sector agrícola en febrero quedó desactualizado frente al nivel de nieve acumulada, lo que impulsó a la provincia a elevar de forma inmediata los coeficientes de erogación de manera coordinada con los propios productores.

Aunque los volúmenes definitivos dependerán de las mediciones finales de escurrimiento que realice el Departamento de Hidráulica, Fernández remarcó que el impacto positivo ya se percibe en el sistema de riego, garantizando un flujo hídrico superior al convenido originalmente para abastecer a los oasis productivos.

El reverso del fenómeno: contingencias climáticas

Pese al optimismo que genera la abundancia de agua, las autoridades advirtieron que este nuevo ciclo húmedo conlleva riesgos adicionales para las cosechas. La combinación de mayor humedad y cambios de temperatura eleva la probabilidad de plagas, heladas tardías y tormentas de granizo.

Para contrarrestar las heladas, la provincia trabaja en la implementación de herramientas de alerta temprana y capacitación en técnicas de manejo de riego. En cuanto al granizo, las autoridades insistieron en que la malla antigranizo y los seguros agrícolas siguen siendo las únicas alternativas efectivas de protección.

Por último, de cara al deshielo, áreas como Hidráulica y EPSE reforzaron los trabajos de infraestructura, defensas aluvionales y movimiento de suelos en zonas vulnerables como Calingasta e Iglesia, desplegando maquinaria pesada para prevenir eventuales crecientes.

Rivero. C

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