El motor del cambio: las motos eléctricas se abren paso en San Juan empujadas por el ahorro y la tecnología
El crecimiento del sector en la provincia responde al bajo costo de mantenimiento y al interés del público, aunque la potencia de cada vehículo determina las exigencias para circular.
Comerciantes del rubro y referentes en materia de tránsito coinciden en que, aunque el mercado nacional todavía es incipiente, en San Juan la aceptación crece de manera sostenida. El mecanismo de boca en boca ha resultado fundamental: quien prueba la tecnología la adopta y motiva a su entorno a dar el salto hacia una movilidad más sustentable.
Los pilares del éxito: bolsillo y simplicidad
La principal ventaja que inclina la balanza a favor de la electromovilidad es la ecuación económica a mediano plazo. Los referentes comerciales señalan tres factores determinantes:
Ahorro de combustible: Se elimina por completo el gasto en nafta.
Mantenimiento mínimo: Al carecer de motor térmico, estos vehículos no requieren cambios de aceite, ni reemplazo de filtros o bujías.
Exenciones impositivas: Las unidades que corresponden patentar gozan actualmente de beneficios en la provincia, lo que reduce el costo fijo anual.
Estimaciones del sector indican que la diferencia de costos de uso permite amortizar la compra de una moto eléctrica frente a una convencional en un plazo aproximado de un año a un año y medio.
En el mercado local, los precios muestran un abanico diverso que va desde el $1.000.000 hasta los $8.000.000, según la gama y prestaciones. Respecto al rendimiento, los modelos urbanos ofrecen autonomías promedio de entre 50 y 60 kilómetros por carga, con velocidades tope aptas para el tránsito de la ciudad (alrededor de 29 km/h en gamas de entrada) y baterías de litio que rinden unos 800 ciclos completos —lo que equivale a una vida útil de entre 3 y 4 años—. Además, su recarga es tan simple como conectar el vehículo o su batería extraíble a un enchufe doméstico tradicional durante un lapso de 2,5 a 3 horas.
Reglamentación y licencias: lo que hay que saber
A la par de la expansión comercial, la normativa técnica exige atención por parte de los conductores. Desde la empresa Emicar precisaron que la clasificación de estos vehículos para la obtención de la licencia de conducir no se realiza por cilindrada, sino por potencia medida en watts.
Dependiendo de los watts del motor, las motos eléctricas homologadas y registradas se encuadran en las categorías A12, A13 o A14. En tanto, para el caso de los monopatines eléctricos, las autoridades aclararon que por el momento no requieren licencia de conducir por no ser considerados ciclomotores, aunque sí es obligatorio circular con los elementos de seguridad correspondientes: casco, rodilleras y chaleco refractario.
Rivero. C
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