Crisis en el INPRES: recorte presupuestario y pérdida del 50% del personal afectan el monitoreo sísmico
Tras la demora de cinco horas en informar un sismo de 4,9°, el director del organismo, Rodolfo García, advirtió que cuentan con menos de la mitad de los profesionales necesarios y que hay estaciones de medición fuera de servicio.
La demora en la carga de datos oficiales tras el sismo que sacudió a la provincia el pasado viernes puso bajo la lupa la delicada situación que atraviesa el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES). En un contexto de fusión con el SEGEMAR y desfinanciamiento, el organismo opera hoy con una estructura mínima que compromete su capacidad de respuesta inmediata.
Un plantel diezmado
El diagnóstico de la institución es alarmante. Según detalló su director, Rodolfo García, el plantel profesional sufrió una reducción drástica en el último año:
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De 50 profesionales, el organismo pasó a contar con solo 23 especialistas.
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La mayoría de las bajas se debieron a jubilaciones que no han podido ser reemplazadas.
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Los bajos salarios actuales impiden atraer a nuevos talentos, frustrando incluso los intentos de incorporar profesionales mediante pasantías o convenios con la UNSJ.
Por qué se demoran los datos
García explicó que el proceso de información de un sismo no siempre es automático. Cuando las estaciones de monitoreo son insuficientes o están fuera de servicio por falta de mantenimiento presupuestario, el sistema requiere una intervención manual por parte de un sismólogo.
“Parte de estas restricciones presupuestarias ha llevado a que algunas estaciones estén desatendidas y salgan de funcionamiento. El proceso manual nos demora un tiempo”, aseguró el titular del INPRES, justificando las cinco horas de silencio tras el último movimiento telúrico.
El rol del Estado: más que un monitoreo
Pese a la crisis, el director remarcó que la misión del INPRES es “indelegable”. El instituto no solo mide sismos, sino que es el encargado de:
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Dictar los reglamentos antisísmicos nacionales.
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Investigar la zonificación sísmica, identificando áreas de riesgo.
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Analizar el suelo, fundamental para determinar cómo deben ser las construcciones.
Aunque el control de las obras (la “policía edilicia”) depende de Planeamiento en San Juan, el INPRES provee la base científica para que los edificios no colapsen.
Futuro inmediato
En el marco de la fusión administrativa, se espera que en los próximos dos meses el personal del SEGEMAR se traslade a la histórica sede del INPRES, en Avenida Libertador y Roger Ballet. Sin embargo, el desafío principal sigue siendo presupuestario: recuperar la red de estaciones y el capital humano para que San Juan no vuelva a quedar “a ciegas” ante un evento sísmico de magnitud.
POR LIC. EUGENIA VILA
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