Golpe crítico al agro sanjuanino: las heladas tardías afectan 16 mil hectáreas y dejan pérdidas de hasta el 70% en uva de consumo
El fenómeno climático en septiembre castigó con dureza a departamentos como Caucete, San Martín y Angaco. Ya se acumulan más de mil denuncias de productores y el relevamiento oficial sigue abierto.
Las recientes y severas bajas temperaturas registradas durante el mes de septiembre en San Juan provocaron un fuerte impacto en la matriz productiva provincial. La vid se posiciona como uno de los sectores más castigados, acumulando daños de hasta el 70% en la producción de uva destinada a consumo en fresco y pasa, de acuerdo con los primeros informes.
El fenómeno meteorológico golpeó con mayor intensidad a los departamentos de Angaco, San Martín, Caucete, 25 de Mayo y Sarmiento. Como consecuencia directa de la contingencia climática, el Ministerio de Producción ya contabiliza más de 1.000 denuncias formales presentadas por los productores afectados y un total aproximado de 16.000 hectáreas dañadas en diversos cultivos.
Alcance en la industria y otros cultivos
El impacto no se limita al consumo en fresco. Las estimaciones oficiales señalan que la vid destinada a industrialización sufre mermas que oscilan entre el 30% y el 35% en los distintos oasis productivos de la provincia.
Asimismo, el daño se extiende a otras actividades agrícolas clave de la región:
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Olivos: daños en plantaciones en pleno ciclo vegetativo.
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Pistachos: afectación en montes nuevos y en producción.
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Producciones hortícolas: pérdidas significativas en verduras de estación.
Desde la cartera productiva recordaron que el operativo de recepción de denuncias continúa abierto, otorgando un plazo de diez días hábiles a los damnificados para realizar sus presentaciones, por lo que no se descarta que la cifra final de hectáreas afectadas continúe en ascenso.
¿Cómo actúan las heladas sobre los cultivos?
El daño severo ocurre a nivel microscópico: cuando la temperatura desciende por debajo de cero, el agua contenida en el interior de las células vegetales se congela y expande. Este proceso rompe las membranas celulares y destruye los tejidos internos de manera irreversible, deshidratando el follaje.
Con las primeras luces del día y el posterior incremento térmico, el tejido afectado se oxida de forma acelerada, adoptando un característico color negro marchito que evidencia la muerte celular en brotes, hojas y tallos tiernos.
Los especialistas advierten que la magnitud del perjuicio está directamente ligada al estado fenológico del cultivo. En esta época del año, la floración y el cuajado de frutos representan las etapas de máxima vulnerabilidad, ya que el frío extremo aborta las flores y quema los frutales en formación, comprometiendo de manera drástica el volumen de la cosecha venidera.
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