Investigan la muerte de decenas de ballenatos en Puerto Madryn por una bacteria

Los científicos analizan una posible infección por Erysipelothrix rhusiopathiae. La cifra de crías muertas todavía no está cerrada y podría superar el récord registrado en 2012.

Una inusual mortandad de ballenatos de ballena franca austral encendió la alarma entre científicos que trabajan en las costas de Chubut. Los primeros ejemplares comenzaron a aparecer en junio y durante los últimos días fueron encontradas decenas de crías muertas en playas cercanas a Puerto Madryn, en una cantidad considerada superior a la habitual para esta época.

La causa todavía no está confirmada. Una de las principales hipótesis que investigan los especialistas es la presencia de una bacteria capaz de provocar erisipela, una enfermedad que puede afectar a los cetáceos. Mientras se realizan nuevos análisis, los equipos científicos también buscan determinar qué condiciones pudieron favorecer el desarrollo de la infección.

Qué bacteria investigan

El microorganismo que está bajo estudio es Erysipelothrix rhusiopathiae, una bacteria que puede encontrarse en distintos animales y también en ambientes marinos. Su presencia ya había sido detectada anteriormente en ballenatos de Península Valdés.

Un estudio publicado en 2016 encontró la bacteria en lesiones asociadas a ataques de gaviotas en dos crías analizadas durante la temporada 2013. Sin embargo, aquella investigación no pudo demostrar que la bacteria hubiera provocado la muerte de los animales ni determinar cómo se habían infectado.

Por eso, los científicos buscan ahora establecer si existe una relación directa entre este microorganismo y las muertes registradas durante la actual temporada.

Para avanzar, se analizan muestras tomadas de los animales y también de las aguas de los golfos Nuevo y San José. Además, los equipos realizan relevamientos en las costas para contabilizar los ejemplares muertos y establecer dónde y cuándo fueron encontrados.

La cifra todavía no está cerrada

La magnitud del fenómeno todavía no puede determinarse con precisión porque la temporada continúa y los relevamientos siguen en las costas de Chubut. Los primeros registros de 2026 incluso podrían superar el número más alto documentado hasta ahora para esta población.

En 2012 murieron 113 ballenatos, una cifra que hasta ese momento había sido la más elevada registrada para esta población y para la especie a nivel mundial. El Instituto de Conservación de Ballenas advirtió que los registros preliminares de este año podrían superar ese número.

Los datos de nacimientos también serán importantes para dimensionar el impacto. En 2025 fueron registrados 2.110 ejemplares y más de 800 crías, mientras que en el censo de 2026 se contabilizaron 1.375 ballenas y cerca de 400 ballenatos. Los especialistas aclararon que esas diferencias pueden responder a fluctuaciones naturales de la población.

Qué dicen sobre una posible causa humana

Hasta el momento, no hay evidencia que permita atribuir las muertes a factores provocados por la actividad humana, según informó el Gobierno de Chubut a partir de la información disponible. Los estudios continúan para establecer qué factores pudieron favorecer la aparición o gravedad de la enfermedad.

Los especialistas también remarcan que una temporada con elevada mortalidad de crías no significa por sí sola que la población de ballenas esté en riesgo. Será necesario esperar a completar los relevamientos y analizar los resultados para conocer la dimensión real del fenómeno y sus posibles consecuencias.

Mientras tanto, el Instituto de Conservación de Ballenas mantiene su temporada de trabajo de campo en Península Valdés. El organismo reúne información sobre esta población desde hace más de cinco décadas y cuenta con registros de más de 5.500 individuos, datos que permiten comparar la situación actual con temporadas anteriores.

Los análisis continuarán durante las próximas semanas para determinar si la bacteria está efectivamente vinculada con la mortandad y, sobre todo, qué condiciones hicieron que las crías fueran más susceptibles a desarrollar la enfermedad.

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