Nutricionistas de San Juan advierten que derogar el etiquetado frontal significaría un grave retroceso para la salud

Desde la Asociación Sanjuanina de Nutrición defendieron la continuidad de la ley y aseguraron que los octógonos negros modificaron positivamente los hábitos de compra y garantizaron el derecho a la información de los consumidores.

La intención del Gobierno nacional de avanzar en la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal encendió las alarmas en el sector sanitario local. Desde la Asociación Sanjuanina de Nutrición, su presidenta, Rita López, expresó la profunda preocupación que existe en la provincia y entre las entidades nucleadas en la Federación Argentina de Graduados en Nutrición (Fagran), calificando la posible medida como un “retroceso” para la salud pública.

La normativa, vigente desde 2021, obliga a las empresas alimenticias a colocar sellos negros en forma de octógono en el frente de los envases para advertir de manera rápida sobre los excesos de componentes críticos.

“La ley generó un montón de oportunidades para que las personas puedan elegir y saber qué comen, qué tienen los productos que eligen en el supermercado. No está bueno que volvamos para atrás”, señaló López en declaraciones a la prensa sanjuanina.

Información frente a prohibición

Ante los cuestionamientos del oficialismo nacional sobre la generalización que generan las advertencias en los productos, la especialista aclaró que los octógonos no prohíben el consumo de ningún alimento.

“Lo que dicen esos sellos es el exceso de nutrientes críticos, como azúcar, grasas saturadas o calorías. Nada está prohibido con el etiquetado frontal; lo que permite es que el consumidor tenga información clara para decidir”, explicó la profesional.

Cambios de hábito medibles

Según detalló la titular de la asociación local, el impacto de la ley ya es visible en la población:

  • Concientización temprana: Los niños ya identifican con facilidad los sellos en las góndolas.

  • Elecciones más saludables: En el ámbito del consultorio se observa que los pacientes eligen mejor sus alimentos.

  • Caída en ultraprocesados: Diversos estudios a nivel nacional demuestran que el consumo y la venta de ciertos productos ultraprocesados disminuyó gracias a la advertencia visual.

Más allá de los sellos: la educación alimentaria

López enfatizó que el espíritu central de la normativa va más allá de la presencia de los octógonos e incluye la educación alimentaria como un pilar fundamental que debe sostenerse.

“Necesitamos educar desde chiquitos, en las escuelas y a las familias. Como asociación, buscamos salir a comunicar cómo alimentarse mejor, dar talleres de recetas saludables y ayudar a la población a entender cómo optimizar su economía para adquirir alimentos reales, como frutas y verduras, que no llevan octógonos”, concluyó la especialista, remarcando que eliminar esta herramienta privaría a los profesionales de un recurso vital para combatir los problemas de malnutrición en el país.

POR LIC. EUGENIA VILA

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