Detrás de las cifras de CAVIG: la compleja trama de la violencia familiar que la Justicia intenta contener

El último informe oficial revela que el organismo atiende un promedio de 44 situaciones diarias en San Juan. Radiografía de un sistema que lidia entre la emergencia de los allanamientos y el silencio de las retractaciones.

Las estadísticas suelen ser frías, pero cuando reflejan la realidad de los hogares sanjuaninos, queman. Un promedio de 44 intervenciones diarias realizó el Centro de Abordaje y Contención de Violencia Intrafamiliar y de Género (CAVIG) durante los primeros cinco meses de 2026. Detrás del número frío —6.691 actuaciones en total— se esconde un engranaje judicial y humano que trabaja a contrarreloj para evitar que la violencia intrafamiliar se transforme en una tragedia irreversible.

El informe difundido por el Ministerio Público Fiscal de San Juan expone que el organismo es hoy mucho más que una mesa de entradas para denuncias penales: es el primer refugio de contención en la provincia.

La delgada línea de la desobediencia

El dato que más preocupa a los analistas judiciales y a los equipos interdisciplinarios no es solo el de las 610 denuncias por lesiones (violencia física explícita), sino la cifra que le sigue: 259 denuncias por desobediencia a órdenes judiciales.

Este número representa a agresores que ya tenían una prohibición de acercamiento, una exclusión del hogar o una orden de restricción dictada por un juez, y que decidieron violarla. La desobediencia es la luz roja en el tablero de control de CAVIG; implica que el violento ha perdido el miedo a la sanción legal, elevando exponencialmente el riesgo para la víctima.

Frente a este desafío, la respuesta operativa de la Brigada CAVIG tuvo que ser drástica entre enero y mayo: 76 detenciones y 269 allanamientos para frenar a los denunciados en situaciones de flagrante peligro.

El laberinto invisible: asesoramiento y retractaciones

No todas las personas que cruzan la puerta de CAVIG están listas para denunciar, y el informe lo demuestra de manera contundente. La intervención más numerosa del año fue el asesoramiento y orientación (2.498 casos). Mujeres y familiares acuden a consultar, a preguntar qué pasa si hablan, a medir sus miedos.

El contexto de violencia de género es un proceso cambiante. La alta cantidad de entrevistas y, fundamentalmente, de retractaciones (víctimas que deciden retirar la denuncia o dar marcha atrás) demuestra que el abordaje no puede ser meramente policial, sino profundamente psicológico y social. El factor económico, el miedo y la manipulación emocional juegan su propio partido en cada expediente.

Un escudo de 24 horas

Para sostener esta demanda, el edificio de CAVIG funciona bajo una dinámica de trinchera. Fiscales, psicólogos, trabajadores sociales y médicos forenses articulan tareas en turnos rotativos las 24 horas del día, los 365 días del año.

El balance de estos primeros cinco meses del año deja en claro que la estructura judicial está respondiendo activamente a la demanda, pero también abre un debate más profundo: el sistema penal llega cuando el conflicto ya estalló. Las cifras de este 2026 en San Juan vuelven a poner sobre la mesa la necesidad urgente de fortalecer las políticas de prevención antes de que las situaciones se conviertan en una nueva estadística de lesiones o amenazas.

POR LIC. EUGENIA VILA

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