“Comemos las sobras de los militares”: el relato de los sobrevivientes en Venezuela
A seis días del devastador terremoto que sacudió al país, miles de personas permanecen sin techo, con escaso acceso a alimentos y bajo la amenaza de brotes epidémicos. La ONU estima que hay siete millones de damnificados y pérdidas equivalentes al 6% del PBI venezolano.
Seis días después del doble terremoto que golpeó a Venezuela, la tragedia atraviesa una nueva etapa marcada por la crisis humanitaria. Mientras continúan las tareas de búsqueda entre los escombros, miles de familias denuncian la falta de alimentos, agua y refugio, especialmente en el estado de La Guaira, el más afectado por el desastre.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) advirtió que la escasez de comida es “generalizada”, al tiempo que persiste la interrupción de los servicios básicos y los problemas de comunicación en las zonas más castigadas.
Entre los testimonios más duros aparece el de Yohana Álvarez, una vendedora ambulante de 45 años, quien cuestionó la distribución de la ayuda.
“La falta de organización es horrible. Al principio era todo muy bien, pero después empezó una mala organización. Primero los propios militares agarraban sus cosas y después nosotros las sobras”, relató.
Otra de las sobrevivientes, Jenny Tortoza, aseguró que cientos de personas siguen durmiendo a la intemperie.
“Estamos durmiendo en el piso”, expresó desde Catia La Mar, una de las localidades donde el derrumbe de edificios fue masivo.
Por su parte, Daniela Armas, de 18 años, describió escenas de desesperación durante la entrega de alimentos.
“Aquí dan provisiones, pero a veces se matan por la comida. Ayer se entraron a golpes, es una locura”, contó la joven, quien además sufrió lesiones durante el terremoto.
La ONU advierte por el riesgo de epidemias
A la crisis alimentaria se suma una creciente preocupación sanitaria. La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre la posibilidad de brotes de enfermedades prevenibles debido al colapso del sistema de salud y las dificultades para garantizar condiciones mínimas de higiene.
El portavoz del organismo, Christian Lindmeier, señaló que existe un elevado riesgo de propagación de enfermedades como el sarampión, la difteria y la tos ferina, producto de la presión extrema que enfrentan los hospitales.
Mientras tanto, voluntarios continúan colaborando con la asistencia a los damnificados.
“Faltaría más ayuda”, resumió Diorjailis Escalona, una médica de 23 años que participa en las tareas de asistencia y rescate.
Continúan las tareas de búsqueda
Las operaciones internacionales siguen desplegadas en La Guaira, donde trabajan más de 2.000 rescatistas provenientes de 27 países, acompañados por más de 160 perros especializados en búsqueda.
Además, los Marines de Estados Unidos lograron rehabilitar parcialmente el puerto de La Guaira para facilitar el ingreso de ayuda humanitaria, aunque parte de esas instalaciones funciona actualmente como una morgue provisoria debido a la magnitud de la tragedia.
Según estimaciones de la ONU, el terremoto dejó siete millones de damnificados, alrededor de 50.000 personas desaparecidas y provocó daños en unos 58.000 edificios, con pérdidas económicas cercanas a los 6.700 millones de dólares, equivalentes al 6% del Producto Bruto Interno venezolano.
Mientras la ventana crítica para encontrar sobrevivientes prácticamente se cerró, ahora la prioridad de los organismos internacionales pasa por asistir a millones de personas que quedaron sin hogar y evitar que la catástrofe derive en una crisis sanitaria aún mayor.
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