Crimen de Fernando: el lunes declaran los rugbiers sobreseídos

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Guarino y Milanesi declararán como testigos en el inicio de la tercera semana. Serán testimonios fuertes, a dos días del tercer aniversario del crimen.

 

¿Cuánto pudieron ver? ¿Qué oyeron? ¿Cuándo se enteraron que el chico al que sus amigos habían atacado frente a Le Brique había muerto? ¿Qué hicieron en la casa? ¿Nació allí el pacto de silencio o fue en los calabozos de Pinamar?

Bajo juramento de decir la verdad, ante el severo Tribunal de Dolores, tres amigos de los rugbiers juzgados por el asesinato de Fernando Báez Sosa (18), contarán su verdad: no pueden mentir; podrían incurrir en falso testimonio.

Se trata de los dos jóvenes que compartían la pasión por el rugby con algunos de los implicados en el crimen, Alejo Milanesi (23) y Juan Pablo Guarino (22), y de Tomás Colazo (20), que si bien estuvo de pie en la vereda donde fue atacado Fernando nunca fue imputado.

Los primeros dos sí. Ellos fueron detenidos junto al resto en la casa de la Alameda 202 apenas unas horas después de la muerte del joven estudiante de Caballito. Por eso se espera que la undécima jornada del juicio que lleva adelante el TOC 1 de Dolores deje algunas precisiones más sobre lo que pasó esa noche en Gesell.

De todos modos, tanto los fiscales Juan Manuel Dávila y Gustavo García como los representantes de Graciela Sosa y Silvino Báez, Fernando Burlando, Fabián y Facundo Améndola, y Germán Facio, entienden que con la evidencia científica desplegada por decenas de testigos durante las últimas dos semanas, el delito que se les imputa quedó probado, incluidos los agravantes de premeditación y alevosía.

“Serán testimonios fuertes”, anticipan las partes. No sólo son testigos citados por la querella, también lo hizo el abogado defensor de los rugbiers, el penalista de Zárate Hugo Tomei.

Antes de la expectativa que despertó la confirmación de que la próxima jornada tendrá los testimonios de Milanesi y Guarino, que fueron sobreseídos al no hallarse pruebas en su contra, cerró la segunda semana del juicio con una breve jornada y sin sobresaltos.

La del jueves había sido tensa a partir del testimonio de Luciano Pertossi (21), que negó ser alguien que en la pantalla que hay en la sala estaba siendo señalado como quien, junto a otros amigos, golpeaba a Fernando Báez Sosa. “Yo no estoy ahí”, se limitó a decir.

La de este viernes contó con los testimonios de los bomberos voluntarios Verónica Onieva y Javier Timoteo, quienes llegaron a la escena del crimen alertados de una persona que estaba inconciente frente a Le Brique. Ambos dijeron que desde que sonó la alarma en el cuartel de Villa Gesell hasta que llegaron al lugar no pasaron más de cinco minutos: están a cuatro cuadras de distancia.

Contaron que al llegar encontraron a una chica haciéndole maniobras de resucitación a Fernando. Se sabe por su testimonio que se trata de Virginia Pérez Antonelli, la joven que advirtió que el policía que estaba haciéndole RCP al chico inconciente en el suelo hacía demasiada presión en cada compresión y sin vacilar intervino. Reveló que está certificada por Cruz Roja Argentina.

Timoteo, quien condujo el vehículo en que llegaron los bomberos, explicó que además es ambulanciero, lo que le permitió ver que Pérez Antonelli “estaba bien posicionada” mientras hacía RCP.

Ambos bomberos ratificaron lo que otros testigos médicos había declarado que Fernando no tenía signos vitales. Y que el dispositivo que los asiste en las maniobras de reanimación, llamado DEA, en todo momento indicó que debía continuarse con las compresiones. Fernando ya había muerto.

Las partes, de común acuerdo, desistieron de otros testigos previamente convocados, y en esta décima jornada solo se oyeron tres testimonios. El tercero y último fue el de Pablo Zapata, vecino de Zárate, que ya había tenido cruces con algunos de los rugbiers.

Se presentó antes los jueces María Claudia Castro, Emiliano Lazzari y Christian Rabaia y dijo que la primera vez que se cruzó con alguno de ellos fue “una patoteada”. Contó que entre 5 ó 6 personas, entre las que se encontraba Lucas Pertossi, le dieron “una paliza” y que volvió a cruzarse a la patota cinco o seis días después, en un bar.

“Se me vienen encima. Uno de los chicos -de sus amigos- me abre paso para bajar la escalera y Lucas Pertossi me pega una trompada. Caigo, me hago una fractura en el platillo tibial. Quedé saltando en una pierna, mientras me tiraba cosas él me gritaba ‘hijo de puta, hijo de puta, te voy a matar y te voy a robar la moto'”.

Dijo que advirtió enseguida a quienes lo acompañaban: “Fíjense la moto. Cuando llegué ya no estaba ahí”. A la moto marca Corven no la volvió a ver hasta la audiencia, cuando le exhibieron algunas fotos en el monitor de la sala. “Sí, ese esa”, la reconoció. Las imágenes, le contó Burlando, habían sido extraídas del celular de Lucas Pertossi.

El abogado Tomei consideró y lo hizo saber al Tribunal manifestando su objeción que el testimonio de Zapata no tenía relación con el hecho por el que se está juzgando a sus defendidos. La jueza Castro no hizo lugar.

Para Fernando Burlando, la declaración de Zapata describe “un modus operandi” de los amigos rugbiers. “Lo atacaron entre varios, si bien lo castiga Lucas Pertossi, habla de los desmanes. Le dijeron te voy a matar y te voy a robar la moto. Se la robaron. La tenía Lucas Pertossi. Toda la gente que declaró habló del pánico que generaban. Zárate se libró”.

FUENTE: Clarín

OP: Rosales Zamira

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