El sector vitivinícola argentino comenzó el 2026 con señales de recuperación en el comercio exterior, luego de varios años marcados por la caída de las ventas. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, las exportaciones totales crecieron un 17,9% en volumen durante el primer mes del año, con el vino a granel como principal motor de la mejora.
El incremento estuvo impulsado especialmente por los graneles, que registraron una suba del 59,1%. Dentro de ese segmento sobresalió el desempeño de los vinos blancos genéricos sin fraccionar, que crecieron un 688% en comparación con enero de 2025, según publicó Diario de Cuyo.
Desde la actividad destacaron que el crecimiento responde a un cambio en la dinámica del mercado. Juan Manuel Palomo, gerente de la Cámara Argentina de Vinos a Granel, explicó que mientras los varietales sin fraccionar mostraron una evolución moderada, el salto se produjo en los vinos de mesa. Tras tres años en los que las exportaciones mensuales oscilaron entre 360 mil y 450 mil litros, en enero se superaron los 2 millones de litros, impulsados casi exclusivamente por los blancos genéricos.
El repunte se explica por una combinación de factores económicos y productivos. La mejora en la competitividad, un tipo de cambio más favorable y la existencia de importantes stocks permitieron ofrecer precios más bajos en el mercado internacional. Aunque el valor promedio ronda los 30 centavos de dólar por litro, el vino a granel cumple un rol clave para equilibrar existencias y evitar caídas más pronunciadas de precios en el mercado interno.
La demanda externa respondió rápidamente a estas condiciones. Compradores de Alemania, España y República Checa retomaron las adquisiciones de blancos genéricos para su utilización en marcas propias o mezclas. En el sector consideran que este repunte representa el primer paso para revertir un 2025 complejo, en el que las exportaciones registraron caídas superiores al 14%.
El desafío para los próximos meses será consolidar la presencia argentina en el mercado internacional y sostener precios estables que permitan mantener la competitividad sin perder mercados.
En paralelo, el sector del mosto también registró un comienzo de año positivo. Las exportaciones crecieron un 37,5%, aunque desde la actividad advierten que el aumento podría responder a factores temporales, como ventajas arancelarias coyunturales y reposición de stocks por parte de importadores.
Las proyecciones indican que el volumen anual de mosto sería similar al de 2025 y aún permanecería por debajo de los niveles históricos, a la espera de la evolución de las cosechas del hemisferio norte en los próximos meses.
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