Caso Ana María Díaz: condenaron al joven que la atropelló y mató en Chimbas, pero no irá a prisión

Jeremías Andrés Vega Quiroga recibió una pena de dos años de ejecución condicional. Al momento del siniestro circulaba sin carnet, sin seguro y no respetó la prioridad de paso.

A siete meses del siniestro vial que terminó con la vida de Ana María Díaz, la Justicia sanjuanina dictó sentencia definitiva. En un juicio abreviado realizado este jueves, Jeremías Andrés Vega Quiroga fue hallado culpable del delito de homicidio culposo, aunque el acuerdo alcanzado entre las partes le permitirá mantener su libertad bajo estrictas reglas de conducta.

El fallo, homologado tras el acuerdo entre el fiscal Roberto Ginsberg y la defensa del imputado, establece una pena de dos años de prisión de cumplimiento condicional y una inhabilitación especial para conducir cualquier tipo de vehículo por el término de cinco años.

Un siniestro marcado por la negligencia

El trágico episodio ocurrió la mañana del 9 de septiembre de 2025 en la intersección de calles Mancini y El Sembrador, en el departamento Chimbas. Según la reconstrucción de la UFI interviniente, la víctima intentaba cruzar la calzada cuando fue embestida violentamente por la motocicleta que conducía Vega Quiroga.

La investigación judicial fue lapidaria respecto al comportamiento del conductor:

  • Falta de documentación: Circulaba sin licencia de habilitación y sin el seguro obligatorio por ley.

  • Imprudencia vial: No respetó la prioridad de paso de la peatona ni las normas básicas de conducción.

Tras el impacto, Ana María Díaz fue trasladada al Servicio de Urgencias con un cuadro de politraumatismo grave. Pese al esfuerzo médico, falleció dos días después debido a una falla multiorgánica.

Las claves de la sentencia

Al ser una condena de ejecución condicional, Vega Quiroga no ingresará al Servicio Penitenciario Provincial, siempre y cuando cumpla con las condiciones impuestas por el juez, que incluyen no cometer nuevos delitos y fijar domicilio. Sin embargo, la sanción más fuerte en términos civiles es la prohibición total de manejar por un lustro, sumada a la obligación de costear las costas del proceso judicial.

El caso reaviva el debate sobre las penas en siniestros viales donde la negligencia es evidente (falta de carnet y seguro), dejando un sabor amargo en los allegados a la víctima, quienes vieron cómo una vida se perdió en una intersección de barrio por una conducta que la Justicia calificó como “imprudente y negligente”.

POR LIC. EUGENIA VILA

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