El futuro del cobre en San Juan enfrenta un desafío clave: garantizar el suministro de energía

Un informe internacional alertó que la falta de infraestructura eléctrica podría convertirse en el principal obstáculo para el desarrollo de los grandes proyectos mineros que impulsan el crecimiento del sector en Argentina.

Mientras el cobre vuelve a posicionarse como una de las grandes apuestas de la minería argentina, un factor aparece como determinante para el futuro de los proyectos: la disponibilidad de energía. Un informe internacional advirtió que el déficit de infraestructura eléctrica en las zonas cordilleranas podría limitar el desarrollo de los nuevos emprendimientos, entre ellos varios de los que se encuentran en San Juan.

El análisis fue elaborado por la empresa especializada en soluciones energéticas Aggreko y evalúa los principales desafíos que enfrenta la minería en América Latina. Si bien destaca el potencial de Argentina para consolidarse como productor de minerales estratégicos, sostiene que el crecimiento dependerá de la capacidad de garantizar un suministro energético confiable en regiones de difícil acceso.

La advertencia cobra especial relevancia para San Juan, donde se concentran algunos de los proyectos cupríferos más importantes del país, como Josemaría, Los Azules, Filo del Sol, El Pachón y Altar. El avance de estas iniciativas podría devolver a Argentina a la producción de cobre después de varios años, aunque su puesta en marcha requiere importantes inversiones en infraestructura.

Un sector en expansión

El informe señala que la minería argentina atraviesa un período de crecimiento impulsado por el litio, la reactivación del cobre y la continuidad de la producción de oro y plata.

Durante 2025, las exportaciones mineras alcanzaron un récord de US$6.000 millones. Aunque el sector representa cerca del 1% del Producto Bruto Interno (PBI), ya aporta entre el 7% y el 10% de las exportaciones nacionales, una participación que podría seguir creciendo con la entrada en operación de nuevos proyectos.

El cobre y el litio ocupan un lugar central en este escenario por su creciente demanda a nivel mundial, especialmente por su utilización en tecnologías vinculadas a la transición energética, como vehículos eléctricos, baterías y energías renovables.

El cuello de botella energético

Pese al favorable contexto internacional, el estudio advierte que uno de los principales desafíos para la minería argentina es la infraestructura eléctrica.

La mayoría de los proyectos de cobre y litio se ubican en zonas de alta montaña, alejadas de los grandes centros urbanos y, en muchos casos, sin conexión al Sistema Argentino de Interconexión (SADI). Esa situación obliga a las empresas a desarrollar soluciones propias para garantizar el abastecimiento de energía.

En este tipo de operaciones, el suministro eléctrico resulta indispensable para el funcionamiento de equipos, plantas de procesamiento, sistemas de ventilación, climatización, comunicaciones y seguridad.

Ante la falta de redes, muchos emprendimientos deben construir líneas de alta tensión o recurrir a sistemas autónomos de generación. Actualmente, el diésel continúa siendo la principal fuente energética para asegurar la continuidad operativa en esos ambientes extremos.

Hacia una minería más eficiente

El informe también observa una tendencia creciente hacia la incorporación de tecnologías que permitan reducir costos y mejorar la eficiencia energética.

Entre las alternativas aparecen sistemas híbridos que combinan distintas fuentes de generación, procesos automatizados y tecnologías de ventilación inteligente, con el objetivo de disminuir el consumo de combustibles fósiles y reducir la huella ambiental de la actividad.

No obstante, el documento remarca que estas soluciones deberán complementarse con inversiones en infraestructura si se pretende sostener el crecimiento del sector en el largo plazo.

Un desafío para consolidar las inversiones

Para provincias como San Juan, donde se concentra gran parte del potencial cuprífero argentino, la disponibilidad de energía será un factor determinante para transformar los proyectos en producción.

El informe concluye que el país cuenta con una oportunidad inédita para fortalecer su posición como proveedor de minerales críticos para la transición energética global. Sin embargo, advierte que ese potencial solo podrá concretarse si el desarrollo minero avanza acompañado por obras de infraestructura, sistemas energéticos confiables y estándares ambientales y sociales cada vez más exigentes.

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