Milei pidió un voto de confianza y promete crecimiento a tasas chinas en 2028: la clase media tendrá la última palabra
Para el año que viene la estrategia del Gobierno es modesta: contener las presiones cambiarias y consolidar la desinflación. Brasil va a las urnas hoy, pero los mercados ni se enteraron, un panorama opuesto al que deberá atravesar Argentina el año próximo
En una mezcla de honestidad brutal y sincericidio, el Presidente aseguró en París que para disfrutar “el mejor año de la historia económica” del país los argentinos deberán esperar hasta el 2028. Pero en ese caso no se trata solo de esperar que llegue el momento. Antes, habrá que votarlo para que sea reelecto y pueda gobernar otros cuatro años.
Al saltearse 2027, Javier Milei reconoció que no es mucho lo que cabe esperar del año próximo. Tanto él como Luis “Toto” Caputo prefirieron destacar la “artillería” que prepararon para enfrentar el año electoral.
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“Nosotros creemos que no va a pasar nada, pero por las dudas estamos preparados”, explicó el ministro de Economía. Luego hizo referencia a USD 75.000 millones que podrían usarse en caso de una corrida cambiaria previa a las elecciones. Más de la mitad de esa cifra (unos USD 40.000 millones) son compromisos de canje de monedas (o swaps) con Estados Unidos y China. Extrañamente, el primero no figura como parte de las reservas, pero el segundo sí, pese a tratarse de instrumentos similares.
Nosotros creemos que no va a pasar nada, pero por las dudas estamos preparados
Tanto Milei como los principales referentes del equipo económico reconocieron en distintas presentaciones a lo largo de la semana (CEO Summit, Argentina Week en Paris y Coloquio de IDEA) que el 2027 no habrá mucho más para hacer que aguantar el temporal. El principal objetivo del año electoral es evitar una crisis cambiaria y concentrarse en la baja de la inflación, que tampoco es un objetivo fácil. De hecho, el índice de septiembre habría sufrido un rebote luego del 1,7% de agosto. Algunas consultoras, como Equilibra, estimaron que incluso podría volver a superarse el 2 por ciento.
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En Argentina no se consigue
Brasil tiene hoy una elección presidencial clave entre Lula da Silva y Flavio Bolsonaro, pero el riesgo país se mantuvo estable, bajó el dólar y la bolsa paulista acumula una suba de 31% medida en dólares en lo que va del año. Nada de esto es esperable para la economía argentina en la previa electoral.

Con este panorama, el mejor escenario para 2027 pinta así: crecimiento moderado (2,5%), traccionado por los sectores que vienen impulsando la actividad en los últimos tres años, consumo estable, mejora leve del crédito. Para que se dé este cuadro es imprescindible que el tipo de cambio no sufra grandes sobresaltos y que la inflación mantenga su tendencia descendente, es decir por debajo del 2% mensual.
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En el cuarto trimestre deberíamos ver una recuperación y hay que ver si es posible sostenerla en 2027, en un contexto de caída de la inversión
“Con esta economía la moneda está en el aire. En el cuarto trimestre deberíamos ver una recuperación y hay que ver si es posible sostenerla en 2027, en un contexto de caída de la inversión”, explicó Fausto Spotorno. El economista detalló que según un modelo que maneja con variables económicas y que ayuda a predecir el resultado de las elecciones, Milei estaría en condiciones de obtener un 41 ó 42%. Es un buen número para la primera vuelta, pero que obliga a un ballotage y mantendría el suspenso hasta ese momento. El stress sobre las variables financieras sería casi inevitable.
Riesgo país, bonos, plazos y espanto
El riesgo país continuó subiendo esta semana y superó los 650 puntos básicos. El propio Caputo ensayó como explicación el impacto de suba de tasas en Estados Unidos. Sin embargo, ni los bonos corporativos de empresas norteamericanas, ni la deuda de países emergentes se vio mayormente afectado por esta situación.
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Ni siquiera los bonos corporativos argentinos tuvieron mayores movimientos por la caída de los bonos norteamericanos. El efecto negativo se concentró casi con exclusividad en la deuda argentina. Y específicamente en aquellos bonos que vencen a partir del 2028, es decir después de las elecciones.
No hay falta mucha agudeza para darse cuenta que el mercado cada vez da más señales de preocupación por un posible regreso del kirchnerismo. El antecedente no juega a favor: Alberto Fernández decidió que no pagaría la deuda apenas un mes después de haber asumido. Ni el intento hizo, siguiendo el consejo de su ministro de Economía, Martín Guzmán, el alumno favorito del premio Nobel Joseph Stiglitz.
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“Mi rival soy yo mismo”, reiteró esta semana Milei, en relación a los posibles competidores que tendrá para conseguir su reelección. Dejó así en claro que lograr el objetivo depende básicamente de los resultados que el Gobierno consiga para convencer al electorado que le dé otros cuatro años. Según él mismo expresó, después de las elecciones y dejando de lado el fantasma kirchnerista la economía “podría crecer a tasas del 7% u 8% anual”.
Gobernadores, empresarios, rumbo
Los 14 gobernadores y una buena cantidad de empresarios que lo acompañaron a París le permitieron mostrar un envidiable respaldo político e institucional que no es poca cosa para enfrentar el período preelectoral. La mayoría de los mandatarios provinciales con esa presencia dejó un mensaje claro: el rumbo elegido es el adecuado. La mayoría se juega la reelección, pero también la promesa de millonarias inversiones en sectores en energía y minería.
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Algunos fueron más enfáticos que otros. El mendocino Alfredo Cornejo, por ejemplo, consideró que “con buenas alianzas Milei puede ganar en primera vuelta”. Estos gobernadores se mostraron en la vereda de enfrente de Axel Kicillof, que en Nueva York planteó profundas discrepancias con el modelo libertario. Estarían además dispuestos a suspender las PASO para el año próximo, lo que implicaría un ahorro de USD 200 millones. Para el peronismo posiblemente no implique grandes cambios. En 2019 eligieron su candidato en una reunión entre Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner. Posiblemente sea igual en esta oportunidad. Hoy la fórmula más probable sería: Kicillof candidato a presidente y Massa candidato a gobernador por la provincia de Buenos Aires.

El boom de crecimiento que promete Milei para 2028 tiene un punto de partida sólido: a través del RIGI hay inversiones prometidas por más de USD 150.000 millones y solo en su paso por París hubo más anuncios por USD 27.000 millones. La inversión es justamente la pata más floja de la economía en estos años. De hecho, pese a los avances macro y la mayor estabilidad se registra una disminución en los términos de inversión respecto al PBI, incluso en comparación con gobiernos anteriores. Es una traba fundamental para avanzar hacia un nuevo esquema de alto crecimiento.
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Convencer para vencer
Pero antes de eso habrá que convencer al electorado sobre la necesidad de darle a Milei otros cuatro años, lo que no pudo lograr Mauricio Macri.
La clase media aparece una vez más como decisiva para conseguir ese respaldo. Se trata del segmento más golpeado por el giro de política económica. Los salarios no logran ganarle a la inflación, pero además perdieron poder de compra por el fuerte aumento de tarifas.
Además, sufrió la caída del empleo sobre todo en industria y en parte en comercio, obligando a muchos a buscarse un trabajo por cuenta propia, mayoritariamente para aplicaciones.
El dilema en este caso no es sencillo: apostar por otros cuatro años del actual modelo a pesar de las dificultades de “la calle” o volver a recetas populistas ya agotadas.
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