Día de la Bandera: cuándo y dónde fue izada por primera vez

La documentación histórica permite recuperar el momento en que la Bandera Nacional fue enarbolada por primera vez en el país.

En el marco del Día de la Bandera, el Ministerio de Gobierno rememoró el evento en el cual la creación distintiva de Manuel Belgrano fue izada por primera vez, significando un instante de gran importancia para el surgimiento del sentimiento nacional.

Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, según su nombre de bautismo, había demostrado su vocación independentista en roles como ser vocal de la Primera Junta de Gobierno en 1810, comandar el Ejército del Paraguay y las expediciones en la Banda Oriental y el Ejército del Norte en 1812. Su rol continuaría marcando los destinos de la futura Argentina, pero fue en las circunstancias de 1812 cuando diseñó el emblema patrio más representativo.

Por aquel entonces, Belgrano consideró de vital importancia unificar la identificación del uniforme de las tropas de las Provincias Unidas del Río de la Plata y diferenciarse de las fuerzas enemigas, que utilizaban el color rojo. Así fue que en febrero de 1812 el Primer Triunvirato reconoció de manera oficial a la Escarapela como símbolo distintivo, con los colores blanco y azul celeste, como surge de la transcripción de la declaración de las autoridades, instituida más tarde en la Asamblea de 1813 como símbolo nacional.

En una carta dirigida al Primer Triunvirato, Belgrano informó que “siendo necesario enarbolar una Bandera, y no teniéndola, mandé hacer una celeste y blanca, conforme los colores de la escarapela nacional”, siguiendo el ímpetu fervoroso que se había despertado en los soldados al contar con una insignia propia en la forma de la Escarapela.

La Bandera Argentina fue así levantada el 27 de febrero de 1812 en la ciudad de Rosario, inaugurando una de las baterías construidas para la defensa de la zona de los realistas que llegaban por el río Paraná. Belgrano dio además un discurso a las tropas, expresando: “Soldados de la patria, juremos vencer a nuestros enemigos interiores y exteriores y la América del Sur será el templo de la independencia, de la unión y de la libertad. En fe de que así lo juráis, decid conmigo Viva la Patria”.

Meses después, el prócer es encomendado por el Triunvirato de hacerse cargo del Ejercito Auxiliar del Alto Perú, sitio al cual llevó la enseña patria, haciéndola bendecir y ordenando que los soldados le juren lealtad. Es entonces cuando ocurre la oposición del secretario del Triunvirato Bernardino Rivadavia a la bandera, intentando que deje de utilizarla, según un escrito fechado el 27 de junio de 1812: “…haga pasar por un rasgo de entusiasmo el suceso de la bandera blanca y celeste enarbolada, ocultándola disimuladamente y subrogándola con la que se le envía que es la que hasta ahora se usa en esta Fortaleza y que hace el centro del Estado; procurando en adelante no prevenir las deliberaciones del Gobierno en materia de tanta importancia”.

La razón fue que Rivadavia procuraba no romper del todo los vínculos con España para no provocar una reacción desmedida de Inglaterra sobre la Banda Oriental. Pero si bien Belgrano prometió no ocupar la bandera, e incluso tuvo un primer combate en Tucumán sin ninguna distinción, no la destruyó como se lo habían ordenado.

Eventualmente, Rivadavia y su séquito fueron reemplazados por el Segundo Triunvirato, con un ideal más revolucionario, permitiéndole a Belgrano utilizar la bandera blanca y celeste, imponiéndola en la Asamblea de 1813, y utilizándola en la victoria militar de Salta el 20 de febrero de ese año, donde previamente hizo que sus tropas juraran fidelidad a la Bandera en lo que hoy se conoce como Río Juramento.

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