A 22 años del impacto que causó la caída de las Torres Gemelas

El movimiento islámico Al Qaeda – liderado por Bin Laden – causó un golpe de efecto tal que puso al terrorismo en el centro de la agenda internacional.

Seguramente, cualquier persona del mundo que tenga cierta edad recuerde perfectamente que estaba haciendo el 11 de septiembre de 2001. Dependiendo de la hora por el lugar del planeta en el que estuviera, un recuerdo lo tendrá grabado para siempre: una de las dos torres gemelas de Nueva York ardía con una densa columna de humo desde sus pisos superiores.

Se cumplen 22 años del atentado que marcó al mundo entero. El movimiento islámico Al Qaeda – liderado por Bin Laden – causó un golpe de efecto tal que puso al terrorismo en el centro de la agenda internacional. Sus blancos fueron múltiples en los Estados Unidos. Ayudados por la tecnología, lograron algo que ni los japoneses en la Segunda Guerra Mundial: llegar al corazón político, cultural y económico de ese país.

No solo lograron estrellar aviones sobre las torres del World Trade Center (WTC) de Nueva York. Otro avión se estrelló contra uno de los muros de el Pentágono en Washington y un cuarto cayó en un bosque de Pensilvania por la rebelión de los pasajeros contra los terroristas. Se presume que su objetivo era la Casa Blanca.

El múltiple atentado dejó este saldo:

2.996 muertos (incluyendo a los 19 terroristas)

24 desaparecidos

25.000 heridos

Aviones comerciales como misiles de guerra A las 8: 46 de la mañana (hora local) en Nueva York, comenzó la serie de atentados jamás imaginados. Un avión de pasajeros cruzó el cielo de Manhattan para estrellarse contra la Torre Norte del World Trade Center. Algo solo reservado para una novela de ficción o una película catástrofe. A tal punto que muy pocos vieron al vuelo 11 de American Airlines impactar contra la torre de 111 pisos de alto. En la ciudad y en el mundo, todos vieron como primera imagen, el humo y el fuego saliendo de una masa de hierro en las alturas. Nadie podía explicar qué pasó: un incendio, una fuga de gas. Los más arriesgados hablaron de un accidente con una avioneta o un helicóptero de los que vuelan por Nueva York. Pocos minutos después, todo comenzó a aclararse, pero solo para infundir pánico. A las 9.03 de la mañana, 17 minutos más tarde, otro avión se estrelló contra la torre sur. Esta vez, las cámaras lo captaron íntegramente, ya que estaban enfocando el avance del fuego en el otro edificio. Se vio con claridad al vuelo 175 de United Airlines llegar por el aire, impactar con la estructura de la segunda torre y causar una explosión devastadora.

Ya no quedaban dudas, algo muy diferente estaba ocurriendo, no era un mero «accidente». Poco después comenzaron a surgir las imágenes captadas por cámaras ocasionales o celulares. Como la de un bombero que trabajaba en la calle por una fuga de gas, escucha el sonido de un avión, levanta la mirada justo cuando el avión de American (el primero) llega para impactar 9:37 de la mañana el vuelo 77 de American Airlines cayó sobre uno de los laterales del Pentágono, el Ministerio de defensa norteamericano.

Por si hacía falta, ese episodio terminó de confirmar el peor temor: las dos ciudades se transformaron en blancos del terrorismo internacional. Secuestraron aviones en pleno vuelo, con sus pasajeros, para transformarlos en misiles contra blancos estratégicos. Hubo un cuarto «misil». El vuelo 93 de United Airlines se estrelló a las 10.03 en un campo boscoso de Pensilvania. Los pasajeros, al ver lo que sucedía, se pelearon a bordo con los terroristas, el avión se precipitó a tierra antes de llegar al objetivo, también en la capital de los Estados Unidos. Para los investigadores, La Casa Blanca o el Capitolio eran sus objetivos. Un infierno en sólo 102 minutos.

La torre Sur del WTC cedió y se desplomó por completo a las 9.59 de la mañana. En medio de un estruendo que acompañó la caída total de la estructura que desapareció bajo una inmensa nube de humo, polvo, papeles y hierro. A las 10.28 sucedió lo mismo con la Torre norte. En solo 1 hora y 42 minutos, el lugar, uno de los símbolos de Nueva York y de todo Estados Unidos, había desaparecido.

Los actos de esta mañana se cumplieron como ya es costumbre en torno al «memorial de la zona cero». Un enorme agujero que quedó en donde se emplazaban las torres. Allí hay un rectángulo de mármol, con una fina cortina de agua que cae por sus paredes, en la que se inscriben los nombres de las víctimas. Los nombres han ido en aumento, por los efectos a largo plazo que provocaron los atentados. Desde suicidios en personas que quedaron desequilibradas por el atentado hasta los policías y bomberos que murieron ayudando y los que fallecen con el paso del tiempo por enfermedades ocasionadas por el humo y el polvo que aspiraron en esos días de caos y terror (por la explosión y en los posteriores para rescatar a las víctimas).

Al día de hoy, 342 bomberos murieron desde el 11-S de 2001. El 92% de las víctimas del múltiple ataque terrorista se concentran en la ciudad de Nueva York. El destino final de Osama Bin Laden Fue el líder de la organización terrorista Al Qaeda. Quien ideó o autorizó el ataque mediante el uso de «yihadistas» que se inmolaron al secuestrar los aviones, tomar por asalto las cabinas de mando y dirigir los aviones hacia las torres gemelas, el Pentágono y el cuarto blanco fallido, también en Washington. El entonces presidente George W. Bush cargó toda la responsabilidad sobre Bin Laden y aseguró que era el enemigo público número 1 de los Estados Unidos. Sin importar cuánto tiempo demandara, sería capturado o eliminado.

La cacería se inició en 2001 y finalizó en 2011. El 1° de mayo de ese año un grupo comando de los «Navy Seals» partió desde Afganistán, ingresó a Pakistán y lo ejecutaron en la casa en la que se ocultaba en Abbottabad, 50 km al norte de Islamabad, la capital de ese país. Los comandos de la marina de los EE.UU. actuaron con helicópteros que sin ser detectados – o con la complacencia del gobierno paquistaní – cumplieron la misión. La reacción de la defensa Paquistaní se puso en marcha cuando los helicópteros norteamericanos ya dejaban su territorio. «Gerónimo ha caído», fue el nombre clave que se transmitió al presidente Barack Obama – sucesor de Bush – que supervisó toda la operación en directo desde Washington. Lo acompañaba todo su gabinete y jefes militares. Entre los presentes estaba su vice y hoy primer mandatario, Joe Biden. Los comandos enviaron fotografías del cadáver de Bin Laden a Washington. Luego, decidieron arrojar su cuerpo al mar, para evitar que ningún lugar pudiera transformarse en un centro de peregrinación por parte de los militantes del fundamentalismo islámico.

Bin Laden estuvo en la guerra que enfrentó a los rebeldes musulmanes en Afganistán contra la URSS de Mijaíl Gorbachov. En ese momento, Estados Unidos los apoyó con armas para la lucha. Y hasta Rambo peleó junto a los mujaidines en una de sus películas. El terrorismo Internacional Esos ataques sobre Nueva York y Washington cambiaron al mundo. El tema no se apartó más de todas las cumbres internacionales ni de la órbita de las Naciones Unidas. Derivó en estrictas medidas de seguridad, por ejemplo en aeropuertos y aviones, que rigen hoy en día. Incluso, en los discursos y algunas acciones concretas, el mundo era unipolar en ese sentido. Estados Unidos, Rusia y muchos países árabes se unieron para atacar o rechazar al fundamentalismo islamista.

Primero contra Bin Laden y Al Qaeda. Luego contra ISIS o el Estado Islámico. Desde los atentados del 9 de septiembre de 2001 el mundo es diferente. Lamentablemente, la Argentina tuvo dos hechos de terrorismo internacional previos. El de marzo de 1992 un coche bomba destruyó la embajada de Israel en Buenos Aires (22 muertos y 242 heridos). El 18 de julio de 1994, otro coche bomba acabó con la sede de la AMIA, también en Buenos Aires (85 muertos y 300 heridos).

Por: Graciela Herrera

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