De un vivo a la Justicia: denuncian a un streamer por el hostigamiento a una sanjuanina
El caso se originó tras la viralización masiva de un video en el que el creador de contenidos insultó a la joven durante una transmisión y alentó la participación de sus seguidores.
Un streamer argentino que transmite habitualmente por la plataforma Kick quedó en el centro de una polémica luego de que se viralizara un video en el que insulta y ridiculiza a jóvenes durante transmisiones en vivo realizadas a través de OmeTV, una aplicación que conecta al azar a usuarios de distintos lugares. Entre las personas afectadas se encuentran varias jóvenes sanjuaninas.
Según denunciaron familiares de una de las víctimas, el creador de contenidos iniciaba las conversaciones con un supuesto “juego de adivinanzas” y, una vez que las personas aceptaban participar, comenzaba a insultarlas y burlarse de ellas frente a miles de espectadores. Además, alentaba la interacción de sus seguidores, quienes replicaban las agresiones mediante comentarios y publicaciones en redes sociales, ampliando el alcance del hostigamiento.
La familia de la joven aseguró que la exposición pública y la viralización del contenido tuvieron un fuerte impacto en su salud emocional, motivo por el cual decidieron presentar una denuncia para que la Justicia investigue lo ocurrido y determine si existieron responsabilidades penales.
Fuentes vinculadas al caso señalaron que ya hubo un primer contacto con un fiscal de San Juan, quien analizará la documentación y las pruebas aportadas para definir los pasos de la investigación.
Especialistas en salud mental y convivencia digital advierten que el ciberacoso puede tener consecuencias profundas, especialmente cuando la violencia se produce de manera masiva y pública. La exposición permanente, las burlas, las amenazas y la humillación en redes sociales pueden generar ansiedad, depresión, aislamiento, pérdida de autoestima, trastornos del sueño y cuadros de estrés severo. En los casos más graves, estas situaciones pueden derivar en autolesiones o en ideas e intentos de suicidio, por lo que organismos nacionales e internacionales consideran al acoso digital un problema de salud pública que requiere intervención temprana.
En el plano legal, este tipo de conductas también puede acarrear consecuencias para quienes las promueven. Dependiendo de las circunstancias del caso, la Justicia puede investigar posibles delitos vinculados al hostigamiento, las amenazas, la instigación, la difusión de contenido lesivo o la vulneración de derechos personalísimos, además de eventuales responsabilidades civiles por los daños ocasionados.
Las autoridades y organismos especializados recomiendan que quienes sean víctimas de ciberacoso no eliminen las publicaciones ni los mensajes recibidos. Conservar capturas de pantalla, enlaces, grabaciones de las transmisiones y cualquier otra evidencia digital resulta clave para facilitar una eventual investigación judicial y el esclarecimiento de los hechos.
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