El doloroso pedido del padre de Lucía Rubiño en pleno juicio: “Voy a luchar hasta las últimas consecuencias, ella no era un perro”
Jorge Rubiño habló durante las audiencias contra Naim Manzur por la muerte de su hija. Insistió en el pedido de condena por "dolo eventual" y protagonizó un conmovedor encuentro con las amigas de la joven.
En el marco de una nueva e intensa jornada del juicio oral que se lleva adelante contra Naim Manzur por la muerte de Lucía Rubiño, su padre, Jorge Rubiño, rompió el silencio. Conmovido por el avance del proceso, el hombre manifestó que no pierde las esperanzas de conseguir un fallo ejemplar y ratificó su postura de que existieron dos responsables directos en la tragedia que terminó con la vida de la adolescente.
“Tenemos toda la fe de que este pibe sea condenado por dolo eventual. Seguimos luchando por lo mismo que luchábamos en el otro caso de Echegaray. Creemos que hubo dos culpables, no cambiamos de discurso”, expresó Rubiño en diálogo con la prensa en los pasillos de Tribunales. Con una profunda angustia, agregó: “Esperemos que haya justicia y que este pibe Manzur pague lo que ha ocasionado, que no fue poco. Nos quedó un dolor terrible, seguimos igual, seguimos llorando, recordando”.
Una promesa de lucha inquebrantable
Acompañado por la expectativa de una resolución favorable en la causa, el padre de Lucía dejó en claro que su motor principal es el recuerdo de su hija y la paridad ante la ley.
“Hay que agarrar confianza y hay que seguir luchando por mi hija. Siempre lo dije, voy a luchar hasta las últimas consecuencias, todo lo que pueda. Ella no era un perro, era mi hija. Manzur y Echegaray deberán pagar los dos, en este mundo somos todos iguales”, sostuvo con firmeza.
El emotivo respaldo a las amigas de Lucía
Uno de los momentos más sensibles de las últimas audiencias estuvo marcado por las declaraciones de las amigas de la joven, quienes presenciaron el hecho y debieron testificar ante el tribunal. Jorge Rubiño destacó el valor de las menores y relató el conmovedor gesto que tuvo con ellas al finalizar la jornada.
“Estas nenas deben estar bastante mal, bastante shockeadas por todo y asustadas. Por eso había que darle un abrazo, como les he dado recién, y a sus padres. Creo que es lo que corresponde. Para ellos debe ser difícil estar”, manifestó el hombre, quien confesó que al saludarlas sintió que “la abrazaba a mi hija”.
“Las quiero mucho, muchísimo. Sé que eran muy buenas amigas y sé que no estaban haciendo nada malo, estaban siempre juntas”, concluyó Rubiño, repartido entre la bronca por la pérdida y la fe en que la resolución judicial traiga un poco de paz a su familia.
POR LIC. EUGENIA VILA
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