En diciembre último, una escultura de la antigua Roma fue subastada en Sotheby’s. La pieza es idéntica a la que tuvo durante años un famoso aristócrata en su living de Barrio Parque. Mientras tanto, la Justicia toma nota

Entonces, Sotheby’s anunció que la subastaría luego de cuatro días de exhibición en su galería de la capital británica. Su sitio web anunciaba un estimado mínimo de dos a tres millones de libras esterlinas como precio final. Se fue por mucho más: el número final de venta fue de 18,5 libras esterlinas, 24,5 millones de dólares, literalmente el mayor precio para un mármol antiguo en la historia. El sitio Art News detalló una puja feroz de cinco hombres asiáticos, el vencedor ganó con una oferta telefónica. Así, fue adjudicada. El nombre del nuevo propietario de Afrodita se mantiene en secreto.

Pero el dueño anterior, el que le entregó la Venus a Sotheby’s, también se desconoce, al menos en público.

En su catálogo para la subasta, la prestigiosa casa había listado la larga lista de proveniencia de la obra, quiénes fueron sus propietarios a lo largo de más de 400 años. Hearst estaba incluido. Pero el último dueño y su antecesor no fueron mencionados. El catálogo habla de una colección privada y de una herencia, sin marcar nombres o lugar en el mundo.

Pero para muchos conocedores del mundo de las antigüedades de alto precio y de los privilegios de la aristocracia, esa Venus vino de Buenos Aires.

El dueño previo, se cree, habría sido el conde Federico Zichy Thyssen, el último aristócrata argentino, heredero de la fortuna Thyssen del acero alemán y considerado el mayor criador de caballos árabes del planeta, muerto por una falla renal en el Sanatorio Otamendi en 2014. Su deceso estuvo envuelto en una polémica oscura, marcada por acusaciones de codicia. Su vasta herencia todavía está en pugna casi siete años después en el Juzgado N°93 del fuero civil porteño, una pelea en la que participan sus seis hijos, su viuda, la dominicana Rachel Román Nuñez y su esposa anterior, una diplomática paraguaya de la que no se habría divorciado completamente.

Román Núñez y Zichy Thyssen habían convivido en la histórica mansión de Zichy sobre la calle Coronel Díaz en Barrio Parque. La escultura era una de las piezas centrales del living. Históricos habitués del mundo del conde recuerdan verla en las sesiones nocturnas de whisky de Federico, junto a una ventana. La había tenido años antes en su vieja casa de la calle Ombú, junto a una gran escalera. “La había traído de Italia”, recuerda un viejo amigo.

En su testamento, rubricado en 2012, el conde le legó la casa de Coronel Díaz a la viuda con todas las obras de arte dentro de ella. En la lista, precisamente, se encontraba una Venus romana del mismo período que la Venus subastada en Sotheby’s. Un empresario intentó comprarla en agosto de 2017 por 1,2 millones de dólares junto a una obra atribuida a Jacometto Veneziano, un gran maestro italiano, en un literal combo. El intento de compra consta en el expediente de la sucesión, notificado al albacea original de la sucesión, Jorge López Ugolini. La viuda del conde y una de sus hijas se negaron. Argumentaron por escrito que el dinero era demasiado poco y que, en todo caso, podrían subastar las obras en el exterior por un precio mucho más interesante.

Un mes después de la venta en Londres, la pregunta permanece. La Venus del conde, ¿es efectivamente la subastada por Sotheby’s? La pregunta no es ociosa: que efectivamente lo sea implica que la mayor venta de un mármol antiguo en la historia salió literalmente de un living en Buenos Aires, con unas cuantas posibles áreas grises en el proceso.

Comparación: las mismas marcas en la Venus ofrecida por Sotheby's y la que estaba en poder de Zichy Thyssen.Comparación: las mismas marcas en la Venus ofrecida por Sotheby’s y la que estaba en poder de Zichy Thyssen.

Para empezar, las estatuas son idénticas. Los signos están a la vista. Infobae obtuvo una fotografía de la escultura en la casa del conde, que ilustra esta nota. Su base de madera y mármol tiene las mismas marcas que la obra ofrecida por Sotheby’s, así como las mismas rajaduras de restauración en su cuello, una marca esférica en su rodilla derecha, peculiaridades en una de sus nalgas. “Ah, la estatua que se fue para Londres”, dice sin querer alguien que es parte menor de la trama. Pero una posible confesión inconsciente no alcanza. Por lo pronto, nadie se atreve a decirlo en voz alta, ni siquiera de manera extraoficial.

Hay todo un andamiaje burocrático y legal que debe respetarse para retirar una pieza de este tipo de la Argentina. Según lo establecido en la Ley de Circulación Internacional de Obras de Arte, para sacar del país obras de artistas nacionales e internacionales fallecidos hace más de 50 años se debe tramitar una licencia de exportación en Cultura. El empresario que la quiso adquirir en 2017 ofreció hacerlo solo si se contaba con esa licencia. Por ley, un consejo consultivo integrado por un representante de la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería; la Administración Nacional de Aduanas; la Academia Nacional de Bellas Artes; el Museo Nacional de Bellas Artes; y el Fondo Nacional de las Artes podría considerarlo patrimonio nacional para requerir su expropiación. Una interdicción a causa de, por ejemplo, un reclamo por sucesión, podría frenar el proceso.

Durante las últimas cuatro semanas, Infobae reiteró consultas a fuentes ligadas a la sucesión de Zichy Thyssen para esclarecer la situación. Nunca hubo una respuesta concreta. Se realizaron repetidos pedidos de información al Ministerio de Cultura para saber si existe o no un expediente formal sobre la exportación de la escultura. Todos estos pedidos fueron infructuosos. También se realizaron consultas a Aduana, sin datos concluyentes.

Tapia: la casa de Zichy Thyssen en Barrio Parque, hoy.Tapia: la casa de Zichy Thyssen en Barrio Parque, hoy.

Hasta hoy, 14 de enero, tampoco existe un incidente sobre la venta de la estatua en el expediente sobre la sucesión en el Juzgado N°93, un proceso con una larga historia de conflicto y que hoy vive, según partes en el caso, casualmente, una pax romana donde los involucrados evitan pelearse más de lo necesario. El último movimiento en el sistema data del 30 de diciembre. El tema que trata es una pequeña ironía, una de muchas en la sucesión, un largo ida y vuelta para vender un viejo Chrysler de Zichy Thyssen por 6500 dólares. Pero de una Venus que vale lo mismo que un edificio de departamentos de lujo, nada.

Diego López Ugolini, actual albacea, sucesor de su padre, no inició reclamo alguno en la causa por la Venus. Hay quienes consideran que la estatua es una propiedad natural de la viuda del conde, tal como estableció Zichy Thyssen en su testamento. El estudio jurídico Mazzinghi, que representa a Román Nuñez, no regresó los llamados. Se cree que la viuda, que en 2015, a meses de la muerte de Zichy Thyssen, mantuvo un fuerte enfrentamiento público con los hijos del conde y aseguró temerles, regresó a República Dominicana. La mansión de Coronel Díaz se encuentra en obra hace meses, con ventanas tapiadas con aglomerado y baldes de revestimiento en el viejo hall.

Curiosamente, Sotheby’s de Londres fue la única en romper el silencio. Envió un comunicado oficial a este medio tras semanas de llamados y correos a sus representantes en Gran Bretaña y Buenos Aires. Lo que dice no necesita análisis. “Más allá de la información proveída en nuestros catálogos, Sotheby’s no provee información sobre las circunstancias de negociaciones para artículos ofrecidos a la venta, nuestros consignatarios y la propiedad misma”, expresaron. También dicen que no venderían nada flojo de papeles: “Estén seguros que Sotheby’s realiza rigurosos procedimientos para cada artículo ofrecido”, concluyeron.

Mientras tanto, hay otras pruebas. Lo cierto es que, en la vieja casa del conde, la Venus ya no está.

Conde: retrato de Zichy Thyssen en su mansión de Barrio Parque (Nicolás Stulberg)Conde: retrato de Zichy Thyssen en su mansión de Barrio Parque (Nicolás Stulberg)

La Venus fue retirada el 20 de noviembre de 2020, según diversas fuentes consultadas por Infobae. El traslado, realizado por una empresa dedicada usualmente a mover maquinarias, fue fotografiado por una vecina y las imágenes ilustran esta nota. Quienes movieron la pieza se sorprendieron al verla rodeada de escombros en la casa en obra, con una nube de polvillo en el aire. La escultura apenas estuvo envuelta por un cajón de madera. Fue atada en el vientre y montada a un acoplado en una grúa, a la vista de los vecinos de la cuadra.

Luego, fue llevada a un depósito de una reconocida mudadora porteña en la zona de Chacarita. La firma era de confianza, había trabajado durante años con la familia Zichy Thyssen mientras el conde vivía. Así, permaneció en ese depósito durante varias semanas, hasta que fue retirada. No se la habría llevado Rachel Román Núñez: una fuente muy cercana al caso habla, particularmente, de un familiar sanguíneo del conde.

Mientras tanto, la publicación del caso hace sonar ciertas alarmas en el fuero en lo penal económico. Una fuente de especial importancia dice: “Si no está cerrada la sucesión del conde, la voluntad para exportarla puede ser imperfecta. Y de oficio, varios organismos del Estado deberían pedir informes por la estatua. Esa estatua puede ser patrimonio de la humanidad, excede a los particulares y a la Argentina. Si fue contrabando, a alguien se la birlaron en la cara”. En otros sectores se habla de una posible investigación en curso, sin dar más detalles.

Hay un antecedente reciente. Este año, el juez Gustavo Meirovich procesó a la representación argentina de Christie’s por el presunto contrabando de tres obras de arte que pertenecieron al empresario Matías Garfunkel y que fueron rematadas en New York el 13 de junio de 2013. Entre ellas, se encontraba la pintura “The Painted Bridge”, de William Russell Flint, un maestro estadounidense del siglo XIXI. El precio colectivo era de 1,3 millones de dólares. Según fuentes del caso, Meirovich corroboró que las obras habrían viajado a Estados Unidos sin constancias de la Aduana y que incluso tenían un embargo sobre ellas. Si la Venus de Barrio Parque tuvo el mismo camino es algo que queda por verse.

Mientras tanto, hay otra orden de la Justicia argentina, dictada por el propio Juzgado N°93 que lleva la sucesión de Zichy Thyssen. Data del 3 de septiembre de 2021 y establece no innovar sobre el cuerpo de Federico Augusto “prohibiendo todo acto que pudiere afectarlo y/o impedir su traslado”. Es decir, no se puede tocar el cadáver. No tiene nada que ver con la estatua, sino con un expediente por filiación, un posible nuevo heredero. El nombre en el papel le corresponde a un ex militar con domicilio en Corrientes.

Por Federico Fahsbender

Op: Rosales Zamira