En medio de la tensión por la fuga de Bolsonaro, el Gobierno ratificó su intención de mantener la relación comercial con Brasil
El secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, aseguró que el vínculo comercial con el país vecino seguirá en la misma línea que mantuvo los últimos tres años. Destacó las oportunidades que tiene la Argentina para exportar gas y urea. También habló sobre las expectativas para el próximo año.
Las diferencias políticas entre Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva no impiden mantener la agenda comercial. Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y el Gobierno apuesta a sostener el vínculo económico pese a las tensiones políticas. En ese marco, el secretario de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, aseguró que el intercambio bilateral seguirá en la misma línea de los últimos tres años.
“Con Brasil en general somos sustitutivos en algún punto y complementarios en muchos otros. Es nuestro principal destino es las pick-ups y ellos necesitan también del gas argentino y de forma creciente y van a necesitar urea. Con lo cual, yo creo que las relaciones comerciales van a seguir como siguieron durante estos tres años”, defendió el funcionario.
La continuidad del intercambio no significa que no haya cuestiones por resolver. Lavigne reconoció que todavía quedan protocolos y aspectos operativos vinculados con la frontera que forman parte de las conversaciones entre los dos países.

“Tenemos algunas cosas que también hay que terminar de cerrar, como protocolos que ellos no estaban en frontera y cosas que ellos quieren que mejoren”, indicó durante la AmCham Trade & Investment Conference.
Pese a esos aspectos, el funcionario ratificó que la intención oficial es mantener el vínculo comercial. “Vamos a seguir trabajando las relaciones Estado a Estado, como dos países hacen”, sostuvo.
Tal como explicó TN, Brasil es el principal destino de las exportaciones argentinas -según el Indec, en septiembre de 2026 las exportaciones argentinas hacia Brasil alcanzaron los US$1206 millones, equivalentes al 12% de las ventas totales del país– y un mercado clave para sectores como el automotor, los alimentos y la industria química y petroquímica. Por eso, tanto el desempeño de su economía como las decisiones políticas pueden tener consecuencias sobre la actividad local.
El impacto sobre la Argentina es principalmente comercial. Si Brasil crece menos de lo esperado, su demanda de productos argentinos podría perder fuerza y afectar a las empresas que dependen de ese mercado. En cambio, una economía brasileña más dinámica puede impulsar las ventas argentinas y favorecer a los sectores industriales con mayor exposición al comercio bilateral.
La apertura comercial y los acuerdos con otros mercados
Más allá de la situación puntual con Brasil, el Gobierno busca ampliar la inserción internacional de la Argentina y facilitar el acceso de las empresas locales a nuevos mercados. En ese marco, Lavigne enumeró negociaciones con Japón y el interés por desarrollar mecanismos de cooperación con Vietnam y Corea.
“Queremos sumarnos a la Alianza Transpacífico”, afirmó, en referencia al bloque comercial que reúne a países de Asia, América y Oceanía. Para el funcionario, la apertura debe ir acompañada de reformas que simplifiquen las operaciones de importación y exportación y permitan que las empresas argentinas compitan en mejores condiciones.
En paralelo, el Gobierno busca avanzar con el acuerdo comercial con Estados Unidos. Lavigne sostuvo que la administración quiere completar cuanto antes el proceso de aprobación legislativa, aunque aclaró que los tiempos dependen del Congreso.
“Queremos hacerlo cuanto antes porque la aprobación de la ley nos da vuelta el reloj a los dos para empezar a trabajar en las cosas que hemos hecho y que, al final del día, se empieza a distanciar”, explicó.
El secretario se refirió al Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos (ARTI), que el Gobierno considera una herramienta para profundizar el vínculo económico con Washington. “Para nosotros es muy relevante firmar el ARTI y la promoción del Congreso, porque el ingreso al club hace que las empresas y todos los que hacen negocios en Estados Unidos se sientan cómodos para volver a la Argentina”, reflexionó.
Lavigne también destacó la evolución del intercambio bilateral con ese país y afirmó que el comercio entre la Argentina y Estados Unidos “aumentó casi 35 puntos en el último año”. Según planteó, esa evolución permitió que Washington se ubicara como el segundo socio comercial argentino, cerca de Brasil.
Sobre la posibilidad de que el acuerdo avance en el corto plazo, evitó dar una fecha concreta: “Yo diría que cuanto antes podamos, pero depende de los diputados y senadores”.
Las perspectivas para la economía argentina
En relación con el escenario local, Lavigne aseguró que la actividad económica muestra señales de mejora y que la recuperación empieza a alcanzar a los sectores que venían más afectados. “Desde el equipo económico, lo que estamos viendo es que el nivel de actividad mes a mes viene un poco mejor. A medida que empieza a bajar la inflación y se consolidan ciertas condiciones, comienza a recuperarse lo que estaba más rezagado, que era la construcción, que representa alrededor de un tercio de la industria o un poco menos”, afirmó.
El funcionario también se refirió a la evolución de los ingresos. “El salario real hace cuatro o cinco meses que ya está dando positivo. Para que eso se refleje y se sienta, necesita tiempo de acumulación, porque las mejoras son graduales. Yo creo que para el primer trimestre se va a sentir un poco más”, señaló.
En cuanto a la estrategia de crecimiento del Gobierno, Lavigne defendió un modelo orientado a las ventas al exterior: “Nuestro esquema de desarrollo está basado en las exportaciones. Es apuntar a un mercado de 6000 millones de habitantes y no limitarnos al mercado interno. ¿Por qué? Porque ganás escala, ganás eficiencia y un montón de cosas. La transición de un modelo a otro lleva tiempo y trabajo. Tenés que abrir mercados, dar crédito y desarrollar distintas herramientas que antes no tenías”.
Por último, el secretario de Producción se mostró optimista sobre las perspectivas económicas para el año próximo y vinculó ese escenario con las oportunidades de inversión que, a su entender, ofrece el país. “Creemos que el año que viene va a ser un buen año y que está todo dado para que sea el último año en el que sea barato invertir en la Argentina”, concluyó.
Fuente: TN
OP: Juan Pablo Amaya
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