La interna entre Bullrich y el Gobierno preocupa a los aliados del Senado de cara al fin del período ordinario
En medio de la disputa entre la jefa de bloque y karinistas, se mantienen reclamos de dialoguistas preocupados por los constantes incumplimientos de la Casa Rosada. Así, hay ciertos temas que no serán dictaminados. Se enrarece el clima aunque la agenda, cada vez más atomizada, se sostiene
Lo que menos necesita el Senado, a tres semanas del fin de las sesiones ordinarias, se aceleró: la -para nada discreta- puja entre la jefa libertaria en la Cámara alta, Patricia Bullrich, y la secretaria general de la Casa Rosada, Karina Milei, atomizó aún más la agenda legislativa, que intenta mantenerse a flote. Esto ocurre en medio del temor de aliados que optan -sin dudar- por la interlocución de la porteña y esperan, ya hastiados, que la Casa Rosada cumpla con su palabra previo a firmar algunos dictámenes.
“Si la economía no mejora, eso se va a acrecentar. El juego siempre fue así en política, nada nuevo. Ahora, acá, la diferencia entre Patricia y Karina es que si Bullrich se compromete a algo, lo hace. No puedo decir lo mismo de Balcarce 50. Es exasperante”, reconoció a Infobae, con preocupación, un legislador cercano a ambos sectores.
Desde otra oficina pincelaron el panorama con lo ocurrido el miércoles último, cuando se firmó el despacho de la nueva ley de discapacidad. En ese sentido, señalaron a este medio: “Desde el Ejecutivo protegieron a -el titular de Diputados, Martín- Menem para que no perdiera y se le concedió casi todo a la oposición. Y lo disfrazaron de acuerdo. Acá, hasta horas antes del plenario, pedían cambiar el proyecto. Un delirio. ¿Así quieren que confiemos?”.
En paralelo, la hermana presidencial aterrizó en Diputados con el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y dos senadoras oficialistas. En principio, para dar un seminario de “formación”, entre otras cosas. Se mantuvo debajo del radar y recién, al día siguiente, flotaron pícaras operaciones.
Una de las dos legisladoras fue Nadia Márquez (Neuquén), rechazada todavía por dialoguistas tras querer adueñarse de la presidencia de la comisión de Acuerdos a horas de la muerte de su colega de bancada Juan Carlos Pagotto (La Rioja). Hubo mensajes y llamados que, en la Cámara alta, prefieren no recordar. Generaron un fuerte desagrado.

El recelo sobre quien apalanca Karina Milei gatilla, incluso, disidencias dentro de la propia bancada en el Senado: de cara al Consejo de la Magistratura, hay oficialistas que miran con mejores ojos a la fueguina María Belén Monte de Oca, con correctas intervenciones en comisiones y recinto.
La Casa Rosada da por sentado que tendrá dos butacas ahí. Dos datos podrían no jugarle a favor: en el recambio de diciembre de 2023, La Libertad Avanza tenía 20 legisladores -el saltarín Luis Juez se sumó en febrero de 2024- y kirchneristas y peronistas, 22. Se pensaba 21, pero aún se encontraba dentro de ese espacio la tucumana Sandra Mendoza.
En tanto, días atrás, el cristinismo sumó al riojano Fernando Rejal para pasar a 22 -Mendoza ahora está en Convicción Federal- y los mileístas hoy son 21. Una batalla entre podólogos de avestruces que, después, dicen “defender” o “respetar” las instituciones. Ni hablar del tema reelecciones en el organismo que confecciona ternas de magistrados.
Con una semana próxima semi frenada en lo parlamentario por la visita papal y el feriado ya decretado por el día del personal legislativo -miércoles 11-, la mochila quedará cargada para las últimos 15 días de sesiones ordinarias. Se piensa en el jueves 19, el miércoles 25 -informe de gestión del jefe de Gabinete, Diego Santilli-, y el jueves 26. La ley de discapacidad sería sancionada, en principio, en el primero de esos convites.
La desconexión de la Casa Rosada con dialoguistas se corrigió algo el viernes, con la aparición del dictamen de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, con el 15% de venta de tierras a extranjeros que la oposición le impuso al karinismo y a Menem en Diputados. Lo más importante y para acercar lupa: la ansiedad del Ejecutivo en aprobar sólo los pliegos judiciales que le interesan se convirtió en una semilla que ya germinó y florecen consecuencias. Si no se envían ternas que exigieron bancadas -que suelen acompañar al Gobierno en el recinto-, desaparecerán rúbricas y se frenarán despachos. Justo, en una de las áreas que tiene para celebrar el mileísmo.
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