Aumento de contaminantes en el agua, mayor riesgo de enfermedades infecciosas, disminución en la calidad del aire, resequedad en la piel y el pelo, son algunos de los impactos en la salud que puede producir la sequía histórica que afecta a más de la mitad del país y genera una “situación crítica” para los recursos hídricos, según especialistas consultados por Télam que advirtieron sobre los cambios en nuestro estilo de vida.

Sobre las enfermedades transmitidas por vectores, Oscar Salomón, director del Instituto Nacional de Medicina Tropical, aseguró a Télam que en toda el área subtropical Argentina la sequía provocaría “la reducción de ciertas enfermedades porque disminuye la supervivencia de algunos insectos”. Sin embargo, el investigador del Conicet aclaró que “hay vectores que se dispersan mejor en áreas secas, como algunas garrapatas, pero lo más crítico es qué hacen las personas durante la sequía”.

“Hay una situación de base donde una parte de la población empieza a tener desnutrición y entonces no está con tanta competencia inmunológica. Por otro lado, las personas conservan agua y eso puede generar pequeños reservorios alrededor de la casa que concentran vectores como roedores o el mosquito Aedes que transmite el dengue”, explicó Salomón. A su vez, añadió que la sequía puede desencadenar “la migración de animales silvestres hacia zonas más urbanizadas”, como el caso de roedores, escorpiones y serpientes que causan accidentes o enfermedades al entrar en contacto con el ser humano.

Por otro lado, las condiciones secas, polvorientas y el humo de incendios forestales que suelen acompañar a las sequías pueden irritar el aparato respiratorio y agravar enfermedades crónicas como el asma.

“En un clima seco es más fácil que se aerosolicen las partículas, que queden más tiempo en suspensión. Por ejemplo, cuando el polen ya está asentado y hay viento se vuelve a aerosolizar”, indicó a Télam el médico Ledit Ardusso, profesor adjunto de Inmunología y Alergia en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

Otro de los efectos de la sequía puede observarse en la piel: “Cuando en el ambiente no hay humedad, nosotros evaporamos más agua y la piel se seca”, apuntó a Télam el médico Marcelo Label, presidente de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD). Si bien las personas más afectadas son los adultos mayores, las niñas y niños, y quienes tienen una predisposición genética a las alergias, el dermatólogo marcó que toda la población puede llegar a notar picazón y escamas en su piel.

El pelo también es afectado porque “las proteínas que forman el tallo del pelo se van separando cuando no hay humedad adecuada y dan el aspecto de puntas abiertas o lo que llaman frizz”, indicó Label.

Frente a los múltiples impactos, los especialistas consultados por Télam coincidieron en la necesidad de adaptar los sistemas de servicios, abordar de raíz las causas del cambio climático, desarrollar políticas para prevenir los incendios intencionales y promover cambios en nuestra vida cotidiana. “Cualquier persona del oeste argentino que viene a la región de la llanura pampeana y ve cómo dilapidamos el agua se agarra la cabeza”, graficó Juan Borús, subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA), y concluyó: “Estamos ante una oportunidad histórica para que recapacitemos y adquiramos hábitos culturales distintos”.

  • Las causas

La superficie del territorio afectada por la sequía alcanzó a principios de este mes 1.364.749 kilómetros cuadrados equivalentes al 54,48% del área total. Esta sequía prolongada que atraviesa Argentina desde hace más de tres años se volvió histórica por la combinación de varios factores, como la persistencia del fenómeno de La Niña y el calentamiento global.