EE.UU: inmigrantes hacen huelga de hambre en un centro del ICE en Nueva Jersey
La gobernadora de ese estado, Mikie Sherrill, acudió al centro de detención, pero se le negó el acceso. Un detenido denunció que la última vez que les dieron comida tenía gusanos vivos.
Decenas de inmigrantes en el centro de detención Delaney Hall, en Nueva Jersey, continúan este martes su huelga de hambre y de trabajo por quinto día consecutivo, después de que el fin de semana se registraran enfrentamientos entre manifestantes que mantienen una vigilia frente a la instalación y agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La huelga se inició el viernes pasado tras meses de denuncias sobre las condiciones insalubres en Delaney Hall.
“Intentan ocultar algo al público”
Entre sus reclamos, los detenidos piden la intervención de la gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, quien acudió el lunes al centro junto a una delegación demócrata del Congreso, pero a la que se le negó el acceso. Sherrill indicó que esa negativa “plantea serios interrogantes sobre lo que intentan ocultar al público” y aseguró que seguirá exigiendo el cierre de Delaney Hall, así como oponiéndose “a cualquier expansión de centros de detención masiva en Nueva Jersey, como la propuesta en Roxbury”.
Sherrill habló con familiares de los detenidos y activistas, y aseguró que lo que escuchó “fue desgarrador”, reiterando que seguirá “exigiendo que el ICE rinda cuentas”. “Siempre me opuse a la privatización de los centros de detención, y seguiré exigiendo el cierre de Delaney Hall ante informaciones como estas”, subrayó la gobernadora antes de reconocer a los grupos de defensa de derechos civiles, con quienes afirmó mantener “una estrecha coordinación”, “su continua supervisión y su labor para hacer responsable al Departamento de Seguridad Nacional”.
El Departamento de Seguridad Nacional busca convertir un almacén en Roxbury (Nueva Jersey) en un centro de detención para albergar hasta 1.500 inmigrantes, aunque por el momento limitó los trabajos a la espera de una evaluación ambiental, según medios locales. El senador Andy Kim y los representantes demócratas de Nueva Jersey Rob Menéndez, Nellie Pou y LaMonica McIver participaron en la vigilia del lunes.
A Kim se le permitió la entrada y aseguró haber presenciado “el caos dentro y fuera del centro de detención Delaney Hall”. “En lugar de dialogar conmigo y con otros sobre las pésimas condiciones, el ICE envió un vehículo blindado y una fila de agentes armados que solo empeoraron las cosas. Los civiles fueron derribados y sometidos, y los agentes dispararon balas de pimienta y gas pimienta contra la multitud”, indicó Kim en su cuenta de X sobre el incidente del lunes, que siguió a otro ocurrido el domingo.
Negligencia médica y escasez de alimentos
Las protestas se mantuvieron este martes y uno de los videos muestra a las autoridades de inmigración empujando a una mujer a través de una fila de guardias armados y enmascarados, y amenazando con usar gas pimienta contra los manifestantes. “¡Están aquí separando y destruyendo familias, llevándoselas! “¿Por qué?”, le gritó un manifestante a los agentes en la cara, según Fox News.
El lunes los manifestantes formaron una cadena humana frente a la instalación para intentar evitar el posible traslado de inmigrantes, tras lo que se produjeron enfrentamientos. De acuerdo con el senador Kim, lo ocurrido en Delaney Hall “es más de la misma ilegalidad que hemos visto en otras partes del país”. El también senador por Nueva Jersey, Cory Booker, denunció en X que “los inmigrantes en Delaney Hall están en huelga de hambre porque luchan por sus derechos humanos” y afirmó que las condiciones allí son “deplorables”.
Por su parte, el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, aseguró en redes sociales que “no hay ninguna huelga” y que se trata de “una maniobra política de los políticos de Nueva Jersey” que defienden lo que se conoce como “ciudades santuario” para inmigrantes. Así se conoce a las ciudades que restringen su cooperación con la Casa Blanca a la hora de hacer cumplir las duras leyes migratorias de la administración de Donald Trump.
Mullin criticó a los manifestantes que pasaran “el fin de semana del Día de los Caídos (este lunes) difamando a las fuerzas del orden de ICE”, cuando, a su juicio, “deberían estar agradeciendo” a las fuerzas del orden sus esfuerzos “por expulsar a estos asesinos, pedófilos, violadores y narcotraficantes de su estado”.
“A los detenidos se les da un dólar la hora por trabajos como la limpieza. Eso no les alcanza para comprar nada ni para las llamadas”, explicó a la agencia EFE Paulo Almirón, portavoz de Resistencia en Acción de Nueva Jersey. Almirón denunció además la presencia de moho en la instalación, la falta de suministros de limpieza y que los detenidos “han tenido que limpiar con el jabón que usan para bañarse”.
Familiares denuncian también negligencia médica, escasez de alimentos y condiciones inhumanas en general. Durante la manifestación del lunes, uno de los detenidos pudo llamar desde el centro y denunció “que la última vez que les dieron comida tenía gusanos vivos y que el agua en la ducha está hirviendo”, según Almirón. “A muchos se les ha negado la atención médica, salvo en casos crónicos. Trabajamos el caso de un padre de familia con leucemia y no fue hasta después de un mes detenido que se le pudo dar tratamiento”, agregó.
Delaney Hall, el mayor centro de este tipo en la costa este de Estados Unidos, con capacidad para 1.196 personas, operó como centro de detención de inmigrantes entre 2011 y 2017, cuando cerró y reabrió en mayo de este año, administrado por GEO Group bajo un contrato de 15 años por 1.000 millones de dólares. Una investigación reciente de la CNN encontró que casi 50 detenidos del ICE murieron desde el regreso de Trump al cargo, lo que constituye la cifra más alta de muertes en al menos dos décadas.
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