Escándalo en Entre Ríos: el dueño de un prostíbulo se fugó tras escuchar la sentencia a prisión por Zoom

Recibió una condena de 10 años de cárcel por engañar, trasladar y explotar sexualmente a una adolescente en situación de vulnerabilidad. Aprovechó que la jueza rechazó el pedido de detención inmediata y se escapó después del veredicto.

La Justicia de Entre Ríos quedó envuelta en un escándalo mayor luego de que un hombre condenado a prisión por explotación sexual de una menor de edad se fugara tras haber escuchado el veredicto a través de un encuentro por Zoom, la plataforma de videollamadas.

 

La sentencia fue realizada por el Tribunal Oral Federal (TOF) de la ciudad de Concepción del Uruguay el miércoles 17 de junio, precisó el Ministerio Público Fiscal (MPF) de la Nación en un comunicado.

El acusado, Rubén Alberto Cabra, alias “Petro”, de 43 años, participó del encuentro donde se definía su situación judicial desde su domicilio, en la ciudad de Villa Ángela, ubicada en el sudoeste de la provincia del Chaco. Fue condenado a 10 años de prisión por engañar, trasladar y explotar sexualmente a una adolescente en situación de vulnerabilidad.

Según se explicó, los hechos ocurrieron en un prostíbulo ubicado en la ciudad entrerriana, donde la víctima fue sometida mediante golpes y amenazas. En el juicio, intervino la fiscal federal Josefina Minatta.

 

La fuga del acusado fue advertida el sábado 20 de junio, cuando un grupo de efectivos de Gendarmería Nacional se presentó en su casa para notificarlo de las reglas de conducta que debía cumplir tras la condena.

Si bien la Fiscalía había solicitado su detención inmediatala jueza Mariela Emilce Rojas rechazó ese pedido, por lo que el acusado permanecería en libertad hasta que la sentencia quedara firme.

La desaparición del condenado motivó la emisión de una alerta internacional para dar con el paradero de Petro. En tanto que el juez Sebastián Gallino dictó la resolución N° 29/2026, mediante la cual declaró a Cabra en rebeldía por abandonar el domicilio fijado sin autorización judicial.

Además de la pena de prisión, el tribunal dispuso una reparación económica de 65.292.000 pesos a favor de la víctimael decomiso del inmueble donde fue explotada y el embargo de una moto.

El caso

La investigación judicial empezó en 2019 a raíz de una denuncia recibida a través de la Línea 145 del Estado, destinada a advertir posibles casos de explotación de terceros.

La denuncia fue derivada a la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), a cargo de la fiscal federal Alejandra Mángano y el fiscal general Marcelo Colombo.

Tras un análisis preliminar, las actuaciones fueron remitidas a la Fiscalía Federal de Concepción del Uruguay, a cargo de Minatta, que —a través de medidas de investigación— logró identificar a la víctima en 2021.

Inicialmente, la causa involucraba a dos imputados del caso, pero el dueño del prostíbulo —Rubén Ángel Cabratío de Rubén Alberto, el imputado— falleció antes de ser llamado a declaración indagatoria, por lo que su sobrino quedó como único acusado.

Según la acusación, los hechos comenzaron en 2006 cuando la víctima, de entonces 17 añosrecibió una oferta laboral engañosa en la ciudad chaqueña de Villa Ángela.

Una vez trasladada a Concepción del Uruguay, fue llevada al prostíbulo denominado Snack Bar, donde fue obligada a prostituirse bajo un régimen de violencia física y amenazas que se extendió hasta octubre o noviembre de 2008.

En el juicio se acreditó que “Petro” Cabra se valió del engaño y de la situación de vulnerabilidad de la adolescente para trasladarla desde la ciudad chaqueña de Villa Ángela hasta la entrerriana de Concepción del Uruguay. “Ahí comenzó el verdadero infierno de la víctima”, subrayó Minatta en su exposición.

La fiscal indicó que ni bien la víctima llegó, Cabra la llevó al local Snack Bar, que en ese entonces se encontraba habilitado como whiskería pero, sin embargo, funcionaba como prostíbulo. “En el lugar, que era propiedad de su tío, Rubén Ángel Cabra, se explotaba sexualmente a mujeres. La víctima contó que intentó irse, pero le dijeron que no podía porque tenía una deuda y que no podría irse hasta saldarla”, detalló Minatta.

Asimismo, señaló que, en un primer tramo, la joven fue retenida y violada en ese cabaret junto a otras mujeres a lo largo de un año. A través de uno de sus violadores —“clientes” en la jerga del proxenetismo— tuvo la oportunidad de escaparse, pero al regresar a la casa de su madre en Chaco, no se animó a contarle toda la verdad y empezó a recibir amenazas por parte de Cabra.

En tanto, el imputado y dos hombres más la encontraron y la llevaron a la fuerza hasta el prostíbulo en Concepción del Uruguay, con la amenaza de que, si no lo hacía, algo muy grave podía pasarle a su familia.

En esa segunda etapa, la víctima fue alojada bajo llave en el domicilio particular del imputado Cabra y todas las noches era trasladada hasta el prostíbulo para continuar con el régimen de explotación sexual.

fuente: pagina 12

op: checo murciano

Los comentarios están cerrados.