Antes de su presentación como vocero, Ravier se reunió con Santiago Caputo: hablará 30 minutos y no hará anuncios
El nuevo portavoz estuvo este jueves en el despacho del asesor presidencial para ordenar el tono de su primera aparición en Casa Rosada. El Gobierno prepara un operativo de respaldo en redes para instalar su figura y apoyar las repercusiones de su desembarco.
Adrián Ravier se reunió este jueves con Santiago Caputo para pulir el discurso de presentación que dará hoy en la Casa Rosada como nuevo vocero presidencial. El economista estuvo en el despacho del asesor presidencial desde antes de las 15 hasta entrada la tarde, en una jornada de trabajo enfocada en ordenar el tono, la estructura y el perfil público de su desembarco en la comunicación oficial.
En el Gobierno aseguran que la presentación durará cerca de 30 minutos y que no estará enfocada en anuncios de gestión. La idea es que Ravier haga una exposición personal: su historia, su formación académica, su llegada al oficialismo, su paso por el Congreso, sus contactos con Javier Milei, su forma de trabajo y la proyección que buscará darle al rol de vocero presidencial.
“No es de gestión. Es su presentación personal”, explican en Nación. En Balcarce 50 sostienen que varios periodistas acreditados habían pedido conocerlo y remarcan que Ravier sólo hablará en on the record. Es por eso que remarcan que decidieron que su primera aparición formal sea pública, transmitida en vivo y abierta a la sala de periodistas de la Casa Rosada.
La puesta en escena también marca una diferencia con las últimas conferencias de Manuel Adorni. En el Ejecutivo aseguran que hoy no está previsto que Ravier esté acompañado por ministros ni por integrantes del Gabinete ampliado, como ocurrió en algunas de las últimas apariciones del jefe de Gabinete. Tampoco se esperan medidas económicas, proyectos legislativos ni anuncios administrativos.
El foco estará puesto en instalar al nuevo vocero antes de su primera conferencia de prensa, que será el martes a las 11. En la Casa Rosada quieren que lo de hoy funcione como una presentación ordenada, sin sobresaltos y sin exposición inmediata a preguntas. La prueba más fuerte llegará la semana que viene, cuando deba responder a los periodistas acreditados en el formato habitual de conferencia.

Ravier todavía no fue designado formalmente y no tiene oficina asignada, por lo que en estos días se mueve entre distintos despachos de la Casa Rosada. En el oficialismo aseguran que viene manteniendo reuniones diarias para ordenar la discursiva, el tono y la dinámica de trabajo que tendrá como portavoz. La estructura interna de la nueva vocería sigue sin una definición cerrada.
En el Gobierno tampoco creen que hoy vaya a dar precisiones sobre ese organigrama. La distribución de tareas con el nuevo secretario de Prensa, Fabián Fernández, continúa en revisión. La idea general es que Ravier sea la voz pública del Presidente y que Fernández tenga un rol de articulación interna, vínculo con medios y coordinación de la información de gestión con los ministerios.
El trabajo con Caputo forma parte de esa preparación. En la Casa Rosada buscan que Ravier no copie el estilo confrontativo de Adorni y que construya una impronta más técnica, económica y doctrinaria. En Balcarce 50 sostienen que el asesor presidencial interviene en el armado comunicacional del desembarco, pero buscan evitar que el nuevo vocero quede leído como una incorporación de una sola terminal interna.
En el Gobierno insisten en que Ravier llega por decisión de Milei y que su tarea será hablar en nombre del Presidente, más allá de los equipos que colaboren en la transición. El nuevo vocero es economista, reivindica la escuela austríaca y comparte con el jefe de Estado una mirada liberal-libertaria sobre el rol del Estado, la moneda, el mercado y las reformas estructurales.
Es probable que esa identidad aparezca en su presentación. En el Ejecutivo esperan que Ravier hable de sus referencias económicas, de su vínculo intelectual con Milei y de su paso por el Congreso como diputado nacional por La Pampa. También buscará explicar cómo piensa trabajar desde la vocería y qué tipo de relación pretende construir con los periodistas acreditados.

En paralelo, el oficialismo prepara un operativo de respaldo en redes para lanzar su figura. La idea es que los fragmentos centrales de la presentación circulen rápido, con recortes ordenados y una línea de defensa común entre cuentas oficiales, dirigentes y usinas digitales libertarias. “Vamos a darle respaldo y moldear las repercusiones. Lo vamos a ayudar”, reconocen en el Gobierno.
La apuesta es que Ravier empiece a construir volumen propio antes de su primera conferencia con preguntas. En la Casa Rosada quieren evitar que su desembarco quede absorbido por el caso Adorni, los cortocircuitos con Patricia Bullrich o la caída de la sesión en el Senado. Por eso buscan que la presentación del viernes funcione como punto de partida para relanzar la comunicación oficial con un tono más técnico, económico y menos confrontativo.
El jefe de Gabinete sigue sostenido por Milei y Karina Milei, pero sus declaraciones juradas, la investigación judicial y los pedidos de interpelación en el Congreso condicionaron cada aparición pública del Gobierno. En varios despachos oficiales creen que la llegada de Ravier puede ayudar a recuperar iniciativa sin que cada mensaje oficial quede atado a las explicaciones patrimoniales de Adorni.
El desembarco del nuevo vocero también busca poner en segundo plano las tensiones internas entre Adorni y Bullrich. La jefa del bloque libertario en el Senado volvió a quedar en el centro de la estrategia parlamentaria para contener los pedidos de interpelación, mientras el Ejecutivo intenta evitar que esa discusión paralice la agenda legislativa y comunicacional.
Por eso, el operativo será gradual: hoy habrá una presentación personal, sin anuncios y sin Gabinete alrededor; el martes llegará la primera conferencia con preguntas. En el Gobierno creen que ese esquema les permitirá instalar a Ravier, ordenar su perfil y empezar a recuperar una agenda propia, con menos ruido interno y más foco en economía, gestión y reformas.
Fuente: TN
Rivero. C
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