El superávit energético se duplicó en septiembre y junto con el agro ayudan al Gobierno a “blindar” el dólar
El crecimiento de las exportaciones, las emisiones de deuda corporativa y las perspectivas para Vaca Muerta fortalecen la oferta de divisas y contribuyen a moderar la presión sobre el dólar.
La energía y el agro volvieron a posicionarse como dos de los principales generadores de divisas de la economía argentina durante septiembre, en un contexto en el que la mayor oferta de divisas de ambos sectores contribuye a contener las presiones sobre el dólar.
El sector energético registró un superávit cambiario por bienes de u$s1.120 millones, un crecimiento interanual del 108%, mientras que Oleaginosas y Cereales realizó ventas netas de divisas por u$s3.313 millones, según el último informe de Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario del Banco Central (BCRA).
El desempeño energético estuvo impulsado por un aumento del 59% interanual en los cobros de exportaciones de bienes, acompañado por una disminución del 1% en los pagos de importaciones. En paralelo, el complejo agroexportador se mantuvo como el principal oferente neto de moneda extranjera, aunque la energía gana cada vez más protagonismo en el abastecimiento de dólares al mercado cambiario.
En este contexto, es importante señalar la transformación de la matriz exportadora argentina, marcada por una creciente diversificación de las fuentes de ingreso de divisas. Si bien históricamente el agro concentró una parte significativa de la oferta de dólares, el avance de las exportaciones energéticas permite reducir gradualmente esa dependencia y fortalecer el aporte de otros sectores al mercado cambiario. Esta tendencia contribuye a ampliar las fuentes de generación de divisas y podría favorecer una mayor estabilidad en el flujo de dólares hacia el Banco Central para los próximos años.
Cómo impacta el ingreso de dólares de la energía y el agro sobre el dólar
El mayor aporte de divisas del sector energético comienza a consolidarse como un factor estructural para el mercado cambiario, al ampliar la oferta de dólares y reducir la dependencia de los ciclos de liquidación del agro.
De acuerdo con un informe de F2 Soluciones Financieras, el sector energético “sigue ensanchando su aporte de divisas y el acumulado a 12 meses volvió a romper su propio récord en septiembre, algo que le otorga mayor robustez a la oferta de manera estructural y, por lo tanto, se convierte en un factor que contribuye a la calma cambiaria”.
En ese sentido, la consultora señaló que “en lo que va del año el saldo del balance cambiario en dólares constantes está mostrando un desempeño mejor al promedio histórico y la estacionalidad comienza a jugar a favor en los últimos dos meses del año, por lo que es de esperarse que durante noviembre y diciembre con un mayor saldo de balance cambiario y mayor demanda de pesos el FX no tenga demasiados argumentos para abandonar el sendero de suba paulatina que mantenga relativamente estable al TCRM”.
A este escenario se suma el efecto de las emisiones de deuda corporativa, que también contribuyen a incrementar la disponibilidad de moneda extranjera en el mercado local.
Un informe de Research de Comafi señala la dinámica que se produce entre el ingreso de dólares financieros y la intervención del Banco Central: “Las empresas aprovechan una ventana para colocar deuda y liquidan los fondos en el mercado, mientras el BCRA desacelera sus compras de divisas para que el tipo de cambio no suba. La propia entidad estima que “el endeudamiento externo neto de las firmas habría sido la principal fuente de divisas” en el tercer trimestre (IPOM). Creemos que parte de esas emisiones se adelanta a la volatilidad que traerán las elecciones presidenciales de octubre de 2027. Así, el dólar mayorista acumula una suba de 5,4% desde el cierre de 2025 mientras los precios subieron 23,6% hasta septiembre”.
En ese marco, el sector energético también es uno de los protagonistas principales del financiamiento corporativo a través del mercado de capitales. Solo para brindar un par de números: de acuerdo con un análisis de RICSA, entre enero y septiembre de 2026 se colocaron u$s15.498 millones en el mercado de deuda corporativa, un incremento del 30% respecto de los u$s11.934 millones emitidos en igual período de 2025.
Dentro de ese total, el sector energético concentró el 62% del volumen emitido, equivalente a u$s9.598 millones, pese a representar apenas el 18% de las series colocadas.
La expansión de las emisiones permite a las compañías financiar proyectos de inversión y ampliar su capacidad productiva. A su vez, cuando los fondos obtenidos en moneda extranjera se liquidan en el mercado local, contribuyen a incrementar la oferta de dólares.
El superávit energético se duplicó y Vaca Muerta mejora las perspectivas para 2027
De acuerdo con el relevamiento oficial, Energía registró ventas netas de moneda extranjera por u$s1.665 millones durante septiembre, considerando el conjunto de sus operaciones cambiarias. Así, se ubicó como el sector con mayor saldo vendedor dentro del sector real, excluyendo Oleaginosas y Cereales.
Detrás se posicionaron Alimentos, Bebidas y Tabaco, con ventas netas por u$s832 millones, y Minería, con u$s715 millones. En contraste, otras actividades registraron compras netas de divisas, entre ellas la Industria Automotriz, con u$s628 millones; Comercio, con u$s534 millones; y la Industria Química, Caucho y Plástico, con u$s500 millones.
El crecimiento del superávit energético por bienes estuvo explicado principalmente por el mayor ingreso de dólares provenientes de las exportaciones, que permitió mejorar significativamente el resultado frente a septiembre de 2025.
Las perspectivas para el sector también son favorables de cara al próximo año. En su último informe, Morgan Stanley anticipó que las exportaciones argentinas de petróleo podrían superar incluso las proyecciones más optimistas de la entidad financiera durante 2027, impulsadas por los avances del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS).
El banco estadounidense destacó que la expansión de la infraestructura energética y el desarrollo de proyectos vinculados al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) podrían fortalecer la generación de divisas y contribuir a la acumulación de reservas internacionales del Banco Central.
A este escenario se suma el Brent por encima de los u$s100, un factor que también favorece un mayor flujo de dólares y su contribución al balance cambiario.
El agro aportó más de u$s3.300 millones al mercado cambiario
Por su parte, el sector de Oleaginosas y Cereales fue el principal oferente neto de divisas durante septiembre, con ventas por u$s3.313 millones, impulsadas principalmente por sus operaciones vinculadas al comercio de bienes. Según el Banco Central, los cobros de exportaciones del complejo agroexportador a través del mercado de cambios alcanzaron los u$s3.814 millones, mientras que las exportaciones de bienes medidas a valor FOB totalizaron u$s3.777 millones durante el mismo período.
La cercanía entre ambos montos llevó al organismo a estimar que el stock de deuda comercial del sector, asociado a anticipos y prefinanciaciones locales y del exterior, se habría mantenido sin cambios significativos respecto del cierre de agosto.
El aporte del agro se produjo en un escenario de caída interanual de los cobros de exportaciones de bienes del conjunto de la economía. En septiembre ingresaron u$s9.534 millones por este concepto, lo que representó una disminución del 26% frente al mismo mes de 2025.
Sin embargo, el BCRA explicó que esta comparación estuvo condicionada por los elevados ingresos registrados un año atrás, cuando se implementó una reducción temporaria al 0% de los derechos de exportación de los principales granos y subproductos agropecuarios.
De esta manera, el agro conserva su protagonismo como proveedor de dólares, mientras que la expansión de la energía amplía las fuentes de ingreso de divisas. La combinación de ambos sectores, junto con el financiamiento externo de las empresas, contribuye a fortalecer la oferta cambiaria y podría actuar como un factor de estabilidad para el tipo de cambio en los últimos dos meses del año.
Fuente: ÀMBITO
Por: G. Herrera

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