Bajo las amenazas de Irán, así funciona el tránsito en el estrecho de Ormuz con el despliegue de Estados Unidos
El operativo “Proyecto Libertad” despliega escoltas militares y redefine la circulación de buques en uno de los pasos más sensibles del comercio energético mundial, después de la escalada militar en la zona con el régimen de Irán
Después de semanas de tensiones militares entre Estados Unidos e Irán, el estrecho de Ormuz amaneció este lunes sumido en una calma tan frágil que Irán ya asegura haber disparado dos misiles contra buques de EEUU. Mientras Estados Unidos ponía en marcha el operativo “Proyecto Libertad” para escoltar buques comerciales, el paso marítimo más sensible del mundo adoptaba un nuevo y estricto esquema de tránsito, donde la vigilancia extrema no logra disipar la sensación de un estallido inminente.
Capitanes y tripulaciones ya operan bajo un esquema más exigente, con mayor presencia naval, comunicaciones más frecuentes por radio y cambios en las condiciones de seguridad, según advirtió el Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC, por sus siglas en inglés). En paralelo, el flujo de embarcaciones sigue siendo irregular, con buques a la espera de condiciones seguras para cruzar tras semanas de bloqueo de facto y episodios de ataques en la zona.
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El informe del JMIC, fechado este 4 de mayo, confirma el cuadro con una advertencia contundente: el nivel de amenaza marítima en el estrecho se mantiene en categoría “crítica”, en medio de operaciones militares regionales en curso.

Lejos de normalizarse, la navegación se volvió más compleja. El propio organismo anticipa que los marinos deben esperar mayor presencia naval, posturas de protección reforzadas y posibles llamados por VHF, en un entorno donde la coordinación en tiempo real se volvió clave.
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El punto más delicado sigue siendo el corredor principal de tráfico. Transitar cerca del esquema de separación —la ruta habitual que organiza el paso de los buques— implica ahora un riesgo elevado. Según el JMIC, esa zona debe considerarse extremadamente peligrosa por la presencia de minas que no han sido completamente relevadas ni mitigadas.

En ese contexto, las recomendaciones operativas se endurecieron. El monitoreo permanente del canal VHF 16 dejó de ser una práctica estándar para convertirse en una condición esencial, al igual que el reporte inmediato de cualquier actividad sospechosa a centros de control marítimo. También se insiste en mantener los sistemas de identificación según protocolos y en revisar con detalle las evaluaciones de riesgo antes de cada cruce.
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Una de las principales modificaciones en la dinámica de tránsito pasa por las rutas. El informe sugiere que los buques que decidan cruzar consideren desplazarse hacia el sur del esquema tradicional, navegando por aguas territoriales de Omán. Allí, sin embargo, también se prevé una alta densidad de tráfico, por lo que se recomienda coordinación directa con autoridades locales para sostener la seguridad de la navegación.
Estados Unidos ya delimitó en esa franja un área de seguridad reforzada para facilitar un tránsito ordenado bajo escolta militar. La medida apunta a destrabar la situación de cientos de embarcaciones que permanecen en la región, en muchos casos con tripulaciones que enfrentan escasez de suministros tras semanas de incertidumbre y amenazas del régimen de Irán.
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Pero incluso con ese paraguas de protección, el margen de error sigue siendo mínimo. La combinación de amenazas no neutralizadas, tráfico creciente y fuerzas militares operando en proximidad configura un escenario volátil, donde cada decisión de navegación puede tener consecuencias inmediatas.
En las primeras horas del operativo, la postal es clara: más control, más escolta y más vigilancia, pero también más tensión. En un paso por donde circula cerca de una quinta parte del comercio energético mundial, el tránsito no se detiene, pero avanza ahora bajo condiciones excepcionales.
op: checo murciano
fuente: infobae
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