En su gestión en Rawson, que incluyó dos períodos de 2003 a 2009, Mauricio Ibarra cobijó en su equipo a Carlos Munisaga. Cuando se peleó con el entonces gobernador José Luis Gioja, el exintendente armó su partido, el cual hoy es presidido por su coequiper y, ambos, fueron candidatos a senador y diputado nacional, respectivamente, en 2017. Ibarra regresó al PJ con Sergio Uñac, al punto de que hoy es uno de sus asesores y Munisaga, secretario de Seguridad. De cara a la elección municipal del 14 de mayo, los dos han tirado señales de que van a ser candidatos bajo la línea del mandatario y en sus círculos íntimos lo dan por hecho, por lo que los socios van camino a enfrentarse en la dura interna rawsina, que tendrá un impacto directo y clave en comicio provincial.

Ahora, una vez que confirmen que competirán en boletas distintas, ¿no dividirán votos entre sí, teniendo en cuenta que compartieron estructura y llegaron al mismo electorado, lo que representa un riesgo ante la aparición de un rival interno? El actual esquema de votación, el Sistema de Participación Abierta y Democrática (SIPAD), el cual es igual a Lemas, permite que los votos de los postulantes de un mismo frente se acumulen y vayan a parar al que salió primero. Entonces, si los sufragios que pudiesen conseguir Ibarra y Munisaga se dispersasen, reducirían su caudal y sería una oportunidad para los otros contendientes que suenan o quieren ir por el sector de Uñac, como el intendente Rubén García; el defensor del Pueblo, Pablo García Nieto; el presidente de Junta, Marcos Andino, la jefa de la Agencia Territorial del Ministerio de Trabajo de la Nación, Silvia Pérez; y el aspirante del bloquismo, Claudio Bonomo.

O, por el contrario, ¿tanto Ibarra como Munisaga se encuentran, a priori, tan bien posicionados que aún no hay nadie del espacio uñaquista que se les acerque, lo que les da la ventaja de salir a jugar cada uno por su cuenta? Por lo pronto, desde sus entornos aseguran que ninguno se bajará, lo que se confirmará o no cuando llegue la presentación de candidaturas, el 25 de marzo.

En ese marco, si ambos midiesen tan bien, como señalan diversas fuentes, es lógico que ninguno decline su postulación, ya que la línea de Uñac (denominada Subagrupación, según el Código Electoral) debe sumar todo el volumen posible ante el eventual contendiente de otro espacio en la misma coalición: el giojismo. ¿Cómo es eso? El SIPAD establece que en una alianza pueden ir uno o más aspirantes a la Gobernación y cada uno de ellos debe llevar sus candidatos a intendente en al menos 10 departamentos. Siguiendo el caso de Rawson, los que jueguen bajo el ala del Gobernador sumarán todos sus votos e irán a favor del que salió primero, un total que servirá para competir con el caudal que cosechará el o los que compitan dentro del espacio giojista. En el departamento, la figura más instalada es el exintendente Juan Carlos Gioja. No obstante, le había dicho a este medio que la Intendencia “no me interesa” porque “es una experiencia que ya he hecho”. Ahora, si no se anota el hoy diputado provincial, el giojismo la tendrá difícil, ya que en sus filas no hay otra persona con alto nivel de conocimiento en el electorado, frente al conjunto de candidatos uñaquistas.

Luego, lo que obtengan las líneas internas del Frente de Todos se sumarán y el número global competirá con lo que obtenga Juntos por el Cambio, que puede utilizar dicho mecanismo.