“Les comunico que Raúl Rigo será el Secretario de Hacienda. Lo acompañarán Jorge Domper como Subsecretario de Presupuesto y Claudia Balestrini a cargo de la Subsecretaría de Ingresos Públicos. El objetivo es ordenar y cuidar las cuentas públicas”, dijo Massa a través de su cuenta de Twitter.

Rigo era uno de los números puestos en el gabinete de Massa. Se trata de un economista y experimentado funcionario que ostenta un récord difícil de igualar. Fue subsecretario de Presupuesto entre 2002 y 2017, abandonando su cargo con el fin de la gestión de Alfonso Prat Gay. Regresó para ocupar ese rol con Martín Guzmán: es considerado uno de los mayores expertos en la formulación y ejecución del Presupuesto Nacional.

Su permanencia le permitió atravesar 10 ministros de Economía durante 5 presidencias: Duhalde, Nestor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner, Mauricio Macri y Alberto Fernández.

Su bio oficial destaca su desempeño en diferentes ámbitos del sector público federal de Argentina “especializado en el gerenciamiento de sistemas de Administración Financiera Gubernamental, con énfasis en su innovación tanto en el plano normativo y funcional como tecnológico. Desde el año 2007, me he involucrado e impulsado la implantación de la gestión presupuestaria pública”.

Hacienda tiene a su cargo la ejecución presupuestaria y el diseño de la ley de ingresos y gastos de cada año. Rigo cuenta con una ventaja decisiva en ese aspecto: ya había comenzado a trabajar, durante la gestión Guzmán, en un boceto del Presupuesto 2023 que Massa tendrá tiempo para presentar en el Congreso hasta el 15 de septiembre, dentro de apenas un mes y medio. Esa iniciativa deberá contener no solo la hoja de ruta amplia del ministro sino también la perspectiva compartida con el Fondo Monetario Internacional.

Horas antes de su renuncia, Guzmán y Rigo enviaron al Congreso un anticipo del Presupuesto 2023, algo exigido por ley, y en ese texto plantearon algunas líneas, que habrá que ver cómo se recalibrarán con el nuevo ministro a cargo. Entre ellas, se preveía un crecimiento del PBI de 3%, un dólar mayorista a $223 y una meta fiscal de, como máximo, 1,9% del PBI, algo incluido en el programa con el Fondo.

FUENTE: DIARIO DE CUYO

OPERADOR: ANA PAULA CARRASCO