Impotencia. Eso sentía ayer Sandra Silva por la muerte de su hijo. Detrás de ella, Bomberos hacía las pericias.

 

“Perro, estoy bien”. Eso fue lo último que dijo un chico de 15 años que murió producto de una descarga eléctrica que recibió al manipular el enchufe de un secarropa. Se lo expresó a un amigo que estaba con él y que, al parecer asustado o por instinto, le arrojó un poco de agua que tenía en una botella cortada. Apenas el líquido tomó contacto con su cuerpo, el adolescente se desplomó y no hubo forma de reanimarlo.

Eso contó ayer Sandra Elena Silva, madre de la víctima. Dijo que sentía mucha bronca, porque cree que si no le tiraban nada su hijo se salvaba. El chico se llamaba Fernando Ezequiel Silva, lo apodaban “Tino” y era el mayor de seis hermanos. No iba a la escuela pero, por su voluntad, ayudaba a su padre haciendo changas.

Víctima. Fernando Ezequiel Silva.

La desgracia ocurrió durante la tarde del último lunes, en la casa de unos tíos del adolescente. La misma está ubicada a pocos metros de donde él vivía con su familia. Eso es en un predio sobre calle 7, metros al Oeste de Chacacubo, a un costado del canal Céspedes, en Pocito.

La versión de la madre del fallecido indica que su hijo y el amigo de él, de 14 años, en horas de la siesta estuvieron bañándose en el canal. Y que sobre las 18.30, cuando ella había entrado al baño, escuchó que uno de sus hijos más chicos gritaba “al Tino le dio la corriente, al Tino, al Tino”. Cuando corrió a la casa de esos parientes vio que el tío del adolescente lo había alzado y sacado al patio, donde intentaba reanimarlo. “Le abríamos la boca porque se le iba la lengua para atrás… al ratito ya no tenía pulso”, recordó la mujer, con la respiración agitada y la mirada triste.

El secarropa fue secuestrado.

 

Ese momento fue tan dramático como los instantes anteriores, cuando sufrió la descarga. Al parecer, “Tino” pretendía salir a algún lado, por lo que después de refrescarse en el canal fue a su casa a buscar unas zapatillas, un pantalón y una remera que había lavado su madre. De ahí caminó hasta la casa de sus tíos, donde conectó el secarropa, sin ningún problema. Primero colocó las zapatillas, también sin inconvenientes. El problema fue cuando el aparato terminó de secar el pantalón y la remera, pues cuando quiso desenchufarlo se electrocutó. En ese momento estaba acompañado por su amigo, mientras que en el lugar andaban varios niños. “Después de darle la corriente se ha parado y ha hablado, ha estado bien. Seguramente necesitaba asistencia medica, pero él hasta le dijo a ese otro niño que estaba bien. Pero cuando le ha zampado el agua se me ha muerto… me lo han matado. Era un niño muy bueno, muy guapo. Si no le hubiesen tirado el agua él estaría aquí, no le pasaba eso”, lamentó la madre, sin poder contener las lágrimas. “Trato de no llorar delante de mis otros hijos, pero es que es mucha la impotencia”, se sinceró.

El caso es investigado por el fiscal Iván Grassi (UFI Delitos Especiales). Ayer, Bomberos hacía pericias en el lugar, mientras que el secarropa fue secuestrado para analizar. Según fuentes judiciales, las conexiones eléctricas del hogar son sumamente precarias.