Israel: un acto de guerra contra la flotilla

Para el gobierno israelí los médicos, enfermeros, ingenieros y docentes, entre otros profesionales que ahora van en la flotilla, son enemigos que merecen el peor trato.

La política naval que aplica Israel en aguas internacionales a la flotilla Global Sumud volvió a transformarse en un acto de guerra. Otra vez interceptó barcos, amedrentó a sus tripulantes, interfirió sus comunicaciones, rompió elementos vitales de navegación y les exigió cambiar el rumbo. Ante la negativa a torcer su marcha, los mantuvo secuestrados a mil kilómetros de sus propias costas, según informaron varios miembros de la organización humanitaria.

“Terroristas”

El régimen sionista coloca así en condiciones simétricas a integrantes de una expedición civil, no beligerante, con militantes de Hamás. Bajo el polémico argumento de que violan el bloqueo que impone de forma unilateral desde 2009. Como dijo en 2025 el ministro de Seguridad Nacional israelí, el supremacista Itamar Ben-Gvir, quienes se subieron a los barcos “son terroristas”.

No sorprende ese mensaje del funcionario ultraderechista que festejó con champán la pena de muerte que podrá aplicarse a ciudadanos palestinos aprobada en el parlamento en marzo pasado. Para un fanático como Ben Gvir, los médicos, enfermeros, ingenieros y docentes, entre otros profesionales que ahora van en la flotilla, son enemigos que merecen el peor trato. En la Franja de Gaza cientos de voluntarios humanitarios fueron asesinados desde octubre de 2023 cuando Israel inició lo que llamó Operación Espadas de hierro.

Hasta anoche el trayecto de la expedición que podía seguirse en línea desde la página oficial de Global Sumud en internet, arrojaba que habían sido interceptados 22 barcos y otros 45 seguían navegando en aguas internacionales o bajo la juridiscción de Grecia. La realidad es muy dinámica y esas cifras podrían modificarse a medida que avance la flotilla. Aunque es muy probable que Israel vuelva a interferir su ruta si continúa el avance de la misión.

El abordaje, un acto de piratería que se repite como en 2025, fue precedido de una amenaza enviada por radio a la flotilla: “Están obligados a cambiar su rumbo. Cualquier intento de alcanzar Gaza pone su seguridad en riesgo y no deja a las FDI ninguna otra opción que tomar todas las medidas a nuestra disposición para hacer cumplir el bloqueo naval legal (a la Franja)”.

El bloqueo que para Israel es legítimo, choca con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CNUDM/CONVEMAR) que “ratifica la libertad de navegación en alta mar, permitiendo que todos los Estados, con o sin litoral, operen buques bajo su pabellón sin interferencias. Este principio asegura la navegación libre, uso con fines pacíficos, y prohíbe someter el alta mar a la soberanía de cualquier nación”. El régimen de Benjamín Netanyahu envió a sus marinos mucho más allá de sus aguas territoriales.

Su ministerio de Relaciones Exteriores difundió un comunicado oficial en la red X: “Esta es la ‘ayuda médica’ encontrada en la flotilla de publicidad engañosa: condones y drogas”, mensaje que acompañó con un video y varios sobres plásticos.

Incidente

El grave incidente con la flotilla fue tratado en una conversación telefónica por los cancilleres de España, José Manuel Albares y su par de Turquía, Hakan Fidan, dos actores claves de la Unión Europea que tienen las posturas más críticas contra Israel y su política en Oriente Medio. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha elogiado en público la postura del primer ministro Pedro Sánchez contra el régimen de Netanyahu.

En la segunda flotilla que partió desde el puerto de Augusta, al sur de Italia, fueron interceptados seis argentinos entre 175 voluntarios de distintas nacionalidades. Son Celeste Fierro, Pablo Giachello, Raúl Laguna Bosch, Mónica Schlotthauer, Cristina Agüero y Ezequiel Peressini. El Ministerio de Asuntos Exteriores de España convocó de manera urgente a la encargada de negocios de Israel, Dana Erlich, para expresar su “enérgica condena” a la intercepción de la flotilla y la detención de unos treinta españoles que navegaban en ella.

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