AMIA: la Justicia reconstruyó los movimientos de los acusados antes del atentado y reveló nuevos detalles de la operación

El juez Daniel Rafecas ordenó cronológicamente las pruebas sobre la planificación y ejecución del ataque. Los llamados desde locutorios porteños, el ingreso de un miembro de Hezbollah con documentación falsa, la conexión con la Triple Frontera y un segundo atentado en Panamá.

La Justicia reconstruyó los movimientos de la organización que ejecutó el atentado contra la AMIA hasta la mañana del 18 de julio de 1994, en una secuencia que expone viajes, llamados telefónicos, movimientos diplomáticos y desplazamientos del grupo operativo que actuó en Buenos Aires.

Los datos forman parte de la resolución con la que el juez federal Daniel Rafecas procesó a ocho altos mandos iraníes y libaneses. En uno de los tramos centrales del fallo, el magistrado ordenó cronológicamente los elementos que considera acreditados y reconstruyó especialmente los 18 días finales de la operación.

Según el procesamiento, la decisión de atacar el edificio de la calle Pasteur fue tomada en agosto de 1993 por las máximas autoridades iraníes y la ejecución quedó en manos de Hezbollah. La resolución ubica además a la Triple Frontera como una base de apoyo y coordinación para la operación.

Para Rafecas, el 1° de julio de 1994 comenzó la fase material del atentado. Ese día, Salman Raouf Salman, señalado como una pieza central de la coordinación operativa, fue al aeropuerto de Ezeiza para recibir a un integrante del grupo que llegó en un vuelo procedente de San Pablo.

El hombre, cuya verdadera identidad no pudo establecerse, ingresó a la Argentina con documentación paraguaya a nombre de “Hassan Bailoun”.

Desde el aeropuerto, Salman realizó llamadas hacia Foz de Iguazú. Del otro lado estaba un teléfono utilizado bajo el nombre de cobertura “André Marqués”, al que la investigación identifica como un nexo de coordinación regional.

Ese celular presenta una particularidad: solo tuvo actividad desde la Argentina entre el 1 y el 18 de julio de 1994. Se activó el día de la llegada del grupo operativo y dejó de utilizarse el mismo día del atentado.

Los llamados desde una cuadra de la AMIA

 Salman Raouf Salman, el acusado de organizar el ataque a la AMIA. (Foto: Interpol)
Salman Raouf Salman, el acusado de organizar el ataque a la AMIA. (Foto: Interpol)

Después de recibir al integrante de Hezbollah, Salman comenzó a moverse por distintos puntos de Buenos Aires y utilizó teléfonos públicos y locutorios para comunicarse con el exterior.

El 2 de julio hizo una llamada desde Pasteur 731, a apenas una cuadra del edificio de la AMIA, hacia el contacto de Foz de Iguazú.

Para el juez, esos movimientos son compatibles con tareas de observación del objetivo: controlar los accesos, la circulación vehicular y de personas, la presencia policial y los lugares desde donde podía vigilarse el edificio sin despertar sospechas.

Otro punto clave fue un locutorio ubicado en Corrientes 707, esquina Maipú, en el microcentro porteño.

Salman lo utilizó en varias oportunidades para comunicarse con la Triple Frontera y el Líbano. Pero el 3 de julio también apareció allí Ahmad Asghari, entonces tercer secretario de la Embajada de Irán, que realizó desde ese mismo lugar una llamada hacia Irán.

Rafecas sostuvo que allí se cruzaron las dos líneas de la operación: la iraní y la correspondiente a Hezbollah.

El 10 de julio, la organización obtuvo la Renault Trafic que ocho días después sería utilizada como coche bomba.

Según la reconstrucción judicial, un hombre que se presentó ante Carlos Telleldín con el nombre falso de “Ramón Martínez” pagó por el vehículo y se lo llevó.

La camioneta había sido armada con piezas de distintos rodados y pudo ser identificada después del atentado por el número de motor encontrado entre los escombros.

Al día siguiente, Salman realizó desde un locutorio de Tucumán 2901, a unas seis cuadras de la AMIA, llamadas a Panamá, Colombia y Ciudad del Este.

Entre ellas aparece un contacto que Rafecas consideró especialmente relevante: una comunicación con un comercio denominado “Super Agro”, que podía vender nitrato de amonio, componente utilizado para fabricar amonal.

La resolución vincula esa llamada con el período en el que la Trafic fue acondicionada y cargada con explosivos, aunque la investigación no logró determinar en qué lugar se hicieron esos trabajos.

La conexión con otro atentado en Panamá

Uno de los elementos más llamativos del procesamiento son tres llamados realizados los días 6, 8 y 11 de julio a la ciudad de Colón, Panamá. El dato cobró relevancia porque el 19 de julio de 1994, un día después del ataque contra la AMIA, un atacante suicida hizo explotar el vuelo 901 de Alas Chiricanas, que había partido desde esa ciudad panameña.

Rafecas considera que las comunicaciones previas son indicios de que pudo existir una coordinación entre la preparación de ambos atentados.

La resolución destaca además que los dos ataques fueron reivindicados posteriormente de manera conjunta por Hezbollah mediante una organización utilizada como cobertura.

La camioneta quedó a cuatro cuadras tres días antes

El 15 de julio a las 18:02, la Renault Trafic ya acondicionada con explosivos ingresó al estacionamiento Jet Parking.
El 15 de julio a las 18:02, la Renault Trafic ya acondicionada con explosivos ingresó al estacionamiento Jet Parking.

El 15 de julio a las 18:02, la Renault Trafic ya acondicionada con explosivos ingresó al estacionamiento Jet Parking, en Azcuénaga 959, a unas cuatro cuadras de la AMIA. Unos 20 minutos después se registró, desde las inmediaciones del estacionamiento, una llamada desde el teléfono celular utilizado por Mohsen Rabbani hacia la mezquita At-Tahuid de Floresta.

Una hora más tarde, desde un locutorio de Nazca al 1700, se hicieron dos comunicaciones hacia Foz de Iguazú y otro contacto con personas vinculadas con Hezbollah en la Triple Frontera.

Para Rafecas, esa secuencia muestra que, después de dejar el vehículo listo cerca del objetivo, la novedad fue comunicada a distintos integrantes de la estructura que coordinaba la operación.

Durante el sábado 16 y el domingo 17, la investigación no detectó nuevos movimientos significativos. El juez considera probable que la organización esperara al lunes, cuando el edificio y la zona tendrían mayor actividad.

La última llamada antes del atentado

Mohsen Rabbani, otra pieza clave en el atentado a la AMIA según la Justicia. (Foto: NA)
Mohsen Rabbani, otra pieza clave en el atentado a la AMIA según la Justicia. (Foto: NA)

El último movimiento atribuido a Salman ocurrió el 18 de julio a las 7:41, poco más de dos horas antes del ataque.

Desde Aeroparque, realizó una última comunicación hacia el coordinador operativo ubicado en la Triple Frontera. Rafecas sostiene que para ese momento Salman ya había terminado sus tareas y se disponía a salir de Buenos Aires rumbo a Puerto Iguazú.

Entre las 9:45 y las 9:50, un hombre cuya identidad nunca pudo establecerse retiró la Trafic de Jet Parking, recorrió aproximadamente cuatro cuadras hasta Pasteur 633 y detonó el vehículo frente al edificio.

Según la resolución, transportaba entre 300 y 400 kilos de amonal y TNT. La explosión, ocurrida a las 9:53, provocó la muerte de 85 personas y dejó más de 150 heridos.

Fuente. TN

Por. G. Herrera

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